lunes, 24 de noviembre de 2014

Intervención Ministerio de la Mujer


Estimad@s, comparto mi intervención en el debate del proyecto de ley que crea el Ministerio de la Mujer. 

Desde hace un tiempo, gracias a las conversas con compañeras feministas, y en particular con el Núcleo Feminista de Izquierda Autónoma, he ido adquiriendo conciencia de lo grave y oculta que está en nuestra sociedad la explotación de la mujer, como la hemos naturalizado, y más aún, lo profundamente machista que es nuestro país. Todo proyecto político de izquierda que se asuma como moderno debe incorporar en su reflexión la mirada feminista, no como una particularidad, sino desde una visión que impregne todo su actuar. 

Para allá vamos.


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Señor Presidente, en primer lugar, quiero entregar mi más profundo reconocimiento a todas las mujeres que a lo largo de la historia de Chile han luchado por el reconocimiento de los derechos de su género, como Elena Caffarena, Eloísa Díaz, Teresa Wilms Montt, Inés Enríquez, Julieta Kirkwood, y todas aquellas que se encuentran presentes en las tribunas y han acompañado la tramitación de este proyecto de ley. Pero también creo importante mencionar a aquel puñado de hombres, aunque cada vez más numeroso, que se han sumado al movimiento feminista que lucha por justicia y dignidad. Ojalá que cada día sean más.

Asimismo, aprovecho de saludar a los movimientos políticos que han incorporado, poco a poco, en sus culturas, espacios de diálogo en los que se debate la igualdad de condiciones, en particular el movimiento en que milito, la Izquierda Autónoma. Tal como seguramente todos los movimientos políticos lo han hecho, partimos desde una naturalización del machismo; sin embargo, poco a poco, nuestras compañeras, y también compañeros, nos han hecho ver la necesidad de terminar con la naturalización. Por eso, hace un tiempo, creamos el Núcleo Feminista de Izquierda Autónoma, del cual me siento plenamente orgulloso, por cuanto reconoce, en las diferentes instancias, como seguramente lo hacen muchos movimientos y partidos aquí presentes, que las mujeres tienen un rol fundamental en la discusión pública. Es lamentable que hoy día, como se señaló durante la tramitación del proyecto que sustituye el sistema electoral binominal, la representación de las mujeres no tenga nada que ver con la realidad nacional y sea tan escasa

Nuestra aspiración es cambiar esa situación. Si bien creo que el mecanismo de cuota de género establecido en el proyecto de ley que sustituye el sistema electoral binominal es insuficiente, sin lugar a dudas es un avance para mejorar la representación política de las mujeres en nuestro Parlamento.

En principio, estamos de acuerdo, sobre todo, con el mensaje, porque reconoce que la inequidad de género debe ser un problema del que debe hacerse cargo el Estado y no dejado al arbitrio del gobierno de turno. Sin embargo, la creación de nuevas instituciones no es un fin en sí mismo. Para que la creación del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género sea un avance, es necesario, como señalaron el diputado Farías y la diputada Denise Pascal, que cuente con los recursos suficientes, tenga la capacidad de ejecutar políticas públicas sin depender de otros servicios o ministerios, y que trabaje intersectorialmente.

Además, sus políticas deben estar enfocadas a superar las relaciones de poder que sustentan las inequidades de género, en eliminar roles y estereotipos arraigados en nuestra sociedad y en evitar quedarse solo en mejoras de la condición de la mujer.

En esa lógica, el ministerio debería llamarse Ministerio de la Equidad de Género, pues el concepto “de la Mujer” no da cuenta de la heterogeneidad del mundo femenino, por lo cual debiéramos llamarlo “de las mujeres”. Asimismo, la noción “género”, sola, hace alusión a la relación de poder, a diferencia de cuando decimos que algo es “de la mujer”, que es más despolitizado y, creo, esencialista. Debería utilizarse el concepto “mujeres”, por cuanto deben incorporarse definiciones heterogéneas de mujer, pues no se trata de “la mujer”, ni de “el hombre”.

A propósito de esto, ayer, dada la tramitación del proyecto de AVP en el Senado y la manifestación realizada por grupos evangélicos, en verdad, de una intolerancia sorprendente, vimos cuán importante es que quienes creemos en la igualdad, en todos los aspectos, podamos defenderla públicamente. Por eso, en conjunto con nuestros asesores, con el diputado Giorgio Jackson colgamos un cartel en las ventanas del Congreso Nacional que decía: “Todos y todas somos iguales: AVP ahora”. Es algo interesante que se está discutiendo en el Senado, pero que también toca discutirlo en esta Sala.

Como dije, debería usarse la noción “mujeres”, por cuanto deben incorporarse definiciones heterogéneas de “mujer”. No es “la mujer”, sino “las mujeres”: mapuches, lesbianas, transexuales, etcétera. No puede repetirse el paradigma de la mujer blanca, de clase media, como el modelo de la política pública del Sernam.

Otro error, a nuestro parecer, es que parte del informe lo emita la Comisión de Familia. Es inexplicable. Esta situación devela la perpetuación del binomio mujer-madre, al que también hizo mención un colega.

¿Estamos de acuerdo con la creación del ministerio? Sí. Pero debemos dejar en claro que el avance en la erradicación de la inequidad de género no puede limitarse a una institucionalización. Desde la Conferencia de Beijing, en 1995, se ha venido transversalizando la perspectiva de género. Sin embargo, más allá de la institucionalización, en Chile aún no se despenaliza el aborto, aún se discrimina laboralmente, aún no se aprueba el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas De Discriminación Contra la Mujer, u OP-CEDAW, por sus siglas en inglés, y en la Reforma Educacional el gobierno fue reticente a incorporar una selección que no sea sexista.

Al terminar mi intervención debo manifestar que uno de los objetivos del proyecto de ley es favorecer la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. Este objetivo, sin lugar a dudas, es insuficiente, porque no se hace cargo de las auténticas causas de la desigualdad de género y reconoce el carácter sistémico de la opresión social de la mujer. No basta con igualdad de oportunidades para acceder al mercado. Desde ya, creo importante anunciar que en el trámite legislativo vamos a votar en contra todas las indicaciones presentadas por la diputada Claudia Nogueira y el diputado Sandoval, que dicen relación con respetar la naturaleza y complementariedad de los sexos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

ojalá consideren la opinión de las pocas organizaciones de mujeres que hoy están articuladas (nuestro movimiento de mujeres, fuerte en los '80, fue desactivado como política estatal, de hecho el SERNAM, proyecto de ley en el que participé, consideraba un consejo del movimiento); por ejemplo se puede dialogar con ANAMURI, con sindicatos, como las trabajadoras de casa particular, también con voceras de movimientos territoriales (como el del agua y la semilla nativa), con voceras indígenas.

Marcela Díaz Rebolledo dijo...

Otra: se debe asegurar la adecuada acción territorial, en este sentido, se podría innovar en lo que hoy son las SEREMIS, pensando en las reformas de descentralización que hizo la Comisión Presidencial (no he mirado, así que en concreto no se bien cómo, si se que la exclusión en Chile es fundamentalmente territorial y de ahí se agregan las exclusiones de género, étnicas y clase). Tema largo, pero si no se pone la mirada en el territorio y la consulta permanente (sean mujeres, sean indígenas o cualquier excluido radical), reproducimos el viejo Estado patriarcal y disciplinador.... casi para AC. No me termina de convencer esto de Ministerio, tanto ministerio que evalué en los últimos 20 años y en ocasiones incluso empeoraron ciertas exclusiones; las exclusiones deben ser consideradas en conjunto, no comparto el generismo (y soy feminista, pero de la diversidad). Un abrazo, hay que reflexionar y escribir sistemáticamente sobre reforma estatal y exclusiones en Chile, considerando experiencia comparada en la región.

Marcela Díaz Rebolledo dijo...

Gracias Gabriel!!! leo tu intervención y veo la incorporación de lo planteado! Miraré la ley bien, para ver qué podemos aportar en su implementación. Abrazo!

Marcela Díaz Rebolledo dijo...

Creo que ahora hay que trabajar en una LEY DE IGUALDAD E INCLUSIÓN DE LAS MUJERES ¿nos ponemos manos a la obra?

marco capital dijo...

Gracias Gabriel por tus comentarios y posición que me parece muy aterrizada y direccionan a una política abierta transversal y eficaz, yo estoy enfocado a temas sociales en relación a levantamiento de información de nuestros adultos mayores el por qué han llegado a estar todos con patologías de diferentes clases y terminales crónicos y cáncer activado, adultos que hoy tienen 65 y 75 años ósea ellos nacieron el año 1940 y 1950…
Veamos el siguiente cuadro:
Nuestros compatriotas Chilenos nacidos en 1940 al 1970 tienen 30 años ya sea con una carrera universitaria o técnicos u oficio.
30 Años de Vida…
Entre el año 1970 y 1990 No lo consideramos por motivos de fuerza y opresión…
20 Años de Vida…
A posterior año 1990 a 2015 tenemos 25 años.
25 Años de Vida…
Solo sumemos 55 años de:
Democracia Plena, leyes, cámara de Diputado, Senado y Presidentes de la República de Chile
(Nuestros Adultos Mayores hoy tienen 75 Años de Vida mendigando la salud Pública)
Resultado la suma me lleva cero leyes a favor de la salud de los Chilenos y si las hay No funciona.
No permitamos que se repita a las próximas generaciones que nacimos después del año 1960 yo estoy trabajando en forma independiente por esta causa estoy solo con mi proyecto IGINAM llegar a tener Adultos Mayores Sanos…
Gracias por leer estas líneas…mi correo. visionycapital@gmail.com