lunes, 21 de diciembre de 2015

Intervención en debate ley de partidos políticos

Los partidos políticos tradicionales están cavando su propia tumba, y después de escuchar a los principales exponentes de su anquilosada casta, me inunda la energía y la convicción para colaborar en su entierro.

Este es un proyecto vivo que no puede leerse sin el contexto en el que se produce. La situación de crisis por la que atraviesa la política pasaba por sus capítulos de financiamiento irregular desde el empresariado hacia campañas, cuestión que develaba la profunda colonización empresarial con una política, a la vez, enajenada de la sociedad. Campañas de marketing, con sonrisas falsas y frases vacías, mas que de política


Se creo una comisión “anticorrupción” en marzo reduciendo el problema de la política a uno de técnica de probidad y transparencia, pero ni siquiera eso les gustó a los partidos, que desatendiendo las prescripciones realizadas por la misma comisión, se han defendido como gato de espalda para dificultar la emergencia de fuerzas alternativas que les disputen.




El proyecto que tenemos en votación muestra la tónica de este Gobierno. Enajenar las discusiones de la sociedad y reducirlas a tener que reconocer determinados avances parciales y no poder tomar entre manos el “accountability” que viabilicen un moderno “management” de los mismos para problema de fondo, que no es construir partidos políticos con mayor es el anclaje que debieran tener los partidos políticos en fuerzas sociales transparentar el quehacer de los “desicion makers”; sino reflexionar sobre cuál vivas en la sociedad chilena.


En este sentido, creemos que hay un nuevo traspié de un Gobierno que aún no entiende que no hay cómo “salir del paso” sin detenerse y profundizar la mirada y abrirse a reconocer la rica diversidad de intereses que se conjugan en la sociedad chilena y proponerse darles cauce de articulación institucional.


Por ello, en este proyecto, prima una visión restringida de una política en crisis, que es fundamental cambiar para superar. A la vez, se evidencia una total falta de voluntad de parte de los partidos políticos de asumir su propia crisis, elevando burocráticamente las barreras de constitución a otras fuerzas, elevando los criterios  de supervivencia de partidos, rechazando la reinscripción propia de militantes y abriendo la aberrante puerta a que los partidos puedan participar como accionistas de sociedades anónimas.

¿Es que acaso se olvidan del país en el que viven?


La refundación de la política no se realiza por decreto. Mucho menos ante un status qúo incapaz de salir de su propia inercia. Será la tarea de las fuerzas de cambio, emerger a la política, refundarla abriéndola a los intereses excluídos y a los que la política vigente no representa y, de una vez por todas, abrir un nuevo ciclo político en este país.

En la última CEP uno de los datos más relevantes era la constatación que mientras en este parlamento un 93% de la representación es copada por la derecha y la Nueva Mayoría, un 72% no se identifica con unos ni con otros. Hay espacio en Chile para proyectos políticos alternativos. En Izquierda Autónoma, ese es el desafío que asumimos.