lunes, 24 de marzo de 2008

La importancia de no dejarnos estar. Breve comentario sobre la Reforma


A medida que van entrando generaciones nuevas a la facultad, poco a poco se nos va olvidando que en 1997 Derecho se sumergió en un importante proceso de cambio que después de un largo período de discusión se vio materializado en la Reforma de Planes y Programas implementada a partir del año 2002. Esta iniciativa, que buscaba dar una respuesta al proceso de modernización de la sociedad desde la enseñanza del Derecho y que por ende derivara en la práctica de la profesión, se vio estancada debido a coyunturas políticas particulares de nuestra casa de estudios (cambio de decano), lo que derivó que en la práctica, la tan mentada Reforma fuera implementada sólo de manera parcial y no se haya profundizado en su aplicación. De ahí en adelante, la discusión en torno a los objetivos de la Reforma, sus metodologías, aciertos y desventuras, se fueron diluyendo en herméticas comisiones que no han sido capaces de socializar esta discusión que afecta materialmente al estudiante común de nuestra facultad. En consecuencia, nos encontramos hoy ante un híbrido que contiene profundas contradicciones en su práctica, lo que evidentemente afecta el proceso de enseñanza del Derecho que se imparte en nuestra Facultad. Que el examen de grado no se condiga con la metodología de enseñanza que se utiliza a lo largo de la carrera, la incertidumbre que genera el que no exista una preparación adecuada para enfrentar los cambios en la práctica de la profesión, lo eterno del proceso de titulación una vez egresado y la patente discusión sobre el perfil del egresado, el carácter público de la Universidad y las responsabilidades que esto conlleva, son ejemplos de algunos de los temas que han quedado a la deriva durante estos últimos años.

Sin embargo, no es la idea de esta reflexión abordar los problemas concretos que genera esta situación, sino replantearnos la importancia de discutir como comunidad un asunto de tanta importancia como es definir en que condiciones se lleva a cabo el proceso de aprendizaje en el que estamos inmersos. Porque nos importa que nuestra Universidad sea de excelencia, nuestra principal intención es que no entandamos como condición de normalidad la inercia, el olvido y falta de voluntad de quienes tienen el deber de responder por su gestión. Pero nuestra crítica no debe basarse en una mera negación de la realidad y desde ahí construir oposición. Debemos ser capaces como estudiantes de trabajar siempre desde la propuesta, de manera inclusiva y tolerante, y entendiendo que esto no se trata de una lucha contra una autoridad determinada, sino simplemente hacernos cargo de nuestro capital más preciado, la educación.

En este sentido es que nosotros, como Estudiantes Autónomos, te invitamos a problematizarte con tu realidad más inmediata, informarte, y discutir este tema en todas las instancias posibles, conversando con tus compañeros, y también con tus profesores, para que tengamos certeza de que la frase que tanto retumba en las paredes de Pío Nono “Estamos en la mejor facultad de Derecho del país”, no sea sólo un cliché de imagen, sino la expresión de una honesta realidad.

Gabriel Boric Font