viernes, 15 de septiembre de 2017

Recomendaciones de bandas magallánicas

Hola. En el último tiempo he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente que hace música con más esfuerzo que la cresta, y que le ponen una tremenda pasión. Hacer música desde regiones es difícil. Poca visibilidad, pocos lugares donde tocar, los altos costos de salir y un montón de otras cosas hacen que nos estemos perdiendo conocer a muchas bandas terrible de buenas que vale la pena escuchar.

Quiero aprovechar esta plataforma para recomendarles algunas de mis bandas magallánicas favoritas (con un video), y los invito a aprovechar este post pa poner en los comentarios a otras bandas que ustedes conozcan.

Un abrazote a todos los que hacen vibrar a la Patagonia!

1-. As de Oros / "Pánico"


2-. Troodon / "FaSolMi"



3-. Camino de Tierra / "Escarchado atardecer"




4-. Ramenami / "Odisea"



5-. Juan Salvador de la Zurdamericana / "Por Favor"



6-. Icarus Gasoline / "Roma en el sol"



7-. Los Piscoleros Solitarios / "Descansa el sol"



8-. The Walos / "Remolinos de fuego"



9-. Sindromestiza / "Alerta alarma"



10-. Komowaska / "Take five"


11-. Lluvia Ácida / "Federación Obrera de Magallanes"



lunes, 7 de agosto de 2017

Discurso Jorge Sharp presentación candidatos Movimiento Autonomista


En el Frente Amplio nos encontramos enfrentando un momento fundacional. Estamos construyendo colectivamente las grandes ideas que definirán nuestra identidad política, social y cultural. Ese proceso, a diferencia de la política binominal, tenemos la voluntad de no hacerlo a espaldas de la gente. Porque si hay un rasgo de la política de estas décadas que necesitamos superar, es su elitización, su encierro en cúpulas que se auto-asignan el lugar de “la cocina”, pretendiendo que la democracia se maneja mejor entre pocos, sin mayorías efectivas, a cargo de unos profesionales y técnicos muy capacitados, a los que hay que dejar operar protegidos y distantes del candor ingenuo de las multitudes.

Debemos empujar, por tanto, para que la producción de esta nueva fuerza política sea un práctica que se despliegue en las asambleas estudiantiles, en los sindicatos, en las reuniones de cientos de juntas de vecinos y organizaciones comunitarias desplegadas en todo el territorio del país, en el trabajo crítico de la intelectualidad, en nuestros lugares de trabajo, en la intimidad de nuestros hogares, en los pueblos, en las ciudades, en la amplitud y diversidad que expresan las calles y anchas alamedas de nuestras capitales regionales.

El Frente Amplio está llamado a convertirse en un agente cambio profundo en la política chilena. Está llamado a pasar de la impugnación a la transformación democrática. 

Asumir la transformación democrática de Chile y de sus territorios supone profundizar, sofisticar, llevar la democracia más allá de las parcas fronteras del voto y la disputa por lo institucional. Supone producir una forma de vida distinta a la que nos impone el capital, supone ganar nuevas fronteras, conquistar las fuentes de reproducción de la actual formación social como la producción, economía, valores sociales, enseñanza y el territorio. En definitiva, supone producir un nuevo sentido común. 

Por tanto, nuestra lucha es porque nuestro pueblo sea dueño de su riqueza; porque se redistribuya igualitariamente lo que se produce en Chile y sus ciudades; por garantizar una vida digna a todos y todas independiente de su especificidad como persona; por un desarrollo económico plural y  armonioso con el ecosistema que nos cobija; por fortalecer lo público y  por el ensanchamiento de lo comunitario en la esfera urbana, económica, cultural y social; por una efectiva democracia para devolver soberanía a habitantes del territorio.

Asumir la transformación democrática también implica entender, en consideración al actual momento del periodo político, que los cambios que buscamos impulsar deberemos hacerlos en el marco dado por un esquema de reglas o libertas esenciales, como lo es el pluralismo político y social existente en Chile. También supone asumir que existen otros actores políticos, empresariales, militares religiosos, incluso internacionales, que defiende y defenderán sus intereses y  que no nos harán la tarea fácil

En este sentido, nuestra disputa con el campo  de la centro-izquierda, hoy en crisis, carente de ideas y unidad estratégica, debe tender a no seguir reproduciendo el actual esquema político. Para ganar a la derecha, hay que refundar la política, una nueva política, nuevas reglas de juego, para permitir que aquellos ciudadanos que quedaron atrás sean protagonistas del país del futuro.

Refundar la política supone construir, entre otras cosas, un nuevo polo social y político de cambio democrático en Chile, tarea donde el Frente Amplio es y debe ser el motor propulsor, pero no el único actor, porque faltan muchos más aún. 

No sólo queremos sino que es necesario entendernos con los mundos progresistas, socialistas, social-democráticos, en la medida que dejen atrás el discurso de la gobernabilidad y la madurez cívica, cual virtud de una especie de nueva aristocracia que se adjudicaba el gobierno en licitaciones cada cuatro años. Desde ese sentido común impugnan aún sus personeros la capacidad de gobernar del Frente Amplio, señalando nuestra inexperiencia y falta de trayectoria tecnocrática. Como si la gobernabilidad no fuese una cuestión política, como si dependiera más del dominio de unas técnicas importadas desde el norte que de la fortaleza de la alianza social y política del nuevo proyecto. Como si efectivamente gobernar fuese negociar más que impulsar un proyecto, transar más que escuchar a las mayorías y construir con ellas un nuevo proyecto de país, como si se tratara para nosotros, de administrar lo mismo y no de gobernar, sí, pero gobernar un proceso de cambios. 

Si alcanzar el gobierno tiene un sentido, es gobernar construyendo mayorías, es abrir los cauces de la verdadera participación de millones de chilenas y chilenos excluidos, a los que ya no se les escucha. Por el contrario, construir una nueva coalición y alcanzar victorias porcentuales para reclamar un lugar en el mapa de la política sorda, no nos atrae.

Creemos que cualquier tipo de entendimiento real y honesto debe darse desde abajo, desde la base, desde los territorios.

Por eso, la dimensión de construcción de poder local en nuestros territorios, comunas, provincias, regiones, adquiere un alcance estratégico para el Frente Amplio, ya que desde allí podemos imaginar y construir el nuevo país que queremos. 

Podemos profundizar unas ideas sencillas: Que sea la gente la que defina como quiere vivir su vida y ciudad. Que nuestras ciudades se conviertan espacios libres donde su planificación y ordenamiento no se encuentren sometidos al designio del capital. Que la potencia creadora de cada ciudadano y ciudadano pueda desarrollarse plenamente, en un espacio de igualdad y oportunidades.

En esta tarea estamos bien acompañados. Desde que comenzamos a enfrentar el desafío del gobierno local de Valparaíso hace 8 meses, hemos apuntado a recuperar la larga tradición latinoamericana de construcción poder y gobierno local.

Desde Ayllú andino, los palenques o aldeas de los cimarrones auto-emancipados en la colina, hasta la tradición municipalista chilena encarnada en el líder obrero Luís Emilio Recabarren, quien a principios del siglo XX afirmaba que la sustitución del capitalismo era solo posible a través de la construcción de un socialismo a escala local, construido a pulso desde el territorio. Desde las construcción de poder popular en el Chile de Allende, pasando por las construcciones participativas en el Porto Alegre y otras ciudades del Brasil de los años 80, hasta los caracoles zapatista con su “mandar obedeciendo”. 

Hoy somos continuadores de esta trayectoria histórica en un mundo cuyas contradicciones parecieran más destructivas que las que ninguno de nuestros predecesores tuvieron que enfrentar. Nunca antes el capital había dejado caer su poder con tanta intensidad sobre la vida humana.

Esa es la verdadera dimensión de nuestro desafío. 

Nosotros entendemos el trabajo en el territorio como una disputa política total. Esto es, una construcción donde se pone en juego la vida de las personas. De esta manera, lo local no reconoce fronteras geográfica y de ningún tipo. No hay dimensión política que nos sea ajena cuando construimos poder local. 

Por eso, en nuestra acción política concreta nuestro quehacer no puede darle la espalda a las correlaciones de fuerzas nacionales y latinoamericanas, en sus dimensiones institucionales y no-institucionales. Es decir, desde los territorios, desde nuestras ciudades, queremos cambiar Chile, Latinoamérica y el mundo.

Este momento fundacional debemos enfrentarlo con amplitud y radicalidad. No como idearios contrapuestos, sino como una ecuación virtuosa. No se trata sobreabundar nuestros discursos de adjetivos, ni mucho menos descafeinar nuestra propuesta política bajo una falsa idea de masividad. 

No, se trata de recoger la hoja de ruta de cambio que la sociedad chilena ya instalo hace más de una década.

Se trata de decirle a nuestra gente, a los que nunca han votado; a los que dejaron de hacerlo por su desencantado al proyecto concertacionista; a los que lo siguen haciendo porque creen aún sueñan en un país más justo y mejor; a los mundos movilizados que aún no sienten al Frente Amplio como su herramienta política y que creen en lo mismo que nosotros,

Decirles, las cosas por su nombre:

Que los políticos se ponen de acuerdo con empresarios para aprobar leyes
Que las empresas se siguen coludiendo para repartirse a Chile como un botín.
Que las AFP son el mejor negocio de los últimos 50 años a costa de la fuerza de los trabajadores
Que el CAE no tuvo, ni tiene ni tendrá nunca justificación humana alguna
Que Chile llega hasta los límites urbanos de Santiago

Decir, como dijimos el 2006 y el 2011, ¡NO AL LUCRO!

Estoy convencido que millones de chilenos y chilenas comparten estas ideas.

Esos millones de chilenos deben ver al Frente Amplio, a esta identidad en construcción, como una fuerza, unos principios, una práctica, una visión política, social, y cultural de nueva sociedad

El camino, la vía, la estrategia para realizar sus sueños, sus esperanzas de cambio, de solidaridad, igualdad y justicia.

En definitiva, deben vernos como la fuerza de carácter histórico que, a diferencia del neoliberalismo, no LOS DEJARÁ ATRÁS, 

¡QUE NO DEJARA A NADIE ATRÁS!

NO DEJAREMOS ATRÁS

A los niños y niñas del SENAME
A los adultos mayores que viven con pensiones míseras
A las mujeres jóvenes, que sufren día a día el machismo y la falta de oportunidades
A los millones de endeudados
A los que antes de nosotros lucharon por la democracia, siendo ellos verdaderamente la generación sin miedo,
A los pobladores y habitantes regiones, ciudad y pueblos.

No dejaremos atrás a Chile


¡VENCEREMOS!



Discurso Constanza Schönhaut lanzamiento candidaturas Movimiento Autonomista


Estimadas compañeras y compañeros:


La historia del Movimiento Autonomista, como la de muchas organizaciones políticas y sociales que se han propuesto cambiar el mundo, no ha estado exenta de contratiempos. Sin ir más lejos, el (primer) nacimiento del MA tiene su origen en hechos complejos que hace poco más de un año nos exigían deliberar entre la astucia y la resiliencia o el pesimismo y la disolución. 2016 fue un año decisivo para nuestra organización, supimos convertir las dificultades en oportunidades y a tomar decisiones tan difíciles como necesarias para avanzar. Con orgullo, hoy podemos decir que mediante el trabajo colectivo aprendimos a sobreponernos para seguir avanzando decididamente en un proceso de emergencia política.  


El año pasado, nos paramos de frente a la historia y nos declaramos en “estado de congreso” para hacer nacer una nueva organización política capaz de ponerse a disposición de las necesidades de nuestro pueblo. Fue así como empezamos a correr un primer cerco de la política tradicional, apostando por repudiar su herencia y dar vuelta el proceso. En vez de acordar por arriba los términos de la emergencia autonomista, convocamos a todas y todos los que se sintieran llamados por la idea de autonomía y por lo que proyectaba nuestro trabajo desde los espacios institucionales, estudiantiles, sindicales, feministas y territoriales, a construir la herramienta que el periodo político nos exigía.


Así,  miles de personas a lo largo de Chile, de distintas culturas militantes y no militantes, de distintas generaciones y experiencias reunieron en las unidades congresales a discutir sobre la organización que soñamos y necesitamos, permitiéndonos dar a conocer hoy un Movimiento Autonomista más grande, más fuerte y más diverso, en definitiva, más expresivo del Chile que vivimos.


Y no puedo sino reconocer a quienes lideraron ese proceso desde la Coordinación Nacional, porque son parte importante de la historia de nuestra organización: Andrea Salazar, Gonzalo Winter, Tania Madriaga, Camilo Riffo, Guillermo Piñones; hablo de la Coordinación del Congreso y de todas las coordinaciones regionales y de frentes que también se echaron la organización al hombro para seguir construyendo alternativa. Así mismo quiero reconocer a nuestro compañero Jorge Sharp y al regional Valparaíso por haber representado este coraje colectivo en una campaña que enfrentó tiempos muy difíciles pero que terminó por darle una gran alegría a toda esta organización y a todo Valparaíso. Y por cierto, también al compañero Gabriel Boric por haberse mantenido valientes y a disposición de seguir llevando con claridad la voz del Movimiento a lo largo de Chile.


Creo que la fortaleza de un sujeto político radica en su esperanza y convicción, en su capacidad crítica y de visión política, en la confianza colectiva y la fraternidad y sobretodo en la construcción de unidad, y estoy convencida que esas son las grandes razones por la que cuando decimos que el Movimiento Autonomista ha venido a cambiar Chile, lo decimos en serio.


Pero no somos pioneros, somos herederos de luchas sociales y políticas que otros y otras tantas comenzaron hace tanto tiempo atrás. Y de esa historia nos inspiramos, nos responsabilizamos y aprendemos. Por eso sabemos que nuestra organización por sí misma no será suficiente, sabemos que construir ese horizonte socialista que visualizamos requiere de todas las voluntades transformadoras, requiere de los que estuvieron y de los que aún no están; requiere de nuestra capacidad de rearticular un sujeto popular, un pueblo, que defina, empuje y defienda las transformaciones estructurales a este modelo que no permite la felicidad y que cercena la esperanza.


Este es el modelo contra el que nos rebelamos y es aquí donde radica el desafío del Frente Amplio, porque este camino ya lo han transitado otros y sabemos que no será fácil. Lo que avancemos durante este año, es sólo el inicio de una larga lucha que debemos afrontar como actor político. Debemos ser capaces de decir a fin de año, que realmente hemos llegado para quedarnos; que este actor político no se articula sólo en base a un diseño electoral, sino en torno a un proyecto de Nuevo Chile.


Debemos ser capaces de hacer carne nuestro discurso, de hacer práctica nuestros principios, de cambiar sustantivamente el carácter la política, porque hacer las cosas distintas es necesario y posible.
Y esta nueva política debe expresarse en nuestro compromiso por seguir profundizando una política feminista arraigada en lo más profundo de nuestro quehacer cotidiano y en la construcción honesta, generosa y sin mezquindades, de frente a nosotros mismos y de frente al pueblo que se va constituyendo.


Debe expresarse en nuestro trabajo territorial y con organizaciones sociales, como sé que lo estamos haciendo, porque lo he visto a lo largo de Chile: Lo he visto en el Wallmapu con el trabajo con comunidades mapuche, en Antofagasta poniéndonos a disposición de seguir construyendo organización en La Chimba; en Arica con el trabajo con campamentos de cerro el chuño; en O’Higgins poniéndole el hombro a la lucha de los profesores; en Magallanes colaborando en las luchas de los sindicatos y por el derecho a la vivienda.


Debe expresarse, finalmente en una agenda colectiva que se prioriza por sobre las agendas individuales y en nuestras candidaturas, arraigadas a sus territorios y comprometidas con transformaciones radicales, comprometidas con el fortalecimiento y proyección de lo que estamos construyendo.


En estos meses de construcción de Frente Amplio, hemos tenido dificultades, deficiencias, diferencias, hemos aprendido y avanzado y como organización nos hemos puesto a disposición de la construcción de algo más grande que nosotros, de una alternativa para el pueblo de Chile. Sepan que desde el Movimiento Autonomista seguiremos poniendo nuestras capacidades, nuestro coraje, nuestra trayectoria al servicio de esta construcción y esperamos que todos estemos a al altura de las exigencias que la historia nos pone por delante y que seamos responsables con estos largos años de reconstrucción social y política que hemos llevado adelante desde el trabajo colectivo y la lucha social.


El Movimiento Autonomista hoy es una organización que tiene bases militantes a lo largo de todo Chile y en el territorio internacional. Somos una organización que se ha venido constituyendo a través de la deliberación política y al calor de las luchas sociales locales y nacionales. Es una organización que hoy cuenta con un diputado por magallanes, un alcalde en Valparaíso, y tres concejales: Arturo Díaz en Punta Arenas, Camilo Brodsky en Ñuñoa, y Camilo Kong por Antofagasta, además de dirigencias sociales y trayectoria de construcción social en diversos sectores: No +AFP, como la compañera Anaí Freire, en la Federación Estudiantiles, como la compañera Eliana Adams, en las luchas socioambientales, como la compañera Sandra Peña, en el ámbito sindical, como las compañeras Claudia Hasbun, Jessica Almonacid y Jessica Bengoa solo por nombrar algunas; Además del trabajo admirable que ha realizado nuestro frente feminista en términos de elaboración, instalación y articulación en una materia en que nuestra organización es actor ineludible; y el frente de infancia que, aunque incipiente hoy nos llena de esperanza con una marcha masiva por reivindicar los derechos de la niñez. Y esto, por cierto es solo por nombrar algunos de nuestros trabajos.


Y desde esta base de trabajo y convicciones políticas, hemos decidido impulsar un proceso de disputa electoral al servicio de un proyecto político de transformaciones profundas de nuestro país, al servicio de las mayorías sociales constantemente precarizadas y excluidas por este modelo neoliberal. Hoy tengo el orgullo y la confianza de anunciar que llevaremos 17 candidaturas parlamentarias y senatoriales a lo largo de Chile, que todas ellas son feministas, que todas ellas se construyen desde abajo, y que todas ellas tienen la misión de conquistar un escaño en el congreso con la finalidad de abrir y desbordar la institucionalidad mezquina que nos rige, para seguir abriendo camino hacia un Chile soberano, que se construya desde el sentir y la diversidad de las mayorías de nuestro país. Las elecciones para nosotros serán sólo el inicio de un largo proceso, porque sabemos, como decía Miguel Enríquez, que las elecciones nunca resuelven por sí mismas los problemas de las clases, sólo las plantean.


Así mismo, tengo el orgullo de decir que hoy también está presente nuestra candidata presidencial, Beatriz Sánchez, de quien admiro su voluntad de construcción colectiva, su entereza y generosidad con el Frente Amplio y con Chile en su conjunto; de quien admiro también su humildad y valentía para no doblegarse ante una política machista, masculinizada, elitista y añeja; de quien admiro su convicción por correr lo márgenes de lo posible, porque este año ese debe ser el primer legado del Frente Amplio a la historia chilena.


Hoy, quiero además, agradecer a mi organización por su convicción y por su entrega. Este año está lleno de oportunidades y lleno de dificultades; los desafíos planteados a ratos suenan gigantezcos; la experiencia previa no siempre nos acompaña. Pero somos una organización que no puede entenderse sino arraigada a la historia que la precede, una organización con una centralidad constitutiva: la política. Somos un movimiento con principios que no permitimos se conviertan en letra muerta, una organización que ha sabido y sabrá estar a la altura de los desafíos que nos exige el periodo y que, por ello, no será sangre nueva para viejas derrotas. Somos una organización que reivindica el aprendizaje colectivo porque solo así avanza el pueblo y que sabrá enfrentar con unidad y fraternidad los momentos difíciles y con astucia e inteligencia cada paso que demos.


Como decía el loco Bielsa, “Lo que no podemos permitir es que dejen de luchar. El desborde, el desorden, lo que pase está admitido. Los choques, los bailes... Lo que no está permitido es que dejen de luchar. Si luchan por el objetivo de todos, merecen estar".


Sabemos que nuestro homenaje será la victoria y con la esperanza intacta, ¡hacia allá vamos!


Constanza Schönhaut Soto
Secretaria General
Movimiento Autonomista


Discurso presentación candidaturas del Movimiento Autonomista


El sábado 5 de Agosto como Movimiento Autonomista presentamos nuestras candidaturas al Parlamento y a los Consejo Regionales en un acto que contó además con la participación de nuestra candidata presidencial del Frente Amplio Beatriz Sánchez. En el hablaron además de Beatriz, nuestra Secretaria General Constanza Schnönhaut, el alcalde de Valparaíso Jorge Sharp, y yo. Les comparto las palabras que tuve la oportunidad de expresar en esta instancia.

Un abrazo!


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Compañeras y compañeros:



Ayer fue 4 de Agosto. Ayer, hace 6 años, la gran mayoría de los aquí presentes estuvimos en barricadas, marchas, o golpeando cacerolas. Ayer, cuando lo recordaba, tuve la sensación que alrededor de todo Chile, muchos y muchas sin conocernos éramos parte de una misma historia, que además (algo que no es obvio), estábamos construyendo en conjunto.



Somos una generación política, y digo política a propósito para descartar desde ya las ínfulas etáreas, a la que sin duda le han tocado tiempos interesantes. Después de largo tiempo dormitando o más bien sobreviviendo, reinventándose, el pueblo chileno copó las calles de sus ciudades para exigir transformaciones ante un presente que se burlaba de él. Las deudas producto de la mercantilización de la salud y la educación, el derecho a la vivienda digna, la miseria de las pensiones, la destrucción de nuestro medio ambiente y el sacrificio de comunidades enteras por el desarrollo de unos pocos, las autonomías regionales y la violencia en todas sus dimensiones contra las mujeres han sido algunas de las causas que han impulsado la organización y movilización de amplios sectores de la sociedad. Esta sociedad exige respuestas y transformaciones, pero en esta exigencia también se encuentran los límites de su poder. ¿A quien exigimos cuando exigimos un cambio?

El período de movilizaciones sociales que ha abarcado desde los pingüinos del 2006 hasta Ni Una Menos y No+AFP el 2016, pareciera estar tocando un techo producto del desgaste de las formas de movilización y la muralla intrínseca que acompaña el carácter peticionista de la mayoría de las demandas. Como anécdota que retrata bien este punto, siempre recuerdo cuando el 2012 como vocero CONFECh me tocó asistir con otros compañeros a la comisión de educación del Senado para presentar nuestra alternativa como movimiento estudiantil al CAE, allí, luego de exponer, los senadores Ignacio Walker y Ena Von Baer nos dijeron casi al unísono: “Muchas gracias chiquillos por su exposición y de verdad les agradecemos haber puesto este tema sobre la mesa. Ahora déjennos a nosotros solucionarlo que somos los que podemos y sabemos como hacerlo”. Más allá del desprecio y arrogancia que escondía esa frase, lo cierto es que en ese 2012 tenían algo de razón. Desde los movimientos sociales les estábamos exigiendo, a los mismos que habían creado y profundizado el modelo mercantil de educación, que lo transformaran estructuralmente, hacia un sistema que consagre derechos por fuera de las lógicas de mercado. Lo mismo se aplica en la discusión sobre descentralización, aborto, pensiones, reforma laboral y tantos otros temas. 


Pero ya no estamos en 2012 y ya no tenemos que delegar nuestras ganas de cambiar esta sociedad en justamente quienes crearon este modelo y se acomodaron a él. Este acto de hecho, es la prueba palmaria de ello. Hoy, presentamos las candidaturas de nuestro Movimiento Autonomista al parlamento y con ello declaramos que en conjunto con las demás fuerzas que componen el Frente Amplio estamos por la construcción de una nueva fuerza política, que se enfrentará en todos y cada uno de los lugares de Chile a la Derecha y a la Nueva Mayoría, y que lo haremos al calor de las disputas sociales de las cuales en todos estos años hemos sido parte. 

Pero también, al calor de este año electoral declaramos firme y claro que no nos perdemos. Lo electoral es un medio y jamás un fin, y por lo mismo todas nuestras candidaturas se sustentan en la vinculación con las luchas que surgen de las contradicciones que genera el modelo neoliberal en nuestros territorios, y se presentan como una alternativa que aprende en conjunto con nuestro pueblo. Sin soluciones mágicas y sin pretensiones de vanguardia, sin conformismo ni resignación. 

Es por ello que el como autonomistas nuestra reflexión y trabajo tiene el deber de ir más allá de la coyuntura, y comenzar a plantearnos preguntas estratégicas para el período que viene. Y es que estamos en tiempos de cambio donde ya nos sirven las viejas respuestas que la izquierda elaboró en siglo XX. Aprendemos de ellas sin duda, de sus virtudes y fracasos, pero hoy es necesario pensar fuera de la caja de la vieja izquierda.





Quiero aprovechar este espacio para plantear 4 ejes que me parecen importantes en el debate actual:

1-. Desigualdad: Resulta interesante evaluar el problema de la desigualdad en Chile (que se ha instalado como uno de los temas más importantes del debate público nacional y mundial) a la luz del segundo principio de justicia que planteó el filósofo político John Rawls. Rawls afirma que las desigualdades sociales y económicas se solo justifican cuando están configuradas de tal manera que van en beneficio de los más desfavorecidos de la sociedad. Este principio ha resultado ser un problema relevante para la izquierda puesto que se ha utilizado como justificación moral para el crecimiento económico como prioridad política y la focalización del gasto como respuesta a la pobreza. En estos meses en donde se ha ido consolidado la amenaza de una regresión conservadora, orquestada por los poderes fácticos de nuestro país en particular el gran empresariado y secundada por los medios de comunicación serviles o funcionarios de estas élites, incluso están tratando de convencernos de que la desigualdad se estaría reduciendo en Chile, por lo que no debiera ser un problema central a abordar, sino justamente la prioridad debiera ser el crecimiento. 

¿Qué es lo que dicen los datos?

Según el informe que recientemente realizó el PNUD , es posible que la desigualdad, una medida esencialmente relativa, se reduzca aun aunque las distancias absolutas entre los hogares aumenten. Un ejemplo puede aclarar el punto. Según la encuesta Casen, el año 2000 los hogares ubicados en el primer decil tenían en promedio un ingreso de $20.040 per cápita (en moneda de 2015). El ingreso per cápita en el decil más alto era de $801.000. Entre 2000 y 2015 los ingresos del decil 1 crecieron en un 145% real, mientras que los del decil 10 lo hicieron en 30%, por lo tanto la desigualdad entre ambos grupos disminuyó; sin embargo, en términos absolutos los hogares del decil 1 aumentaron su ingreso real en $29.000, mientras que los de los hogares del décimo decil crecieron en $239.000, casi nueve veces más. 

Este ejemplo nos plantea uno de los problemas que vamos a tener que enfrentar este período. Cómo conversamos, aprendemos y avanzamos con nuestro pueblo que objetivamente ha visto mejoras concretas en su calidad de vida respecto de su pasado inmediato, mientras la derecha por un lado le dice que el status quo es la mejor manera de seguir progresando y la Nueva Mayoría (o en lo que sea que se transforme) le dice que sólo basta con corregir los excesos, sin transformar la esencia (la discusión sobre pensiones es muy ilustrativa en este punto). Nosotros queremos cambiar la esencia, pero como bien decía Pedro Luis Ferrer, “la política no cabe en la azucarera”. Aquí nos falta mucho por elaborar aún.

2-. El problema del Estado: Nos privatizaron la salud, la educación, las pensiones. Pero por sobre todo, nos privatizaron el Estado, que hoy funciona en la práctica como un privado más. En este contexto, ¿Es la conquista del Estado el objetivo que debemos perseguir como autonomistas? La respuesta es si y no, o cómo nos gusta decir a los militantes de cualquier izquierda, es condición necesaria pero no suficiente. El Estado para que sea realmente un lugar desde donde (también) empujar la transformación social, requiere a su vez ser transformado. No se trata solo de cambiar a quienes gobiernan hoy y redistribuir las riquezas que se generan dentro del territorio, sino cambiar el modelo de desarrollo y por cierto trabajar en la correlación internacional de fuerzas para que algo así sea posible (sino preguntémosle a Venezuela o a Syriza). Otro ámbito en que desde Chile aún estamos en pañales.

3-. Feminismo: El feminismo ha venido no solo a reivindicar el espacio que ocupa la mujer en nuestra sociedad, sino la toma de conciencia del modelo patriarcal en el que hemos crecido como comunidad. Deconstruirlo no es fácil y como hombre privilegiado y crecido en una sociedad machista el feminismo ha significado un cuestionamiento a todo. Realmente a todo. Es tarea de organizaciones como la nuestra el hacer del feminismo una forma de ver el mundo que impregne toda nuestra política, y también cuidarlo de no convertirse en trinchera solo de convencidas y convencidos. 

4-. Ética y principios: Hoy, en tiempos en que la opinión pública y parte del periodismo actúa como jauría, saltando de un lado a otro buscando presas mediáticas para después olvidarlas, existe la tentación en la política de seguir sus tiempos y efímeras pasiones, poniendo por encima el ganar un aplauso fácil antes que la defensa de los principios que nos inspiran. Debemos combatir conscientemente esta tendencia tan amplificada de quienes “piden cosas que no quieren y hacen de lo lindo algo imbécil” (en palabras del gran Jorge González).

En estos contextos, también resulta fácil sumarse al coro de descalificaciones de quienes no aceptan opiniones diferentes a las propias y tienen siempre el adjetivo en la punta de la lengua. Creo importante en estos momentos recordar a Camus, quien en tiempos de intolerancia decía: ”No permitir nunca que la crítica se convierta en insulto, admitir que nuestro oponente puede tener razón y que en cualquier caso sus razones, aunque malas, pueden ser desinteresadas”, y también una frase que he marcado como guía: “en política, la duda, debe seguir a la convicción como una sombra”.

En definitiva, reimaginar la izquierda en los tiempos que vivimos requieren de toda nuestra convicción, de todo nuestro trabajo, de toda nuestra imaginación. Como alguna vez me dijo un gran profesor, hacer honor a la tradición no consiste en ponerse en viejo sombrero que alguna vez uso el abuelo, sino en comprar uno nuevo, como alguna vez hizo el abuelo.

Muchas gracias











domingo, 23 de julio de 2017

Ojalá siempre esté lloviendo...

Este extracto del "Canto del macho anciano" me representa. Y aunque me queda grande el título de coordinador de la angustia del universo, si anhelo la plaza de provincia, discuto con los pájaros, y quiero que siempre esté lloviendo.

"...Comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo,
el suicida que apostó su destino a la baraja de la expresionalidad
y lo ganó perdiendo el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros,
el vagabundaje y la retreta apolillada en los extramuros.
Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo siempre y el vendaval desenfrenado que yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!"

jueves, 20 de julio de 2017

Intervención despenalización aborto en 3 causales (20-07-2017)



Hoy, este Congreso, compuesto por un 85% de hombres y solo 15% de mujeres, debe tomar un decisión tremendamente relevante sobre el cuerpo de las mujeres, que son más de la mitad de la población de nuestro país. Si fuéramos los hombres quienes nos embarazáramos sin desearlo (incluso ante la violencia de una violación), el aborto en Chile hace mucho tiempo sería legal. La distribución del poder en Chile, en donde el machismo se expresa al interior de este Congreso, es también parte del problema que debatimos hoy.

Estamos hoy ante un momento histórico. Desde hace casi treinta años  se han venido planteando diversas iniciativas legislativas para despenalizar el aborto y hoy, al fin, nos encontramos ad portas de avanzar en esta dirección. Quiero desde aquí reconocer el trabajo y la persistencia de tantas feministas y activistas de los derechos humanos que durante décadas se han venido organizando, movilizando y  presionando al poder político. Este paso lo han dado ustedes. Sin la infatigable lucha del movimiento feminista, sería impensable estar en el rumbo en que hoy nos encontramos.

Pero como hemos señalado antes, este proyecto nos parece insuficiente y sabemos que también a ustedes. Es cierto, el proyecto es reconocido como un avance para miles de mujeres y también para nosotros, pero es un piso mínimo: sabemos que estas 3 causales no cubren todas las razones por la cual una mujer en Chile aborta. Continuar escondiéndolo solo contribuye a mantener el enfoque errático, hipócrita y misógino con que el Estado de Chile rehuye de su responsabilidad.

Más allá de las intenciones muchas veces declaradas, el gobierno Nueva Mayoría ha permitido que la Derecha y la Democracia Cristiana hayan podido bloquear permanentemente el proyecto desde su ingreso. Ni el apoyo ciudadano a las tres causales, ni la mayoría parlamentaria que tienen, y ni siquiera el haber asumido este compromiso como parte del programa presidencial, fueron razones suficientes para que el Gobierno impulsara un proyecto de interrupción del embarazo más audaz y completo. 

Y es que esta semana, en un triste y violento show de machismo institucional, el Senado ratificó un proyecto con grandes retrocesos respecto de cuando ingresó. Por ejemplo, y contra la opinión de los expertos y las expertas, se acortan los plazos para que menores de 18 años puedan interrumpir su embarazo; igualmente, se mantiene el requisito de autorización del representante legal, siendo que muchas veces son precisamente estos quienes cometen o encubren la violación. Además, bajo el mezquino pretexto de que “ahora las mujeres inventarán violaciones para lograr abortar”, se anula de facto el deber de confidencialidad del médico, quienes podrán notificar a la Fiscalía sin el permiso de la mujer que, por cierto, es mayor de edad.  Por si fuera poco, la objeción de conciencia que inicialmente se concedía al médico cirujano requerido, se amplía ahora a todo el personal profesional, lo cual será un obstáculo real; especialmente en hospitales públicos, regiones y zonas rurales que cuenten con un solo equipo médico; en detrimento de tener un derecho con acceso igualitario para todas las mujeres chilenas. Y es que, el lobby de sectores afines a la Iglesia Católica logró, además, que se instalara la institución de “acompañamiento”. Nos parece también vergonzoso que las mujeres que libremente deciden interrumpir su embarazo en estas tres causales tengan que ser “acompañadas”por instituciones que puedan ser de carácter religioso; cuando han sido precisamente estos sectores los que han instalado y defendido en Chile la desconfianza sobre la madurez, honestidad y capacidad de decidir de las mujeres. Las mujeres son autónomas para tomar todo tipo de decisiones, y no necesitan que las intenten persuadir, menos en la forma burda en que ha sido planteado. Necesitan garantías para ejercer su derecho a decidir sin presiones. Necesitan que su decisión se respete y haga valer. ¿Cuándo va a ser el día en que sean ellas, y no nuestros paneles de hombres, Comisiones de hombres, este parlamento aún de hombres, quienes decidan lo que pasa con sus vidas?

En definitiva, estamos votando un proyecto de ley a todas luces insuficiente, que mantiene la salud reproductiva como un privilegio. En esto quiero ser muy claro: como Movimiento Autonomista defendemos y estamos convencidos de que debemos avanzar  y avanzaremos hacia un aborto libre, sin causales, seguro, gratuito y garantizado por la salud pública del Estado.

El acceso al aborto en nuestro país, también está directamente relacionado con la clase y con las posibilidades que tienen las mujeres, adolescentes y niñas. Para nadie es sorpresa que las mujeres más pobres de Chile son las que también arriesgan su vida y su integridad para acceder a un aborto ilegal en un sistema que también les niega la salud, la educación y el acceso a una vida digna. Es este mismo sistema el que las vuelve a maltratar cuando éstas denuncian la violencia que sufren en su entorno más directo. Es hora de cuestionar al patriarcado capitalista: son las mujeres las que tienen derecho a decidir sobre su cuerpo y es la salud pública la que debe asegurar que cualquier decisión que tomen respecto a su embarazo sea tratada de manera segura y digna. 

Si en Chile el acceso a la salud reproductiva es un privilegio, nuestro compromiso es votar a favor de la despenalización del aborto en 3 causales, porque este es un mínimo indispensable para avanzar hacia la sociedad porque la estamos trabajando; en la que la decisión soberana de cada mujer sobre su cuerpo es su derecho y no un delito, donde todos y todas tienen acceso a la anticoncepción y educación sobre salud sexual y reproductiva y no sexista, y en donde sea de sentido común que la salud de todas las personas es nuestra responsabilidad colectiva; sin causales de por medio.


lunes, 17 de julio de 2017

Intervención Reforma Educación Superior (12-07-2017)

Estimad@s, les comparto mi intervención en el marco del debate sobre la reforma a la educación superior. Abajo pueden leer el texto de la intervención con algunas partes que no alcancé a decir en la sala de la Cámara.



¿CÓMO LLEGAMOS HASTA ACÁ?
  • Estamos ad portas de que se cumplan 100 años de la llamada “Reforma Universitaria” de Córdoba, hito gestado por el movimiento estudiantil argentino que le exigía al Estado que la educación superior tuviera una relación con la comunidad en la que se encontraba y respondiera a los desafíos y demandas sociales.
  • Este hito fue importante no sólo para dar un sello especial a la universidad latinoamericana, sino también para los procesos de democratización que experimentó nuestro continente durante casi todo el siglo XX al alero de sus Universidades Públicas. En el fondo, en estas demandas se encuentra el fin mismo de todo sistema educacional: entregarnos las mejores herramientas para determinar de la mejor forma posible nuestros proyectos de vida individuales y colectivos. Porque finalmente, la educación es un proceso colectivo que nos permite ser más libres; enriquecer nuestra cultura, lograr una vida digna.
  • Como sabemos, este proceso fue lamentablemente interrumpido por dictaduras militares. En nuestro caso, consistió en el abandono de nuestras instituciones de educación públicas, quedando expuestas a la salvaje competencia de mercado. Ni siquiera el retorno de la democracia ha podido frenar su impulso.
  • Pero después de décadas de experimentos neoliberales con nuestra educación, las chilenas y chilenos dijimos ¡BASTA! Al igual que hace casi 100 años, ahora nuestro movimiento estudiantil, acompañado masivamente por sus familias y diferentes organizaciones de  trabajadores, exigió una educación para una vida más digna, una que respondiera no sólo a nuestros anhelos personales, sino que aportara a construir un país de todos y para todos.
  • La pregunta que debemos hacernos HOY es: ¿En qué hemos avanzado desde esa necesaria y legítima demanda por una educación para la libertad? Finalmente es eso lo que nos tiene sentados acá este día.

  • Ante la exigencia levantada por nuestro movimiento estudiantil, el Gobierno prometió incorporar como parte de su programa una reforma educacional profunda.
  • Pero lamentablemente, Sr. Presidente, no dimos el ancho. Digo esto con total responsabilidad. Creo que no fuimos capaces de estar a la altura de una de las reformas más importantes de los últimos años, de las más esperadas y en las que el Movimiento Estudiantil debía tener un rol protagónico. Y digo que no dimos el ancho por los siguientes motivos:
En primer lugar, es evidente la irresponsabilidad política con la que se tramitó esta reforma. En julio de 2016 el gobierno presentó finalmente al parlamento el proyecto de reforma a la educación superior. Antes de hacerlo lo postergó 10 veces y luego estuvo paralizado por más de 8 meses. Para colmo, se separó el proyecto de universidades estatales del resto del proyecto cuestión que sólo afectó la posibilidad de una modificación integral al sistema. Finalmente, con más de la mitad del proyecto por discutir, el gobierno obliga a resolver en una discusión de 24 horas un debate que ha durado más de 20 años. En ningún lugar del mundo que pretenda avanzar con responsabilidad en una materia tan importante como ésta se permitiría esto.


En segundo lugar, nuevamente se hace una reforma construida sin el Movimiento Estudiantil. Se presentaron propuestas e indicaciones, incluso como Frente Amplio aprobamos parte de la idea de legislar este proyecto precisamente para que este diálogo sucediera pero aún así los nudos críticos del sistema denunciados por la CONFECH siguen sin ser abordados en la reforma.
Finalmente y lo más grave de todo, es que este proyecto no ofrece una orientación clara que permita una salida al modelo de mercado que tenemos hoy. Tal como lo ha dicho el Movimiento Estudiantil, el Frente Amplio y diferentes actores sociales, el problema central de nuestro sistema de educación superior es la inexistencia de un sistema público coordinado y colaborativo que sea el eje promotor de la calidad y equidad del sistema. Lo que le permitiría a la sociedad chilena avanzar hacia un modelo de desarrollo diferente al actual.


Hoy el sistema privado masivo y lucrativo es el que conduce los destinos del sistema de educación superior chileno y esta reforma (en este proyecto y el de estatales) cambia poco el rumbo de esta situación. Además y sumado a lo anterior, el proyecto en curso no toca cuatro pilares centrales del neoliberalismo en educación superior:
      • Sigue considerando el endeudamiento de las familias un pilar central de financiamiento del sistema. En un penoso episodio, la comisión de hacienda decidió reponer el CAE. Si vamos a tomarnos en serio la gratuidad universal, entonces debemos tener mecanismos de financiamiento y ayuda estudiantil que se condigan con el principio de solidaridad y universalidad tras la idea de gratuidad.. Queremos que se financie un sistema, no instituciones aisladas que hagan lo que quieran; que se financie un proyecto que haga sentido al país y a sus diferentes comunidades, no que responda a los designios de conglomerados económicos o gobiernos de turno.
      • No toca el modelo gerencialista de gobernanza interna de las instituciones de ESUP.
      • No considera además, la precarización laboral de los trabajadores de la educación. Tanto en el sector público como privado.
      • Sigue sin dar respuesta contundente a la separación radical entre docencia e investigación en el sistema.


Ejemplo de todo lo anterior es la Universidad de Magallanes, que se encuentra sometida a un ritmo de financiamiento impresentable. Ampliando sus pregrados y abriendo carreras nuevas para captar recursos vía aranceles, sin importar las necesidades de la región y debilitando todas las funciones necesarias de una universidad pública, se le impide cumplir con su tarea central: ser el núcleo de desarrollo científico y de investigación. Hoy en la UMAG, 2 de cada 3 trabajadores “boletea”. Y de todos las asignaturas que tienen sus carreras, más de un 60% de ellas es dictada por un/a docente a honorarios ¿cómo planificar o armar proyectos de largo plazo con puro personal transitorio?
Tanto los y las estudiantes como sus propios directivos, comprenden que la posibilidad de desarrollar una casa de educación superior de desarrollo integral está hipotecada con los mecanismos actuales de financiamiento y gestión. La gratuidad que pensó este Gobierno, incluso, la dejó en una situación más vulnerable y en continua competencia con otras instituciones privadas. Nosotros nos preguntamos, ¿por qué para este Gobierno, es idéntico otorgar gratuidad a instituciones privadas que a instituciones como la UMAG?.


La ausencia de un Sistema Nacional de Educación Pública es grave y determina gran parte del resto de los problemas. Es por ello que a pesar de que este proyecto de ley contiene elementos positivos, sin una orientación clara del tipo de sistema que desea, es complejo que la educación superior chilena este algún día a la altura de lo que se espera de ella. Dentro de las cosas positivas  que reconocemos, está:  la creación de una superintendencia de educación superior con facultades de fiscalización y de una subsecretaría que aporte en la mejor coordinación del sistema. Esperamos que estas instituciones realmente se aboquen a cumplir sus objetivos, particularmente, a investigar y sancionar a las instituciones privadas que todos sabemos hoy lucran con el dinero de todos los chilenos y chilenas, La idea de que exista un sistema común de acceso. Habrá que esperar a ver si finalmente va a responder o no criterios de equidad demandados hace tanto tiempo por las y los secundarios chilenos. Que se haga obligatoria la acreditación institucional y se fortalezcan los requisitos para acreditación de pregrado. Sin embargo aún nadie comprende por qué se volvió a reponer la Comisión Nacional de Acreditación y se sacó la idea que se encontraba en el proyecto original. Es un consenso que la CNA no ha dado el ancho (si no veamos casos como la Iberoamericana recientemente) y esta por verse si lo dará ahora. Que se establezca la necesidad de gratuidad universal para la educación superior. Sin embargo, insistimos en la necesidad de enfocar recursos en la creación de un sistema antes que en la repartija desordenada a cualquier tipo de institución. Además, aún sin considerar esto, como han planteado los rectores de las casas de estudio que se han acogido al sistema el 2016, aún falta mucho por mejorar en la gestión del mecanismo y es de esperar que este proyecto mejore las críticas realizadas para que no se vean afectados los estudiantes y sus familias. Finalmente, aún es criticable que en el mismo proyecto se establezcan cortapisos tan estrictos para avanzar hacia la gratuidad universal, dependiendo de cifras específicas del PIB nacional para avanzar hacia allá.

Sr. Presidente. Las manifestaciones sociales de los últimos años han hecho posible algo histórico desde el retorno de la democracia: darnos la posibilidad de discutir las bases sobre las que estamos realizando nuestras vidas y este Gobierno tiene la posibilidad en sus manos de poner los primeros cimientos para salir de este modelo de desarrollo tan injusto y resentido. Al igual que hace casi 100 años, es el Movimiento Estudiantil el que nos ofrece la claridad y valentía necesaria para cambiar la historia: necesitamos pasar de un modelo descoordinado y segregado donde las instituciones privadas masivas y lucrativas de baja calidad dominan el sistema, a uno donde las instituciones del Estado y todas aquellas que quieran realmente aportar a construir un país en conjunto sean el pilar de la educación superior, invirtiendo los recursos y esfuerzos estatales en hacer de este sistema el motor de desarrollo del país.


Sólo de esta forma es posible tener una educación para la libertad, reflexionando sobre la sociedad que queremos. En nuestras manos está tomar nuevos rumbos y caminar hacia otros horizontes, no desaprovechemos la oportunidad.