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viernes, 6 de julio de 2018

Gabriela

Estaba revisando viejos libros de mi abuelita y me encontré con "Lagar" de Gabriel Mistral, regalado por quien parece haber sido un amante, según deduzco de la dedicatoria a pluma de Febrero de un lejano 1955. En él, el poema que abre el libro es "La otra", hermoso y desgarrador, aunque también con una esperanza algo oculta, que me pareció bonito compartir.




La otra

Una en mí maté: 
yo no la amaba. 

Era la flor llameando 
del cactus de montaña; 
era aridez y fuego; 
nunca se refrescaba. 

Piedra y cielo tenía 
a pies y a espadas 
y no bajaba nunca 
a buscar «ojos de agua». 

Donde hacía su siesta, 
las hierbas se enroscaban 
de aliento de su boca 
y brasa de su cara. 

En rápidas resinas 
se endurecía su habla, 
por no caer en linda 
presa soltada. 

Doblarse no sabía 
la planta de montaña, 
y al costado de ella, 
yo me doblaba... 

La dejé que muriese, 
robándole mi entraña. 
Se acabó como el águila 
que no es alimentada. 

Sosegó el aletazo, 
se dobló, lacia, 
y me cayó a la mano 
su pavesa acabada... 

Por ella todavía 
me gimen sus hermanas, 
y las gredas de fuego 
al pasar me desgarran. 

Cruzando yo les digo: 
Buscad por las quebradas 
y haced con las arcillas 
otra águila abrasada. 

Si no podéis, entonces, 
¡ay!, olvidadla. 
Yo la maté. ¡Vosotras 
también matadla!




















jueves, 10 de septiembre de 2015

Pequeño homenaje a Aristóteles España

Hoy, en el marco de la votación del proyecto de ley que otorga una compensación a las víctimas de prisión política y tortura, y un día antes de un nuevo aniversario del golpe de Estado, leí en la Cámara de Diputados unos versos de Artistóteles España, poeta magallánico, detenido a los 17 años, recluido en Isla Dawson y hace un par de años, muerto en el olvido como tantos poetas y luchadores sociales de nuestro país.

Los comparto con ustedes





Fuera del espacio y la materia,

En una región altiva (sin matices ni colores)
Llena de un humo horizontal
Que atraviesa pantanos invisibles,
Permanezco sentado
Como un condenado a la cámara de gas.
Descubro que el temor es un niño desesperado,
Que la vida es una gran habitación
O un muelle vacío en medio del océano.
Hay disparos, ruidos de máquinas de escribir,
Me aplican corriente eléctrica en el cuerpo
Soy un extraño pasajero en viaje a lo desconocido,
Arden mis uñas y los poros, los tranvías,
En la sala contigua golpean a una mujer embarazada,
Las flores del amor y la justicia crecerán más adelante
Sobre las cenizas de todas las dictaduras de la tierra


martes, 18 de marzo de 2014

Rosa Blanca

(José Martí)


Cultivo una rosa blanca
en junio como enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.

viernes, 21 de febrero de 2014

La hombría me la enseñó la noche

Estimad@s, les dejo este poema/manifiesto de Pedro Lemebel tan lúcido y atingente en estos días.

Es deber de todos y cada uno de nosotros combatir desde lo cotidiano el machismo cavernario que impera naturalizado en nuestra sociedad.

Un abrazo!




MANIFIESTO
(hablo por mi diferencia )
Pedro Lemebel


  No soy Passolini pidiendo explicaciones
  No soy Ginsberg expulsado de Cuba
  No soy un marica disfrazado de poeta
  No necesito disfraz
  Aquí está mi cara
  Hablo por mi diferencia
  Defiendo lo que soy
  Y no soy tan raro
  Me apesta la injusticia
  Y sospecho de esta cueca democrática
  Pero no me hable del proletariado
  Porque ser pobre y maricón es peor
  Hay que ser ácido para soportarlo
  Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
  Es un padre que te odia
  Porque al hijo se le dobla la patita
  Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
  Envejecidas de limpieza
  Acunándote de enfermo
  Por malas costumbres
  Por mala suerte
  Como la dictadura
  Peor que la dictadura
  Porque la dictadura pasa
  Y viene la democracia
  Y detrasito el socialismo
  ¿Y entonces?
  ¿Qué harán con nosotros compañero?
  ¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
  con destino a un sidario cubano?
  Nos meterán en algún tren de ninguna parte
  Como el barco del General Ibañez
  Donde aprendimos a nadar
  Pero ninguno llegó a la costa
  Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
  Por eso las casas de caramba
  Le brindaron una lágrima negra
  A los colizas comidos por las jaibas
  Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
  no recuerda
  Por eso compañero le pregunto
  ¿Existe aún el tren siberiano
  de la propaganda reaccionaria?
  Ese tren que pasa por sus pupilas
  Cuando mi voz se pone demasiado dulce
  ¿Y usted?
  ¿Qué hará con ese recuerdo de niños
  Pajeandonos y otras cosas
  En las vacaciones de Cartagena?
  ¿El futuro será en blanco y negro?
  ¿El tiempo en noche y día laboral
  sin ambigüedades?
  ¿No habrá un maricón en alguna esquina
  desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
  ¿Van a dejarnos bordar de pájaros
  las banderas de la patria libre?
  El fusil se lo dejo a usted
  Que tiene la sangre fría
  Y no es miedo
  El miedo se me fue pasando
  De atajar cuchillos
  En los sótanos sexuales donde anduve
  Y no se sienta agredido
  Si le hablo de estas cosas
  Y le miro el bulto
  No soy hipócrita
  ¿Acaso las tetas de una mujer
  no lo hacen bajar la vista?
  ¿No cree usted
  que solos en la sierra
  algo se nos iba a ocurrir?
  Aunque después me odie
  Por corromper su moral revolucionaria
  ¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
  Y no hablo de meterlo y sacarlo
  Y sacarlo y meterlo solamente
  Hablo de ternura compañero
  Usted no sabe
  Cómo cuesta encontrar el amor
  En estas condiciones
  Usted no sabe
  Qué es cargar con esta lepra
  La gente guarda las distancias
  La gente comprende y dice :
  Es marica pero escribe bien
  Es marica pero es buen amigo
  Super-buena onda
  Yo acepto al mundo
  Sin pedirle esa buena onda
  Pero igual se ríen
  Tengo cicatrices de risas en la espalda
  Usted cree que pienso con el poto
  Y que al primer parrilazo de la CNI
  lo iba a soltar todo
  No sabe que la hombría
  Nunca la aprendí en los cuarteles
  Mi hombría me la enseño la noche
  Detrás de un poste
  Esa hombría de la que usted se jacta
  Se la metieron en el regimiento
  Un milico asesino
  De esos que aún están en el poder
  Mi hombría no la recibí del partido
  Porque me rechazaron con risitas
  Muchas veces
  Mi hombría la aprendí participando
  En la dura de esos años
  Y se rieron de mi voz amariconada
  Gritando: Y va a caer, y va a caer
  Y aunque usted grita como hombre
  No ha conseguido que se vaya
  Mi hombría fue la mordaza
  No fue ir al estadio
  Y agarrarme a combos por el Colo Colo
  El fútbol es otra homosexualidad tapada
  Como el box, la política y el vino
  Mi hombría fue morderme las burlas
  Comer rabia para no matar a todo el mundo
  Mi hombría es aceptarme diferente
  Ser cobarde es mucho más duro
  Yo no pongo la otra mejilla
  Pongo el culo compañero
  Y esa es mi venganza
  Mi hombría espera paciente
  Que los machos se hagan viejos
  Porque a esta altura del partido
  La izquierda tranza su culo lacio
  En el parlamento
  Mi hombría fue difícil
  Por eso a este tren no me subo
  Sin saber dónde va
  Yo no voy a cambiar por el marxismo
  Que me rechazó tantas veces
  No necesito cambiar
  Soy más subersvo que usted
  No voy a cambiar solamente
  Porque los pobres y los ricos
  A otro perro con ese hueso
  Tampoco porque el capitalismo es injusto
  En Nueva York los maricas se besan en la calle
  Pero esa parte se la dejo a usted
  Que tanto le interesa
  Que la revolución no se pudra del todo
  A usted le doy este mensaje
  Y no es por mí
  Yo estoy viejo
  Y su utopía es para las generaciones futuras
  Hay tantos niños que van a nacer
  Con una alita rota
  Y yo quiero que vuelen compañero
  Que su revolución
  les dé un pedazo de cielo rojo
  Para que puedan volar.

martes, 17 de diciembre de 2013

Eramos los Elegidos del Sol (Vicente Huidobro)

Éramos los elegidos del sol
y no nos dimos cuenta
fuimos los elegidos de la más alta estrella
y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
el agua nos amaba
las selvas eran nuestras
el éxtasis era nuestro espacio propio
tu mirada era el universo frente a frente
tu belleza era el sonido del amanecer
la primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
una muerte antes de tiempo
el alma que no sabe en qué sitio se encuentra
el invierno en los huesos sin un relámpago
y todo esto por que tú no supiste lo que es la eternidad
ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
en su trono de águila herida de infinito.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Venus en el pudridero (Eduardo Anguita)

A la criatura angélica que me precede
no por génesis sino por finalidad.

¿Escucháis madurar los duraznos a la hora del estío,
a la venida del sol, mientras un príncipe danza
en víspera de su coronación?
Yo pienso en el gusano.

¿Oís podrirse los duraznos en el granero,
al atardecer, mientras las fechas del reino
caen de los tronos
y el viento las amontona, las dispersa y olvida?
Yo pienso en el gusano.

Si veis montar el agua de la noria,
con un niño fijamente asomado al brocal
frente a frente al abuelo,
y se siente el bese de los amantes como una hoja seca
que el pie del tiempo aplasta crepitando:
¿los amantes están muertos? No preguntéis con torpeza.
Pensad en el gusano.

Al borde del pozo, gusano y amante,
los dos punteros del reloj.
El agua está vacía y la amada es un torrente de mil rostros
despeñados.
Ambos sedientos, un sol varonil frente al otro sol, también varonil,
pero llorando y sombrío:
el de la aurora y el atardecer, íntimamente enemigos
y cuán quebrantados.

Llegan carretas rebosantes de frutas maduras,
se despiden los ancianos,
las raíces quedan en acecho al sol de la espera,
se acumulan los hechos.

Niño, niño mío, nómbrame sin pestañear,
en un segundo,
las dinastías reinantes -siglos, siglos-,
los monarcas desgajados.
Abuelo, abuelo, nómbrame siglos sin pestañear, en un instante,
antes que el ruiseñor concluya la nota de su silbo.

¿Quién osa alzar el Tarot vertiginoso?
Todas las fechas están prontas, o marchitas, como nunca nacidas.
Niño y anciano, en este instante tenéis la misma edad:
sólo un instante:
¿no habéis empezado?, ¿habéis terminado?
¡A qué pensar en el gusano!

El rey que tomó la ciudad
y con ella hizo una argamasa de sangre,
dejó el horror, dejó el escarnio;
las vírgenes violadas están vivas, las viudas maldicen.
El rey murió. Un muerto es el culpable.

El diabólico motorista que en carruaje veloz
cruzó la calle sin razón aparente,
a un chico dejó inválido, a una novia le quebró la columna.
El motorista ha muerto.
A él se debe este mundo.

Maravillas y desdichas:
cuanto nos es dado es obra de muertos;
cómo pedirles cuenta, todo trayecto es corto.

Muertos poderosos que nos legaron herencias
imposibles de revivir, imposibles de evitar.
¡A muertos, a muertos se debe este mundo!

Tiempo furioso, memoria feroz.
Esa fuerza desprendida del látigo, que sigue ondulando
cuando la mano que lo maneja ya está hecha polvo,
el latigazo aún azota con destreza terrible y melancólica.

¿Podemos comprender que la amada,
apenas pronunciadas las palabras del amor,
cambie, desaparezca, se destituya?
¡Y todavía sientes el calor de su beso
y su boca ha expirado?

A un muerto, a un muerto se debe este mundo.

(De modo semejante, el Rosal misterioso,
centro ígneo de radio cero, palpita en reposo en el corazón del
jardín,
y de él fluyen los rayos, los pétalos, la extensión de los prados,
salió al día, y extendiendo los brazos su amor emana
en forma de apóstoles, de mártires, de amantes de todo orden,
y hasta de esas señoras que reparten la piedad y son tanto más agrias
para que la moneda se vea más dulce y no les pertenece.
El amor, el aroma y los actos fortuitos,
más existentes que sus autores, gemas en silencio,
que no se quieren invisibles, y si se quieren así, al fin y al cabo,
como sentirse llamados a vivir sólo un instante
y servir para mucho, mucho tiempo).

No lamentes la ausencia de la semilla,
ama grandemente el fruto dado.
La semilla debe morir. 

martes, 14 de mayo de 2013

Nunca salí del Horroroso Chile


Nunca salí del horroroso Chile
mis viajes que no son imaginarios
tardíos sí -momentos de un momento-
no me desarraigaron del eriazo
remoto y presuntuoso
Nunca salí del habla que el Liceo Alemán
me infligió en sus dos patios como en un regimiento
mordiendo en ella el polvo de un exilio imposible
Otras lenguas me inspiran un sagrado rencor:
el miedo de perder con la lengua materna
toda la realidad. Nunca salí de nada.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Homenaje a Parra

Conocí a Nicanor Parra gracias a un profesor de Literatura en el Colegio, Óscar Barrientos Bradasic, y gracias a mi padre, que a temprana edad me regalo el famoso libro "Poemas y Anti Poemas"... ahí conocí este texto, uno de los poemas más hermosos que he leído.


Un Cervantes merecido, antes del olvido...





























































































               Es Olvido


Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.



De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Después de todo


Jorge Teillier

Después de todo
nos volveremos a encontrar.
El verano tenderá sus manteles en el suelo
para que dispongamos nuestras provisiones
y tú seguirás bella
como la canción El Vino de Mediodía
que el loco tocaba en la leñera.

Después de todo
hay tantas y tantas tierras.
Yo no me impaciento.
tenemos todos los años del mundo para recorrerlas
hasta que de nuevo estemos juntos
y tú me contarás
que una vez me conociste
en un pequeño planeta que yo no recuerdo
un planeta llamado Tierra
y vas a hablarme
de casas visitadas por la luna;
billetes de apuesta a los hipódromos,
nuestras iniciales dibujadas con tiza blanca
en un muro en demolición.

Equivoquémonos todo lo que queramos.
La tierra del desamor no existe
ante el gesto tuyo de mostrar las magnolias
de una plaza de barrio,
tu cabeza en mi hombro,
la clara música nocturna de tu cuerpo.

Un gesto rehace todo:
cuando la casa se incendia
su vida sigue entera
en la hoja chamuscada de un cuaderno,
el alfil sobreviviente del ajedrez.

En otro lugar, lejos de esta tierra y de su tiempo
espero tu rostro
donde se reúnen todos los rostros que he amado,
y comenzaremos a ser otra vez los desconocidos
que hace años se miraban y miraban
sin atreverse a decir que iban a amarse.

miércoles, 2 de julio de 2008

A veces, un poema puede ser mejor que una aspirina

El Doliente
Óscar Hahn

Pasarán estos días como pasan
todos los días malos de la vida
Amainarán los vientos que te arrasan
Se estancará la sangre de tu herida
El alma errante volverá a su nido
Lo que ayer se perdió será encontrado
El sol será sin mancha concebido
y saldrá nuevamente en tu costado

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
anegado sin brújula y perdido
llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?
El mismo viento que rompió tus naves
es el que hace volar a las gaviotas.