miércoles, 13 de diciembre de 2017

Posición segunda vuelta

Siempre he creído que quienes tenemos un liderazgo político tenemos el deber de dar cuenta de nuestras opciones y acompañarlas con argumentos que puedan ser debatidos en el espacio público. En el caso del voto en una elección presidencial con mayor razón, y considero un error escudarse en el secreto del mismo para evadir hacerse cargo de su justificación.

Como Frente Amplio impulsamos un proyecto país encarnado en Beatriz Sánchez, que por el contenido de nuestras propuestas y el tremendo liderazgo de nuestra candidata nos hizo merecedores de la confianza de miles de chilenos y chilenas, que se tradujo en más de un 20% de votación en la presidencial y una sólida bancada de 20 diputados y un senador. Pero no fuimos nosotros quienes pasamos a segunda vuelta y por lo tanto correspondía que tomáramos una posición ante el nuevo escenario. 

El debate al interior del Frente Amplio fue rico en participación, diversidad y fraternidad, siempre con la vista puesta en el proyecto común que tenemos el deber de consolidar y empujar de aquí en adelante, y que cuajó en una declaración que expresa de manera fiel lo deliberado por nuestros militantes y muchos independientes en los territorios, por fuera de los límites del binominalismo estrecho que imperó durante las últimas décadas en nuestro país.

Durante las semanas siguientes, y en virtud de lo acordado tanto por el Frente Amplio como por el Movimiento Autonomista (organización de la que soy militante), interpelamos al candidato Guillier a tomar definiciones claras sobre los temas que convocaron a más de 1.300.000 personas a confiar en nuestro proyecto. Desgraciadamente Guillier decidió, en vez de escuchar a la mayoría social que puja por cambios estructurales, sostener una visión conservadora, en ocasiones ambigua, otorgando más relevancia a un equipo económico que parecía más preocupado de tranquilizar al gran empresariado que de conectar con los anhelos y esperanzas del pueblo de Chile. Pareciera ser que en él y su comando se asentó la idea que el anti-piñerismo basta para ganar una elección. Creo sinceramente que esto ha sido un profundo error.

En esta campaña de segunda vuelta ha quedado demostrado que no podemos esperar nada de las cúpulas de la Nueva Mayoría. Nuestro desafío entonces es trabajar intensamente a lo largo de todo Chile para consolidar al Frente Amplio como la fuerza capaz de empujar las transformaciones que nos permitan superar el neoliberalismo, lo que solo lograremos codo a codo con los movimientos sociales, sin marearnos con las instituciones y poniendo siempre por delante el proyecto colectivo a los protagonismos individuales.

Ya ad-portas de la elección, el tiempo de la interpelación terminó. En la disyuntiva final de qué hacer, confieso que durante los últimos días consideré seriamente la opción de anular. Y es que me resulta violento tener que optar entre dos candidatos que no me representan en lo absoluto, y por sobre todo creo no representan la vocación transformadora y anhelante de justicia e igualdad que comparten quienes han apoyado al Frente Amplio, ni tampoco a buena parte de las bases de los partidos que sustentan la candidatura de Guillier.

Reconozco que dentro del Frente Amplio hoy conviven diferentes posturas legítimas dentro del marco de acuerdo que nos hemos dado. Pero en mi opinión (y atendiendo al voto en conciencia que ha mandatado mi organización), creo es nuestro deber situarnos en la inevitable disyuntiva del voto del próximo domingo. Hay quienes sostienen que un triunfo de la derecha no sería grave porque esto facilitaría la consolidación del Frente Amplio como mejor alternativa política. Creo que este análisis incurre en un profundo error, pues no considera las condiciones materiales de vida de miles de chilenos que se verían seriamente afectadas en su dignidad como personas. 

Soy hombre, heterosexual, blanco, chileno y diputado. No soy yo quien sufriría las consecuencias de una derecha profundamente retardataria. Los mismos que se opusieron al divorcio, a la igualdad de los hijos nacidos fuera del matrimonio, que defendieron la dictadura y que hoy se oponen al aborto, al matrimonio igualitario, ven la inmigración como amenaza y quieren militarizar la Araucanía (como ha dicho explícitamente J.A. Kast) hoy tienen la posibilidad de volver a gobernar. Responsablemente, no puedo contribuir a ello.

Por todo lo anterior, y con la profunda convicción de que el Frente Amplio es la mejor alternativa para cambiar Chile, este domingo votaré contra Piñera, marcando mi voto por Guillier.


Gabriel Boric Font

martes, 5 de diciembre de 2017

El Frente Amplio y la 2da vuelta

La declaración del Frente Amplio sobre la segunda vuelta presidencial ha causado polémica. Por un lado se acusa de ambigüedad, y por otro se nos sindica como los eventuales responsables de una derrota de Alejandro Guillier. En mi opinión, la declaración refleja de buena manera lo que fue el debate al interior del Frente Amplio después de la primera vuelta:

1-. No formaremos parte de un futuro gobierno ya que nuestro proyecto es diferente por cierto al de la derecha, pero también al de la Nueva Mayoría. Lo anterior sin perjuicio de poder llegar a acuerdos en temas determinados.

2-. Dado lo anterior no entraremos en una negociación privada ni por cargos ni por medidas. Plantearemos debate público respecto de los puntos eje de nuestro programa.

3-. Si bien ninguno de los candidatos y proyectos que se enfrentan en la segunda vuelta nos representa, reconocemos que no son lo mismo. En ese sentido coincidimos en que la derecha significa un retroceso para el país.

¿Por qué entonces no llamamos derechamente a votar por Guillier?

Porque Guillier no es solo Guillier sino también la coalición que lo respalda. Porque no podemos olvidar la aplicación de la ley anti-terrorista en la Araucanía, los ex-ministros de la Concertación de directores en las AFP's, los casos transversales de corrupción, la ley de pesca y SQM, los servicios mínimos en caso de huelga y la negativa permanente a avanzar hacia la negociación ramal, la mantención del sistema de financiamiento vía voucher en la educación pública y el incumplimiento del compromiso con las regiones para elegir a sus propias autoridades, entre muchas otras cosas.

Y es que nuestro proyecto y horizonte son diferentes, y es totalmente legítimo que así sea. Pero por lo mismo, no pueden pretender que de un día para otro tengamos el entusiasmo que a sus mismos adherentes les falta.

En los últimos días, varios integrantes del Frente Amplio, tanto dirigentes como compañeros de base, han expresado su apoyo a Alejandro Guillier en la segunda vuelta. Se han esgrimido diferentes motivos, pero el principal es evitar que la derecha llegue al poder. Está bien que cada uno exprese sus opiniones y sin duda esto está dentro de los márgenes del acuerdo colectivo al que llegamos como FA. Sin embargo yo al menos difiero de la estrategia de ir entregando apoyos individuales como cuentagotas. Creo que nuestro rol como frenteamplistas es por un lado enfrentar a la derecha y señalar, tal como expresa la declaración del FA, que esta implicaría un retroceso para el país. Pero al mismo tiempo debemos estar permanente interpelando a la Nueva Mayoría (o lo que queda de ella), corriendo sus cercos, debatiendo públicamente con nuestras ideas y programa en un ánimo constructivo pero que de cuenta también que somos proyectos distintos, que eventualmente podremos llegar a acuerdos en algunos temas sin que ello implica ni mimetizarse ni subordinación. Sumar y no ser sumados como aprendimos desde chiquititos.

En lo personal, la verdad es que yo aún no he decidido mi voto. Tengo claro que iré el 17 a votar y que no lo haré por Piñera. Pero sobre si votar por Guillier o no, lo decidiré en la recta final de la campaña en virtud de si ha recogido o no parte del espíritu de lo que planteamos al país como Frente Amplio. Como expresé en una entrevista al Desconcierto, la decisión no puede ser al calor de una suerte de subasta programática, sino más bien producto de si logramos identificar espacios de convergencia en principios compartidos. En ese sentido, yo no pretendo que Guillier sea un espejo del Frente Amplio, y sería absurdo esperar que tomara el 100% de nuestro programa, pero quiero saber con más certeza si es que él y su coalición están por terminar con el negocio de la salud o no. Si es que creen que debemos avanzar hacia un sistema público y solidario en materia de pensiones o no. Si es que descentralizar el poder en Chile es una convicción compartida en serio o no. Si es que terminar con la pitutocracia del SENAME y hacerse cargo de su crisis lo tomarán en serio o no. Si es que creen que la educación pública debe ser el eje del sistema o no. Podemos discutir gradualidades y las formas de avanzar hacia allá, pero lo importante es saber la dirección hacia donde se avanza. Y eso hasta el día de hoy, en mi opinión, esto no está claro.


En cualquier caso, nuestros desafíos, tanto como Movimiento Autonomista y como Frente Amplio son muchos. Tratarán de domesticarnos y la burocracia y el cretinismo parlamentario serán también una amenaza si es que perdemos el norte de por qué llegamos ahí. No podemos olvidar que el sentido de nuestra apuesta electoral es abrir un espacio que estaba cerrado para voces que no habían sido escuchadas, sin pretender suplantarlas. Eso implica un vínculo permanente con los movimientos sociales, un intenso trabajo territorial de nuestras organizaciones que se funda con la realidad de nuestro pueblo, una conciencia histórica que entienda que ni el mundo ni la izquierda parta con nosotros. 

La pega es mucha y estoy optimista. Pero no podemos marearnos. No va a ser fácil.

Un abrazo!










domingo, 26 de noviembre de 2017

Agradecimiento

Hola a tod@s! Les comparto una carta que mandé a La Prensa Austral, de agradecimiento a los trabajadores del Hospital de Punta Arenas :)
Un abrazo!
Sr Director:
Quiero mediante la presente carta agradecer profundamente a todo el personal del Hospital Clínico de Magallanes con quienes me relacioné durante los 6 días que estuve internado en el establecimiento producto de una fractura de clavícula que fue necesario operar. La calidez, buen trato a toda hora, contención y profesionalismo fueron un bálsamo para el dolor y las molestias propias del contexto, y pude ver cómo estas características eran la regla para con todos los demás pacientes que estaban en una situación similar. Muchas veces se critica a los trabajadores de la salud pública por diferentes motivos, en algunos casos con razón pero muchas veces con injusticia y desconocimiento de su labor, por lo mismo bien vale destacar los aspectos positivos de nuestra salud pública cuando corresponde. Vaya mi eterno agradecimiento a auxiliares, técnicas/os en enfermería, enfermeras/os, terapeuta ocupacional y doctores/as de quienes aprendí mucho esta semana.
Aprovecho de decir que tengo la convicción que muchos de los problemas que enfrenta nuestro sistema de salud encontrarían cauces más veloces de solución si quienes somos representantes electos fuéramos siempre usuarios del sistema, en vez de recurrir al sector privado producto de la situación de privilegio económico en que por nuestro mismo cargo nos encontramos. El nivel de desconexión de la mayoría de nuestros representantes con la realidad cotidiana que vive la mayoría de los chilenos es también causa del desprestigio de nuestra política. No podemos seguir cerrando los ojos ante est realidad.
Por último le envío a don José y a Simón, mis compañeros de pieza en el piso de traumatología por varios días, un abrazo grande y sinceros deseos de éxito en su recuperación.
Gabriel Boric Font
Diputado por Magallanes

sábado, 23 de septiembre de 2017

Economía y poesía

Hace unas semanas Ricardo Lagos dijo que "la tarea número uno de Chile es crecer, todo lo demás es música".
Siempre me ha impresionado cómo en política, donde los economistas parecieran ser los nuevos sacerdotes, la literatura, la música, y las artes en general son profundamente miradas en menos.
Creo que sería interesante que a quienes postulamos a cargos de representación los periodistas además de preguntarnos de economía (que sin duda es importante), nos preguntaran de poesía.
Onda "en nuestro gobierno creceremos al 7%, bajaremos el IVA por ser profundamente regresivo, crearemos un impuesto a los súper ricos, diversificaremos nuestra matriz energética, apostaremos por una descentralización que implique autonomía para las regiones, crearemos más becas para escritores, músicos y pintores jóvenes, construiremos espacios libres para autogestión artística en regiones, mi poema favorito es "después de todo" de Teillier, mi disco de cabecera el "Ænema" de Tool aunque últimamente estoy escuchando mucho el "The world won't listen" de los Smiths y no puedo dejar de cantar "Esas mañanas" de Jorge González".


----------
Después de todo
nos volveremos a encontrar.
El verano tenderá sus manteles en el suelo
para que dispongamos nuestras provisiones
y tú seguirás bella
como la canción El Vino de Mediodía
que el loco tocaba en la leñera.
Después de todo
hay tantas y tantas tierras.
Yo no me impaciento.
tenemos todos los años del mundo para recorrerlas
hasta que de nuevo estemos juntos
y tú me contarás
que una vez me conociste
en un pequeño planeta que yo no recuerdo
un planeta llamado Tierra
y vas a hablarme
de casas visitadas por la luna;
billetes de apuesta a los hipódromos,
nuestras iniciales dibujadas con tiza blanca
en un muro en demolición.
Equivoquémonos todo lo que queramos.
La tierra del desamor no existe
ante el gesto tuyo de mostrar las magnolias
de una plaza de barrio,
tu cabeza en mi hombro,
la clara música nocturna de tu cuerpo.
Un gesto rehace todo:
cuando la casa se incendia
su vida sigue entera
en la hoja chamuscada de un cuaderno,
el alfil sobreviviente del ajedrez.
En otro lugar, lejos de esta tierra y de su tiempo
espero tu rostro
donde se reúnen todos los rostros que he amado,
y comenzaremos a ser otra vez los desconocidos
que hace años se miraban y miraban
sin atreverse a decir que iban a amarse.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Llamarse Morales, llamarse Merkel.

Evo Morales lleva 11 de años de presidente y no tiene reelección (perdió un plebiscito para modificar este aspecto de la Constitución de manera democrática). Angela Merkel lleva 12 y va por 4 más. Son sistemas distintos, lo sabemos. Pero si Merkel se llamara Morales y fuera boliviana, de seguro La Tercera en vez de alabarla la tildaría de dictadora con ánimos de perpetuarse en el poder. Pero no, es alemana y no representa una amenaza al consenso económico capitalista del que medios como La Tercera gustan de aplaudir.
Los medios de comunicación no son neutrales (enbuenahora!), pero que no nos vendan pomadas de falsa objetividad.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Recomendaciones de bandas magallánicas

Hola. En el último tiempo he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente que hace música con más esfuerzo que la cresta, y que le ponen una tremenda pasión. Hacer música desde regiones es difícil. Poca visibilidad, pocos lugares donde tocar, los altos costos de salir y un montón de otras cosas hacen que nos estemos perdiendo conocer a muchas bandas terrible de buenas que vale la pena escuchar.

Quiero aprovechar esta plataforma para recomendarles algunas de mis bandas magallánicas favoritas (con un video), y los invito a aprovechar este post pa poner en los comentarios a otras bandas que ustedes conozcan.

Un abrazote a todos los que hacen vibrar a la Patagonia!

1-. As de Oros / "Pánico"


2-. Troodon / "FaSolMi"



3-. Camino de Tierra / "Escarchado atardecer"




4-. Ramenami / "Odisea"



5-. Juan Salvador de la Zurdamericana / "Por Favor"



6-. Icarus Gasoline / "Roma en el sol"



7-. Los Piscoleros Solitarios / "Descansa el sol"



8-. The Walos / "Remolinos de fuego"



9-. Sindromestiza / "Alerta alarma"



10-. Komowaska / "Take five"


11-. Lluvia Ácida / "Federación Obrera de Magallanes"



lunes, 7 de agosto de 2017

Discurso Jorge Sharp presentación candidatos Movimiento Autonomista


En el Frente Amplio nos encontramos enfrentando un momento fundacional. Estamos construyendo colectivamente las grandes ideas que definirán nuestra identidad política, social y cultural. Ese proceso, a diferencia de la política binominal, tenemos la voluntad de no hacerlo a espaldas de la gente. Porque si hay un rasgo de la política de estas décadas que necesitamos superar, es su elitización, su encierro en cúpulas que se auto-asignan el lugar de “la cocina”, pretendiendo que la democracia se maneja mejor entre pocos, sin mayorías efectivas, a cargo de unos profesionales y técnicos muy capacitados, a los que hay que dejar operar protegidos y distantes del candor ingenuo de las multitudes.

Debemos empujar, por tanto, para que la producción de esta nueva fuerza política sea un práctica que se despliegue en las asambleas estudiantiles, en los sindicatos, en las reuniones de cientos de juntas de vecinos y organizaciones comunitarias desplegadas en todo el territorio del país, en el trabajo crítico de la intelectualidad, en nuestros lugares de trabajo, en la intimidad de nuestros hogares, en los pueblos, en las ciudades, en la amplitud y diversidad que expresan las calles y anchas alamedas de nuestras capitales regionales.

El Frente Amplio está llamado a convertirse en un agente cambio profundo en la política chilena. Está llamado a pasar de la impugnación a la transformación democrática. 

Asumir la transformación democrática de Chile y de sus territorios supone profundizar, sofisticar, llevar la democracia más allá de las parcas fronteras del voto y la disputa por lo institucional. Supone producir una forma de vida distinta a la que nos impone el capital, supone ganar nuevas fronteras, conquistar las fuentes de reproducción de la actual formación social como la producción, economía, valores sociales, enseñanza y el territorio. En definitiva, supone producir un nuevo sentido común. 

Por tanto, nuestra lucha es porque nuestro pueblo sea dueño de su riqueza; porque se redistribuya igualitariamente lo que se produce en Chile y sus ciudades; por garantizar una vida digna a todos y todas independiente de su especificidad como persona; por un desarrollo económico plural y  armonioso con el ecosistema que nos cobija; por fortalecer lo público y  por el ensanchamiento de lo comunitario en la esfera urbana, económica, cultural y social; por una efectiva democracia para devolver soberanía a habitantes del territorio.

Asumir la transformación democrática también implica entender, en consideración al actual momento del periodo político, que los cambios que buscamos impulsar deberemos hacerlos en el marco dado por un esquema de reglas o libertas esenciales, como lo es el pluralismo político y social existente en Chile. También supone asumir que existen otros actores políticos, empresariales, militares religiosos, incluso internacionales, que defiende y defenderán sus intereses y  que no nos harán la tarea fácil

En este sentido, nuestra disputa con el campo  de la centro-izquierda, hoy en crisis, carente de ideas y unidad estratégica, debe tender a no seguir reproduciendo el actual esquema político. Para ganar a la derecha, hay que refundar la política, una nueva política, nuevas reglas de juego, para permitir que aquellos ciudadanos que quedaron atrás sean protagonistas del país del futuro.

Refundar la política supone construir, entre otras cosas, un nuevo polo social y político de cambio democrático en Chile, tarea donde el Frente Amplio es y debe ser el motor propulsor, pero no el único actor, porque faltan muchos más aún. 

No sólo queremos sino que es necesario entendernos con los mundos progresistas, socialistas, social-democráticos, en la medida que dejen atrás el discurso de la gobernabilidad y la madurez cívica, cual virtud de una especie de nueva aristocracia que se adjudicaba el gobierno en licitaciones cada cuatro años. Desde ese sentido común impugnan aún sus personeros la capacidad de gobernar del Frente Amplio, señalando nuestra inexperiencia y falta de trayectoria tecnocrática. Como si la gobernabilidad no fuese una cuestión política, como si dependiera más del dominio de unas técnicas importadas desde el norte que de la fortaleza de la alianza social y política del nuevo proyecto. Como si efectivamente gobernar fuese negociar más que impulsar un proyecto, transar más que escuchar a las mayorías y construir con ellas un nuevo proyecto de país, como si se tratara para nosotros, de administrar lo mismo y no de gobernar, sí, pero gobernar un proceso de cambios. 

Si alcanzar el gobierno tiene un sentido, es gobernar construyendo mayorías, es abrir los cauces de la verdadera participación de millones de chilenas y chilenos excluidos, a los que ya no se les escucha. Por el contrario, construir una nueva coalición y alcanzar victorias porcentuales para reclamar un lugar en el mapa de la política sorda, no nos atrae.

Creemos que cualquier tipo de entendimiento real y honesto debe darse desde abajo, desde la base, desde los territorios.

Por eso, la dimensión de construcción de poder local en nuestros territorios, comunas, provincias, regiones, adquiere un alcance estratégico para el Frente Amplio, ya que desde allí podemos imaginar y construir el nuevo país que queremos. 

Podemos profundizar unas ideas sencillas: Que sea la gente la que defina como quiere vivir su vida y ciudad. Que nuestras ciudades se conviertan espacios libres donde su planificación y ordenamiento no se encuentren sometidos al designio del capital. Que la potencia creadora de cada ciudadano y ciudadano pueda desarrollarse plenamente, en un espacio de igualdad y oportunidades.

En esta tarea estamos bien acompañados. Desde que comenzamos a enfrentar el desafío del gobierno local de Valparaíso hace 8 meses, hemos apuntado a recuperar la larga tradición latinoamericana de construcción poder y gobierno local.

Desde Ayllú andino, los palenques o aldeas de los cimarrones auto-emancipados en la colina, hasta la tradición municipalista chilena encarnada en el líder obrero Luís Emilio Recabarren, quien a principios del siglo XX afirmaba que la sustitución del capitalismo era solo posible a través de la construcción de un socialismo a escala local, construido a pulso desde el territorio. Desde las construcción de poder popular en el Chile de Allende, pasando por las construcciones participativas en el Porto Alegre y otras ciudades del Brasil de los años 80, hasta los caracoles zapatista con su “mandar obedeciendo”. 

Hoy somos continuadores de esta trayectoria histórica en un mundo cuyas contradicciones parecieran más destructivas que las que ninguno de nuestros predecesores tuvieron que enfrentar. Nunca antes el capital había dejado caer su poder con tanta intensidad sobre la vida humana.

Esa es la verdadera dimensión de nuestro desafío. 

Nosotros entendemos el trabajo en el territorio como una disputa política total. Esto es, una construcción donde se pone en juego la vida de las personas. De esta manera, lo local no reconoce fronteras geográfica y de ningún tipo. No hay dimensión política que nos sea ajena cuando construimos poder local. 

Por eso, en nuestra acción política concreta nuestro quehacer no puede darle la espalda a las correlaciones de fuerzas nacionales y latinoamericanas, en sus dimensiones institucionales y no-institucionales. Es decir, desde los territorios, desde nuestras ciudades, queremos cambiar Chile, Latinoamérica y el mundo.

Este momento fundacional debemos enfrentarlo con amplitud y radicalidad. No como idearios contrapuestos, sino como una ecuación virtuosa. No se trata sobreabundar nuestros discursos de adjetivos, ni mucho menos descafeinar nuestra propuesta política bajo una falsa idea de masividad. 

No, se trata de recoger la hoja de ruta de cambio que la sociedad chilena ya instalo hace más de una década.

Se trata de decirle a nuestra gente, a los que nunca han votado; a los que dejaron de hacerlo por su desencantado al proyecto concertacionista; a los que lo siguen haciendo porque creen aún sueñan en un país más justo y mejor; a los mundos movilizados que aún no sienten al Frente Amplio como su herramienta política y que creen en lo mismo que nosotros,

Decirles, las cosas por su nombre:

Que los políticos se ponen de acuerdo con empresarios para aprobar leyes
Que las empresas se siguen coludiendo para repartirse a Chile como un botín.
Que las AFP son el mejor negocio de los últimos 50 años a costa de la fuerza de los trabajadores
Que el CAE no tuvo, ni tiene ni tendrá nunca justificación humana alguna
Que Chile llega hasta los límites urbanos de Santiago

Decir, como dijimos el 2006 y el 2011, ¡NO AL LUCRO!

Estoy convencido que millones de chilenos y chilenas comparten estas ideas.

Esos millones de chilenos deben ver al Frente Amplio, a esta identidad en construcción, como una fuerza, unos principios, una práctica, una visión política, social, y cultural de nueva sociedad

El camino, la vía, la estrategia para realizar sus sueños, sus esperanzas de cambio, de solidaridad, igualdad y justicia.

En definitiva, deben vernos como la fuerza de carácter histórico que, a diferencia del neoliberalismo, no LOS DEJARÁ ATRÁS, 

¡QUE NO DEJARA A NADIE ATRÁS!

NO DEJAREMOS ATRÁS

A los niños y niñas del SENAME
A los adultos mayores que viven con pensiones míseras
A las mujeres jóvenes, que sufren día a día el machismo y la falta de oportunidades
A los millones de endeudados
A los que antes de nosotros lucharon por la democracia, siendo ellos verdaderamente la generación sin miedo,
A los pobladores y habitantes regiones, ciudad y pueblos.

No dejaremos atrás a Chile


¡VENCEREMOS!