martes, 15 de abril de 2014

Ante la aprobación de la idea de legislar la reforma tributaria


A diferencia de la derecha, yo no quiero una reforma que pase desapercibida, que no se note, que no afecte el desarrollo del país. No quiero cambiar algo para que todo siga igual, quiero una reforma que modifique profundamente la estructura tributaria en Chile.

Me parece muy importante que estemos hablando sobre los impuestos. Ahora, lo que me interesa es que antes de cualquier debate técnico, sobre que FUT o no FUT, o sobre si impuestos de primera o segunda categoría, o impuestos directos o indirectos, aclaremos, como bien dice el diputado Melero, de qué es de lo que se trata esta discusión. El debate tributario parece un debate técnico, pero la verdad es que, al ser un debate sobre cómo debe financiarse el Estado, es decir, aquello que es de todos, es un debate sobre principios, es un debate ideológico, sobre qué es lo justo y sobre los deberes de cada uno de nosotros con el resto de los miembros de esta sociedad. Visto así, este no es, ni debe ser un debate entre expertos, sino uno donde debiese participar el conjunto de los ciudadanos.

Hacer una pausa antes de entrar al debate tributario permite cuestionar varios de los sentidos comunes imperantes en nuestra sociedad. Una de las propuestas de la Nueva Mayoría es la de subir la tributación de las empresas de un 20 a un 25%. Antes de entrar a comentar el ajuste, detengámonos en lo que esto significa. Que las empresas paguen un 20 o 25 % de impuesto sobre la base de sus utilidades quiere decir que la riqueza que éstas crearon no es de ellas, o no es completamente de ellas, sino que una parte relevante, un cuarto, es de la sociedad. ¿Y esto qué significa? Bueno que la riqueza creada por esa empresa no es solo mérito de ellos, quiere decir que cualquier riqueza, creada por cualquier empresa se debe, en buena medida, a los bienes que aporta el conjunto de la sociedad para que dicha creación de riqueza sea posible, y que si la sociedad no puede aportar lo que se necesita para que esta sociedad funcione, entonces no hay creación de riqueza posible.

Lo mismo pasa con las personas. La propuesta de la Nueva Mayoría es bajar de un 40 a 35% lo que paga el segmento más rico de la sociedad. Bueno, pero detengámonos en eso. Estamos diciendo que del 100% de la riqueza que poseen los más ricos de este país, proporcionalmente, el 40% es lo que le corresponde al conjunto de la sociedad, que es la que hace esa riqueza posible.

Los impuestos no son una multa o una sanción con la que el Estado castigue la creación de riqueza, los impuestos son aquello que todos quienes son parte de la creación de riqueza le deben al conjunto de la sociedad para que esta pueda seguir funcionando.

Me parece que cuando lo vemos así, el debate tributario toma otro cariz. ¿De quién es y cómo hay que recaudar la riqueza que se produce en Chile? Esa es la pregunta de cualquier reforma tributaria, y esa es una pregunta sustancialmente política y no técnica.

Hoy, quizás el rasgo más estructural de nuestra sociedad es su desigualdad. Esto es importante para el debate tributario, porque la recaudación de impuestos puede producir igualdad o desigualdad, y lo puede hacer de dos maneras. Una, que es la más conocida, es usando los recursos recaudados para programas sociales que ayuden a combatir la desigualdad. La otra, es a través de la misma forma en que se recaudan los recursos, pues un sistema, en el mismo acto de recaudar impuestos, puede producir o combatir la desigualdad.

No soy parte de la nueva mayoría ni pretendo serlo. Nuestra opción es la de avanzar hacia la creación de una alternativa de izquierda para Chile. Tampoco soy miembro oficial de esta comisión. Pero habiendo asistido a la mayoría de sus sesiones una vez presentada la reforma tributaria, votaría a favor de la idea de lesgislarla. Y esto por un motivo muy simple. Más allá de algunas diferencias sustantivas que tengo con el proyecto (omisión del royalty al cobre y baja de impuestos al tramo de ingresos más alto), y algunas dudas fundadas sobre sus efectos, tengo la convicción de que nuestro país necesita una reforma tributaria y se merece un debate público sobre ella.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Más claro, imposible.

Anónimo dijo...

Claro, coherente, honesto, sincero.

Anónimo dijo...

Honesto, bien intencionado, erróneo. Subir el impuesto a las empresas, es reducir los ingresos de la gente. ¿Quienes son los principales afectados del alza de los impuestos a las empresas si no las mismas personas? Esa alza va a impactar directamente en las pymes, principal fuente de empleo de la clase media Chilena

En Chile nos olvidamos que las empresas están conformadas directamente por personas, por empleados (sueldos) clientes (precios), por lo que el gobierno al tomar parte de sus utilidades, esta tomando parte del esfuerzo de las personas.

Atte: Magallanico

Unknown dijo...

Un simple aumento de impuestos es un complejo aumento de costos e inflacion la reforma debe ser sistemica y estructural. Volver los rr.nn y rr. Afp al estado es el comienzo. Recuperar pais vendido el proposito.

Marcelo dijo...

Efectivamente, muy claro, honesto, sincero y todos estos apelativos aduladores.

Estoy muy feliz, por lo demás, con tu llegada a la cámara, al igual que la llegada del Sr. Jackson. Unos varios diputados más como ustedes dos, y las cosas serían diferentes.

Sin embargo, deben tener muy en claro, más allá del debate político, las implicancias técnicas que tiene la reforma, a mi juicio, esto no es más que "humo sobre el agua" como decía deep purple, sin significar un real "gravado" a las grandes empresas y al 1% o 2% más rico del país. Esto viene a afectar a las pymes, al contrario de lo que plantea el gobierno, para ver esto hay que pasar más allá del argumento político (que comparto plenamente contigo), y entrar al campo técnico, a analizar los números, hacer proyecciones, calcular los gravamenes reales que se generarían con esto....
Medidas a mi juicio ridículas, son algunas como subir impuestos a los alcoholes (considerando a los productores nacionales), impuesto a las bebidas gaseosas o con azucar (impuesto sin sentido que perjudica directamente a las personas, y de menores ingresos, si señor, ya que está comprobado que quienes consumen elementos sin azucar están en los primeros quintiles), aunque no quieras tocar el tema, la eliminación del FUT, que perjudicará gravemente la inversión eliminando el incentivo tributario que existe actualmente para retener las utilidades y reinvertirlas, bajar los impuestos de segunda categoría para el tramo más alto, de 40 a 35, me parece ilógico... cuando convengamos que tanto tu, como diputado, los senadores, la presindenta y grandes cargos públicos están dentro de dicho rango (y aquí aprovecho de tocar tu propuesta de la dieta parlamentaria, sería necesario además bajarle la tasa de impuestos???)... El último punto, para no extenderme tanto, la depreciación acelerada, simplemente es una excusa para retrasar esta "crónica de una muerte anunciada" para las pymes, donde pretende demostrar un incentivo tributario que significa pan para hoy y hambre para mañana.

Es cosa que te des una vuelta por búsquedas de empleo u oportunidades de inversión y te vas a dar cuenta que desde ya, el mercado se ha desacelerado por la gran desconfianza que existe al respecto..

Y personalmente, como un humilde consejo de un ciudadano que considera loables tus participaciones y celebra tu llegada a la ṕolítica, no soy partidario de legislar si aun tienes tus diferencias.... Me refiero al tema del Royalty, por ejemplo, ya que a las mineras (gran parte extranjeras) nadie las toca... y digamos que si le subes apenas dos puntos porcentuales al impuesto a la minería, recaudas gran parte de los impuestos que se necesitan, y puedes quitar del proyecto algunas de las medidas ridículas que mencioné arriba...

Me gustaría conocer alguna opinión tuya al respecto.

Un fuerte abrazo y sigue adelante! que necesitamos más gente como tú y como Jackson.

Juan Luis Mansilla dijo...

Notable, preciso y conciso.Sólido , ideas bien planteadas

Anónimo dijo...

Excelente gabriel pero espero no sigas el camino de tu amigo giorgio jackson ya que se equivoco y voto en contra de los titulos profesionales.

Carlos Martínez Farías dijo...

Como opinión vale, pero como análisis es demasiado global.

Algunos puntos desde mi perspectiva son:
- Estando de acuerdo en la necesidad de una reforma tributaria es importante claridad meridiana en el uso de estos recursos porque el Estado también debe ser eficiente en su administración para que políticas públicas tan importantes como son las del área educación, salud, previsión social puedan convertirse en factores de desarrollo, movilidad y tranquilidad para las personas.

En el mismo sentido, creo relevante que las personas tengan claridad de una simetría impositiva (todos aportamos) un ejemplo en contrario, es decir, asimetría impositiva, es el impuesto específico a los combustibles: Todos los que usan combustible no lo pagan. Mayores tasas impositivas a negocios cuya producción utiliza recursos naturales como por ejemplo hidroeléctricas, demás está el tema del impuesto al sector minero (Y si nos amenazan con que deberán dejar el negocio que lo dejen, Codelco está en perfectas condiciones para continuar con su producción).

Y desde la mirada de los trabajadores (las personas) es claro considerar su protección frente a este tema. La superación de la desigualdad debe considerar necesariamente no solo una reforma tributaria sino también mejorar las remuneraciones y no gravarlas cómo se hace. En nuestro país, existe una escasa valoración del trabajo del otro como factor clave en la generación de riqueza, el hecho que tengamos que establecer por ley un ingreso mínimo lo demuestra. Es posible hacer una lectura del tipo de sociedad que requiere de esos mecanismos. (¿Sabían que el ingreso que perciben los docentes tiene fijado un ingreso mínimo?)

Las AFP ya están planteando que las jubilaciones se podrían ver afectadas por esta reforma tributaria. Esos discursos ni siquiera debieran aparecer porque es una sinvergüenzura. Pero surgen porque tiene claridad que existen los suficientes vacíos de desregulación para hacerlos.

Y lo más importante, todos los ciudadanos del país, deben percibir algún beneficio directo de esta reforma. El Estado debe ser capaz de entregar pruebas concretas a los distintos sectores de la población (incluida la tan mal tratada clase media) de los beneficios de entregar mayores aportes al Estado.

Y, si bien, comparto la visión de Marcelo creo que primero es importante para qué y luego el cómo lo hago. El tema técnico es relevante en una segunda mirada.

Es un tema que no acaba, pero se agradece la posibilidad de apertura para opinar por una autoridad de la república.