martes, 21 de octubre de 2014

Intervención votación proyecto que pone fin al lucro, selección y copago.

Hoy votaremos la primera parte de la reforma que los chilenos llevamos más de 10 años esperando. Se trata del anhelo por desmantelar la herencia de la dictadura y construir una nueva educación, que sea pública, gratuita y de calidad. Sin embargo, a pesar de que a comienzos de año está reforma tenía un vasto apoyo popular, el proyecto que hoy votamos no ha sido capaz de convocar a la ciudadanía a respaldarlo. Algo salió mal.
                       
Desafortunadamente, el gobierno desechó la posibilidad de convocar a un amplio acuerdo social. En cambio optó por valérselas por sí mismo, apelando al saber de sus técnicos y su manejo de la situación política. Y la reforma se entrampó: las organizaciones sociales, estudiantes, profesores y rectores mostraron sus reparos ante los proyectos, los padres sus legítimas dudas, y la derecha, de manera oportunista, trató de presentar esto como falta de apoyo a la necesidad de la reforma.

El gobierno entonces cedió a las presiones de Walker y sus amenazas por la prensa, y de manera soterrada, pactó con la iglesia los elementos críticos de la reforma.

Primero, el fin al copago no ataca la lógica del mercado en educación. La subsidiariedad crecerá con el aumento de recursos que peso a peso reemplazarán el copago y los fondos SEP, promoviendo una visión de los estudiantes como medios para completar el presupuesto. Se asegura la estabilidad de ingresos de todas las instituciones del sistema sin atender la segregación económica que produce la competencia entre ellas. Tampoco se permite al Estado promover ciertos proyectos educativos sobre otros, pues se le exige ser “neutro”.

El anunciado “fin al lucro”, ha dado paso a un lucro regulado. Lo que hoy es lucro ilegítimo mañana será ganancia legal. Eso no es por lo que hemos luchado por tanto tiempo. Legitimar el arriendo de colegios es dejar abierta la misma puerta por la cual los empresarios de la educación destruyeron los sueños de miles de familias en la Universidad del Mar y en otras instituciones que hoy hacen más noticias en las páginas policiales que por su aporte al desarrollo del país. Yo no estoy disponible para legitimar esto.

Nuestro voto será en general a favor, porque no renunciamos a la posibilidad de cumplir el anhelo ciudadano de lograr un cambio en educación, y parte de ese espíritu aún sobrevive en este proyecto. Llamamos a los parlamentarios a rechazar los elementos que consolidan el Estado subsidiario, y en cambio a aprobar las indicaciones que desde el movimiento social, y también desde algunos parlamentarios, buscan consolidar a la educación como derecho sin discriminación. Ni por plata, ni por género, ni por convicciones.

Pero más importante que todo, hacemos un llamado al gobierno: Presidenta Bachelet, aun hay tiempo de enmendar el rumbo.

El camino del Acuerdo Social no solo sigue vigente, sino que es el único que viabiliza una reforma educacional sustantiva. Los proyectos de educación pública aún no se han elaborado. En su discusión, el Gobierno tiene una oportunidad real de salir de su actual situación de aislamiento.

Varios actores han trabajado en esa dirección. Desde la Fundación Nodo XXI hemos intentado aportar a este debate convocando a distintas voces de la sociedad civil vinculadas al mundo educacional, para elaborar un planteamiento sobre el horizonte y los ejes de cambio inmediato que suponen la construcción de una nueva educación pública. Este Compromiso por una Nueva Educación Pública, esta a disposición para trabajar por esta reforma, y con ese espíritu, con un grupo de parlamentarios presentaremos mañana un proyecto de acuerdo para que el presupuesto refleje el compromiso que se supone el gobierno tiene con la educación pública, y que en lo que hasta ahora conocemos del actual presupuesto, no se expresa.

Y a la derecha, los hemos escuchado hacer gárgaras con la necesidad de fortalecer la educación pública, siendo ustedes mismos los que la desmantelaron. No puedo sino sospechar oportunismo, pero más allá de las valoraciones personales, sepan que ese compromiso se lo vamos a cobrar.


Termino haciendo un llamado a todos los trabajadores, profesores y estudiantes, que desde hace años hemos luchado en las calles por una reforma que consagre a la educación como un derecho y no un negocio, a salir a las calles, a organizarnos y movilizarnos. Porque la reforma a la educación que queremos tenemos que defenderla de la derecha, pero si es necesario, y hoy parece serlo, también la defenderemos de las vacilaciones del gobierno.

5 comentarios:

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
karestroika dijo...

Nada puede ser serio bajo el Estado Subsidiario, que le protege el negocio al clero y a los políticos que como el Gute, han volcado su “vocación de servicio público” en el negocio inmobiliario de las Universidades. Lejos de hablar de un sistema de recuperación de la educación pública, con un proyecto país que piense un modelo sustentable de desarrollo para sus habitantes, nos hemos quedado en el asunto de las platas más platas menos y en la infraestructura. Nadie se plantea los desafíos en los planes y programas que nos lleven a terminar con la mediocre posición rentista, basada en la exportación de materias primas. Nadie ha hablado de educar para mejorar la salud, la investigación, el emprendimiento desde el Estado de temas tan centrales como la energía, teniendo tanto potencial para tecnificar las renovables no convencionales. No, seguimos siendo la misma carne de cañón para especuladores como Portales. Seguimos siendo los mismos rotos, los mismos inquilinos, los mismos ignorantes, que desde incluso la ultra izquierda nos quedamos en el ritual, en la frase rimbombante, en la “guerra social” que es tan falsa como las reformas. Sincerémonos, nuestro país siempre ha sido de mentira, siempre ha sido de plástico. Es, por lo menos hasta ahora, el relleno sanitario del neoliberalismo. Por eso a redoblar fuerzas, ahí en las bases donde la UDI, Los Techos, la DC y hasta la misma NM ha profundizado la ignorancia en el asistencialismo por sobre la educación liberadora. Es hora de desalambrar.

Hector Vergara Espinoza dijo...

Me da risa y rabia a la vez, que se hayan demorado 20 años para llevar a cabo una idea vieja pero efectiva. Yo entre a la USACH en año '93 cuando pasamos de Crédito Fiscal al Fondo Solidario, situación por la cual no estábamos de acuerdo, fui a varios foros y siempre los estudiantes propusimos impuestos al cigarro y alcohol, para solventar la educación. Al parecer no estábamos tan equivocados. Ahora voy anotar todas las ideas que entreguen los estudiantes de hoy, ya que esas ideas en 20 años mas serán realidad.

Anónimo dijo...

bien grabriel

a seguir con consecuencia es el camnino a seguir no dejarse arrastrar como lo esta efectuando el PC

Claria Pooley dijo...

Estimado Boric:
Te escribo para contarte mi preocupación por un tema de la educación que no he visto analizar.
Me refiero a la Jornada Escolar Completa, creo que fue una buena idea para apoyar a familias que no tenían con quien dejar a sus hijos, pero ahora con el tiempo creo estamos errados ocupando estos recursos para guardería.
Mi sugerencia es que sea una modalidad, ya sea como proyecto educativo (parecido a internados) o algunos proyectos extraprogramaticos dentro de los establecimientos. Pero lo más importante es que sea opcional.
Muchos podemos y nos gustaría que nuestros hijos tuvieran media jornada igual que antes y el resto en la casa con alguna persona de confianza, es más, si lo piensas, tal vez la JEC es una de las grandes responsables de la Obesidad y del Sedentarismmo Infantil, no tienen tiempo de nada más... entre sala, traslados al colegio, tareas y trabajos grupales para la casa, no pueden hacer practicamente nada.
Si lo vemos desde la mejora de la calidad de la educación, ese mismo tiempo JEC, puede servir para dividir los cursos en 2 grupos, mañana y tarde, con el beneficio para los alumnos y profesores de reducir el número de alumnos y facilitar la relación de formación alumno profesor.
Bueno, también creo que el desgaste a que estamos sometiendo a nuestros hijos no lo estamos evaluando, que llegarán a su etapa laboral con una estres sicológico mayor al nuestro, que será un daño difícil de revertir.
Esa es mi opinión, que al compartirla con otros, han concordado con migo en su totalidad.
Ojalá se pueda analizar al menos esta situación.
Muy cordialmente,
Luis Claria
clarpool@gmail.com