miércoles, 25 de septiembre de 2013

Triste anécdota laboral

En la práctica (estoy haciendo la práctica profesional en la Corporación de Asistencia Judicial para titularme de abogado), acabo de atender a Don Guillermo. Don Guillermo tiene 92 años y hace 3 sufrió un accidente (lo atropellaron) que lo dejo con serios problemas para caminar por lo que tuvo que dejar de trabajar (a los 89!!). Sin embargo, nunca recibió la indemnización por lo que se ha visto obligado a sus 92 años a volver a buscar trabajo como barrendero en las calles. Esto porque después de haber trabajado toda su vida recibe una pensión de $75.000 que no le alcanza para vivir.

¿En qué momento nos permitimos construir una sociedad tan injusta?

Situaciones como esta solo me refuerzan la convicción de que tenemos que trabajar por transformar radicalmente nuestro país.


Y por cierto, vaya para los dueños de las AFP y quienes los defienden, todo mi desprecio.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Respuesta invitación a apoyar a Michlle Bachelet (de Mario Horton)

Hace un par de días, a mi amigo y compañero Mario Horton, lo invitaron a sumarse a la campaña de Michelle Bachelet. Después de meditarlo un tiempo, me pidió que lo ayudara a hacer pública su respuesta, que es, desde mi punto de vista, un importante grano de arena en la construcción de nuevas fuerzas para el futuro.
La carta, esta hecha respondiendo a quien le extendió la invitación.

Aquí se las dejo.



Compañero,

Quiero agradecerte que hayas pensado en mi para participar en la campaña de Michelle Bachelet. Es algo que no solo me emociona, sino que me empuja a pensar que finalmente, las posibilidades políticas de cambiar el estado de las cosas pasan también por mis manos, aunque sea en una minúscula medida. Debo, eso si, declinar. Es mi responsabilidad. Una responsabilidad que no responde a otra cosa que a mi corazón. No podría apoyar a una coalición que se ha metamorfoseado en el tiempo para sumergir a este país en un sistema en el que no creo. 

Debo admitir que vivo en ese sistema a raudales. Tengo auto, si, trabajo en la tele, si, consumo energía exorbitantemente, si, estoy endeudado en el sistema financiero hasta las masas, si, tengo Isapre, si, y mando a mi hija a uno de los mejores colegios privados de Chile, si. Pero sabes porque hago todas esas cosas ? Porque tengo miedo. Un miedo inculcado que sentimos todos. Y ese miedo proviene de las fauces mas bestiales de esta realidad nuestra.

Este modelo. Esta estructura relacional entre los seres humanos de mi comunidad que nos hace temerle al futuro, al otro, al pobre, al rico, al jefe, al líder, al vecino, a la vejez, a la enfermedad, a la competencia, a la miseria, al pasado, a todo. Porque nada es mío y me inventaron el deseo de que tenía que poseerlo todo. Esa estructura, infiero, proviene también en cierta medida de una herencia que nos dejó la coalición que hoy encabeza nuevamente Bachelet. Una coalición que históricamente se ha posicionado como un "mal menor" en el escenario político y que en nombre de eso permanentemente se ha moderado en los momentos históricos en los que ha tenido la oportunidad de modificar algo. Una coalición que ha aprobado centrales hidroeléctricas, devastado la Patagonia en aras del desarrollo económico de unos pocos, privatizado Chile entero, que ha manejado horrorosamente el conflicto indígena, los conflictos limítrofes del norte, el problema de la regionalización, que ha dilatado los cambios en educación, en salud, en políticas publicas, que ha tratado negligentemente al movimiento social, que aun no genera el escenario propicio para la abolición del binominal y que no está por la asamblea constituyente, sino que por reformas constitucionales, que no es lo mismo. Mi intención no es confrontarme con Bachelet, tampoco me pierdo, en esta vuelta hay que derrotar aplastantemente a la derecha y evidentemente ella es la única que lo puede lograr. Le deseo toda la suerte del mundo en esa empresa. Siento, de hecho, un profundo respeto por su figura política y su persona, pero no asi por su conglomerado. No así por varios de los dinosaurios de la tecnocracia que la rodean. 

Bien sabemos ambos que la política es un relato colectivo y ese colectivo son básicamente los mismos que gobernaron durante 20 años de manera mas que cuestionable. La política no la hacen buenas personas con buenas voluntades, sino que la elaboran equipos con cohesión política, y no veo eso en la Concertación. 

O al menos no la cohesión política por la cual estoy dispuesto a trabajar. No puedo ponerme la chapita de la nueva mayoría en el pecho, porque no creo en ellos. Y apoyarla hoy a ella, es apoyarlos a ellos también. Puedo eso si, disputarles ideológicamente ese concepto que los rebautiza hoy, disputarles esa idea y creer genuinamente, casi cándidamente, en un camino alternativo. Manteniendo una distancia respetuosa y empática con ella (porque no es el enemigo, pero es distinta), siempre en la construcción de una nueva vía. Autónoma. Que hoy es pequeña. Incipiente. Pero que algún día, creo, conducirá los destinos de mi país hacia otras veredas.


Mario Horton Fleck
Actor


Transparencia

Seguimos disfrutando de los asados y espirituosos brebajes magallánicos, pero sin dejar de trabajar.

Tal como comprometiéramos cuando iniciamos nuestras campaña, hemos actualizado nuestra página web en la sección de transparencia, para que todo el mundo sepa de donde provienen nuestros ingresos y en qué gastamos los recursos.

Invitamos (una vez más), al resto de los candidatos a hacer lo mismo.

Un abrazo


domingo, 15 de septiembre de 2013

Entrevista en Al Jazeera


Hace un par de días me hicieron una entrevista en la cadena internacional de noticias Al Jazeera. Aquí las comparto con ustedes. (link original)


Gabriel Boric, 2011-2012 leader of the Federation of Students

AJ: Forty years have passed since the military coup. What does that date mean for you given that you didn't experience it at the time? 
"Today, there is still violence, there is still repression - both physical and also symbolic and economic." - Gabriel Boric [EPA]
GB: For us, it is extremely significant, because of course it is a key date in our history and because not only does it invite us to think about the defeat, but also about the hope of a project that moves towards equality, which is what the government of Salvador Allende represented. Today we are trying to create a 21st century socialism with social movements and from the leftist movements that are emerging today, which are emerging out of the different movements across the country.


AJ: The culture of protest during the dictatorship was a fight for democracy. Today there is democracy in Chile. But you are out on the streets - what are you protesting? 
GB: The thing is that from our point of view, one of the main legacies of the dictatorship was the political, economic and social model. So we have the appearance of a democracy in formal terms, one in which people can vote every four years. But it's a democracy that is scared of the people, a democracy that is scared of what the majority wants, which is education, health, pensions and employment. In the last 20 years, every government that's been in power has simply administered and deepened the Pinochet legacy instead of changing it. So the culture of protests that has emerged in the past few years wants a real change, a change of paradigm, not just a social change, but a political one.
AJ: During the dictatorship, the opposition was confronted by state violence and repression. What challenges are you facing today? 
GB: Today, there is still violence, there is still repression - both physical and also symbolic and economic. Violence is not just about a policeman beating you with a stick. But also when your rights are denied. When you don't have money to get a decent education, its violence when you are scared to get sick because you know that you can't afford the medical bills, when people are scared of getting old because of the miniscule pensions because of the business deals done with their savings. The way that violence manifests itself has diversified. Now it's not just the military but the political system that represses people and has taken advantage of them at the same time.
AJ: What political activists inspired you during the dictatorship? What have you learnt from them? 
GB: We have learnt so much from them. We feel that we are the inheritors of the social movements that preceded us. Not just during the dictatorship but afterwards. We are well aware that the social protests here were not born out of the student protests, but from way before. We had had a dialogue with our past and with those who were part of the struggle back then - learning from their mistakes and not committing the same mistakes. I think we are looking critically at what was done during the Popular Unity government and dictatorship, but also during the so-called renovation period in which we feel that the ideals for a better world were sold off creating a system which we youth of today do not believe in. That's what we are working towards - we are trying to consolidate ourselves intellectually and politically as well as taking to the streets.
AJ: What is the legacy of dictatorship?
During the first 15 years of the transition, the political elite opted to leave the people by the wayside in a system of mass consumption where the argument was that if they have access to credit, they had nothing to complain about. So the political struggle emerged out of this situation. Today we think that social movements cannot be contained by the political elite that governs the country. And this explains why there have been social movements across Chile, not just students, but workers too.
AJ: Does Salvador Allende's legacy still resonate today?
Salvador Allende's message will always have resonance in as much as he talked about the need to build a just and fair society. But we are also very aware that we can't create left-wing heroes or idols. One of the things that has damaged the political left around the world has been the cult of political idols, and this impedes a critical reflection of our own political development. So it's important that the left avoids worshipping saints. We need to look critically at our political history, take the positive from it, but to acknowledge negative elements and leave what is no longer relevant to us today. In short: we cannot live on nostalgia.
Source:
Al Jazeera

miércoles, 11 de septiembre de 2013

A 40 años, una reflexión sobre la historia nacional (y no solo santiaguina)

Cuando el olvido pretende imponerse, la memoria brota más fuerte. Esa persistencia y fortaleza, que la derecha nunca fue capaz de comprender, se hace patente hoy, a 40 años de aquel gris Martes 11 de Septiembre de 1973.

Las organizaciones sociales, los medios de comunicación masivos, y hasta las instituciones, han hecho ineludible reflexionar sobre lo que sucedió en nuestro país hace 4 décadas. Sin embargo, cuando se revisa la prensa nacional y  se escuchan los discursos oficiales, pareciera que la dictadura cívico militar que gobernó durante 17 años nuestro país, sólo hubiera sucedido en Santiago. Las imágenes que remecen, los testimonios que desgarran, los homenajes que cubren los grandes medios, solo hacen referencia, o al menos en su gran mayoría, a las experiencias que se sucedieron en la capital de nuestro país, y una vez más, como tantas veces a lo largo de nuestra historia, las regiones quedan subordinadas a una memoria santiaguina que pretende hacérsenos pasar como nacional.

Escribo estas líneas para, humildemente, recordarle a quien las lea, que la dictadura que cual pesadilla atormentó nuestro país, lo hizo desde Visviri a Puerto Toro, desde la cordillera al mar. En Punta Arenas, ciudad donde vivo, cuentan que ese día los tanques rodearon la plaza de armas, y rápidamente comenzaron las detenciones y persecuciones a quienes pensaban distinto al régimen que nacía. Se hizo tristemente célebre el “Palacio de la risa”, centro de reclusión clandestino donde se aplicaron durante años las más feroces torturas a hombre y mujeres. La isla Dawson, solitario pedazo de tierra al sur de la ciudad, en medio del Estrecho de Magallanes, que albergó tanto a dirigentes de la Unidad Popular, como también magallánicos anónimos, muchos de ellos jóvenes (como no recordar los versos desgarradores de Aristóteles España, que a los 17 años de edad cantaba en su poesía las penuras del encierro y la dignidad del injustamente condenado) fue también sede del infierno.

Y también fueron las regiones escenas de la resistencia. Chile entero se estremeció cuando en Punta Arenas, el 26 de Febrero de 1984, el dictador Pinochet fue recibido en la plaza de armas de la ciudad con una de las primeras protestas públicas en su contra. Y los magallánicos vivieron lo inescrupuloso de la dictadura, cuando el 6 de Octubre de ese mismo año, un bombazo destruyó la parroquia de Fátima, una iglesia poblacional comprometida con la defensa de los derechos humanos, en represalia a las manifestaciones de Febrero.

Y así, todas las regiones de nuestro país tienen también su historia de tragedia y dolor, de resistencia y esperanza.

Por eso indigna cuando una vez más, los medios nacionales parecieran creer que la historia de nuestro país sólo se escribió en Santiago. Y es que el centralismo que impera en Chile no es solo administrativo y económico, sino también cultural. Y hasta ahora, lo habíamos naturalizado completamente.

Por eso hoy, cuando las regiones comienzan poco a poco a alzar la voz exigiendo una descentralización efectiva y mayor autonomía, es bueno recordar que hemos sido parte esencial en la construcción de nuestra historia como nación, que con sus oscuros y sus claros, se ha forjado a lo largo y ancho de toda nuestra angosta franja de tierra, y no solo en los valles capitalinos.

Por eso hoy, desde donde comienza el continente, hoy nos atrevemos a gritar “Desde Magallanes, a cambiar Chile!”

Gabriel Boric Font
Candidato a diputado independiente por la región de Magallanes.






sábado, 7 de septiembre de 2013

Venus en el pudridero (Eduardo Anguita)

A la criatura angélica que me precede
no por génesis sino por finalidad.

¿Escucháis madurar los duraznos a la hora del estío,
a la venida del sol, mientras un príncipe danza
en víspera de su coronación?
Yo pienso en el gusano.

¿Oís podrirse los duraznos en el granero,
al atardecer, mientras las fechas del reino
caen de los tronos
y el viento las amontona, las dispersa y olvida?
Yo pienso en el gusano.

Si veis montar el agua de la noria,
con un niño fijamente asomado al brocal
frente a frente al abuelo,
y se siente el bese de los amantes como una hoja seca
que el pie del tiempo aplasta crepitando:
¿los amantes están muertos? No preguntéis con torpeza.
Pensad en el gusano.

Al borde del pozo, gusano y amante,
los dos punteros del reloj.
El agua está vacía y la amada es un torrente de mil rostros
despeñados.
Ambos sedientos, un sol varonil frente al otro sol, también varonil,
pero llorando y sombrío:
el de la aurora y el atardecer, íntimamente enemigos
y cuán quebrantados.

Llegan carretas rebosantes de frutas maduras,
se despiden los ancianos,
las raíces quedan en acecho al sol de la espera,
se acumulan los hechos.

Niño, niño mío, nómbrame sin pestañear,
en un segundo,
las dinastías reinantes -siglos, siglos-,
los monarcas desgajados.
Abuelo, abuelo, nómbrame siglos sin pestañear, en un instante,
antes que el ruiseñor concluya la nota de su silbo.

¿Quién osa alzar el Tarot vertiginoso?
Todas las fechas están prontas, o marchitas, como nunca nacidas.
Niño y anciano, en este instante tenéis la misma edad:
sólo un instante:
¿no habéis empezado?, ¿habéis terminado?
¡A qué pensar en el gusano!

El rey que tomó la ciudad
y con ella hizo una argamasa de sangre,
dejó el horror, dejó el escarnio;
las vírgenes violadas están vivas, las viudas maldicen.
El rey murió. Un muerto es el culpable.

El diabólico motorista que en carruaje veloz
cruzó la calle sin razón aparente,
a un chico dejó inválido, a una novia le quebró la columna.
El motorista ha muerto.
A él se debe este mundo.

Maravillas y desdichas:
cuanto nos es dado es obra de muertos;
cómo pedirles cuenta, todo trayecto es corto.

Muertos poderosos que nos legaron herencias
imposibles de revivir, imposibles de evitar.
¡A muertos, a muertos se debe este mundo!

Tiempo furioso, memoria feroz.
Esa fuerza desprendida del látigo, que sigue ondulando
cuando la mano que lo maneja ya está hecha polvo,
el latigazo aún azota con destreza terrible y melancólica.

¿Podemos comprender que la amada,
apenas pronunciadas las palabras del amor,
cambie, desaparezca, se destituya?
¡Y todavía sientes el calor de su beso
y su boca ha expirado?

A un muerto, a un muerto se debe este mundo.

(De modo semejante, el Rosal misterioso,
centro ígneo de radio cero, palpita en reposo en el corazón del
jardín,
y de él fluyen los rayos, los pétalos, la extensión de los prados,
salió al día, y extendiendo los brazos su amor emana
en forma de apóstoles, de mártires, de amantes de todo orden,
y hasta de esas señoras que reparten la piedad y son tanto más agrias
para que la moneda se vea más dulce y no les pertenece.
El amor, el aroma y los actos fortuitos,
más existentes que sus autores, gemas en silencio,
que no se quieren invisibles, y si se quieren así, al fin y al cabo,
como sentirse llamados a vivir sólo un instante
y servir para mucho, mucho tiempo).

No lamentes la ausencia de la semilla,
ama grandemente el fruto dado.
La semilla debe morir. 

martes, 3 de septiembre de 2013

La democracia comprada

Columna publicada en el Clinic

El 8 de diciembre del año 2012, el presidente de Renovación nacional, Carlos Larraín, declaró en Reportajes de La Tercera que: Lo que los empresarios se ahorran en aportes a la política, lo pagan después en impuestos de primera categoría. Y de aquí a un año y medio, no le vamos a prestar pañuelos a nadie para secar lagrimitas. (http://diario.latercera.com/2012/12/08/01/contenido/reportajes/25-124879-9-carlos-larrain-no-podemos-enfrentar-las-primarias-con-sensibilidad-de-guagua.shtml)

Larraín, como nos tiene acostumbrados, nos recordó ese dia con total soltura lo que, por razones de legitimidad y estabilidad social, las elites querrían esconder, a saber: en nuestra democracia la relación entre dinero y política determina una considerable sobrerrepresentación de los intereses del poder económico. Así, el objetivo de Larraín en ese punto de su entrevista era recordarle a los empresarios que era (y es) un mal negocio renunuciar a la sobrerepresentación de sus intereses que, fruto de la inversion en política, les permite nuestro sistema democrático. En una frase, para Larraín, y en esto acierta, invertir en política es el mejor de los negocios.

Con todo, la existencia de mecanismos que convierten el poder económico en poder electoral es un problema propio de cualquier sistema económico que genere las desigualdades de ingresos y poder presentes en las sociedades capitalistas, pero sin lugar a dudas el sistema político chileno tiene una serie de características institucionales que hacen de este traspaso algo mucho más fácil y directo. Entre otros: la concentración de los medios de comunicación (problema incipiente pero grave en la región de Magallanes), la ausencia de control efectivo del gasto electoral, el anonimato de los grandes financistas de campañas, etc.
Más aún, en el corto tiempo que llevamos de campaña en el marco de nuestra candidatura independiente en Magallanes, hemos visto como ha sido una práctica común, y peor considerada como algo normal,  el reparto de canastas familiares, el regalo de cordero para asados, la compra de dirigentes vecinales, etc. Muchos vecinos nos preguntan por qué si otros lo hacen, nosotros no lo hacemos. Así se da la triste realidad que son los mismos electores que a nivel social se ven perjudicados por la relación dinero-democracia, los que legitiman y a cierto nivel exijen este tipo de prácticas políticas. 

Por otro lado, son estos electores los que se han ido desencantando de la política al ver como año tras año ésta se ha alejado de sus intereses y puntos de vista. Así nos vemos enfrentados a un círculo vicioso donde, por ejemplo en áreas claves como la educación, las políticas emanadas de nuestras instituciones distan del interés de la mayorías; distanciamiento que al ser mediado por diversos mecanismos, como la influencia del dinero en los resultados electorales, no se expresa con igual fuerza en las votaciones para cargos públicos. Sin embargo, en el largo plazo tales éxitos electorales, de los mismos de siempre, solo acentúan el desencanto de la población que no ve en la política ni en la democracia una forma eficaz para solucionar sus problemas.
     
Este es el mundo donde debemos hacer nuestra política electoral, uno donde la política vive un descrédito generalizado, pero donde finalmente quienes llevan años en diversos cargos de poder se siguen disputando tales cargos sin mayores contratiempos. En este mundo, quienes buscamos desmercantilizar los derechos sociales a través de la lucha democrática (en el plano social y electoral), chocamos con la dificultad de querer realizar esta tarea en una sociedad donde la política también está mercantilizada. La coherencia y profundización de la mercantilización de nuestra sociedad, hace doblemente difícil nuestra tarea.

¿Hay una salida? Por supuesto que la hay (de lo contrario no daríamos esta pelea), pero no podemos vendernos cuentos. Será un largo camino de saneamiento y de resignificación de la política. En este camino, la socialización de la política y la politización del mundo social deberán generar los mecanismos que neutralicen el rol del dinero en nuestra democracia. Algo de ello hemos visto en el cambio de paradigma que empezó a surgir en educación desde las movilizaciones del 2011. A su vez, esperamos que en los próximos años se aprueben una serie de medidas que fortalezcan nuestra institucionalidad y que le hagan más difícil la pega a los potenciales receptores del mensaje de Larraín, medidas tales como: el financiamiento público de partidos y campañas electorales; el tope de gasto electoral efectivamente fiscalizado y con fuertes sanciones; y la transparencia total en los aportes financieros medianos y grandes.

Por nuestra parte, y como estamos seguros lo harán otros ex dirigentes estudiantiles y sociales, no renunciaremos a la disputa por una política de programas y contenidos, además de ser plenamente transparentes en lo relativo a cómo financiaremos nuestra campaña. Y cuando cada elector nos pregunte “por qué no regalan lo que regala el resto”, le diremos: acepte las canastas familiares, disfrútela con su familia, pero no renuncie a su derecho de voto libre y conciente, hágalo por sus ideas, recordando siempre que quienes dan canastas familiares, quienes regalan corderos, quienes llenan la calle de sus caras maquilladas sin una sola idea, lo hacen pues les sale más barato pagar por ello, que luego pagar más impuestos que nos permitan vivir en un país en donde todos tengamos los mismos derechos, sin discriminación.

Esperamos que la próxima elección se trate efectivamente de qué país soñamos y cómo pretendemos alcanzarlo, y no de cuánto dinero hay en el bolsillo de candidato. Hacía allá estarán dirigidos nuestros esfuerzos.

Gabriel Boric Font
Candidato a diputado por la región de Magallanes
Militante de Izquierda Autónoma