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jueves, 4 de agosto de 2011

Correo al Rector Víctor Pérez y al Senado Universitario

Estimados, comparto con ustedes un correo que envié hoy al Rector de la Universidad de Chile y al Senado de la Universidad interpelándolos para asistir a la marcha convocada hoy a las 18:30 hrs.


Un abrazo!


Estimados miembros del Senado, y Estimado Rector,

Los hechos que hemos visto y vivido hoy en Santiago dan cuenta de la bancarrota de una forma de gobernar. El nivel de represión empleado (ridículo, como lo demuestra la detención de la Senadora Universitaria Sandra Jiménez sólo por ir a buscar a su hijo a la 3era comisaría), el discurso provocativo y autoritario de los representantes del gobierno, las limitaciones a la libertad de tránsito (a los estudiantes no los dejaron utilizar el metro en varias comunas) y a libertad de reunión (se detenía a la gente en grupos de a 5 personas, se impidió el acceso a plaza Italia desde diferentes puntos) y las amenazas a nuestros dirigentes, son sencillamente inaceptables. 

Creo sinceramente que lo que está en juego hoy, no es sólo la educación, sino la forma en que entendemos la democracia. Y frente a un contexto como éste no podemos como Universidad quedarnos al margen o como meros espectadores. Estoy conciente de todo lo que hemos avanzado como comunidad universitaria en estos último meses, y de los aportes que hemos hecho al debate público nacional en lo concerniente a propuestas para mejorar la educación de nuestro país, sin embargo hoy, ante a la crisis de las elites tradicionales, la sociedad reclama que su Universidad de un paso al frente en defensa de nuestros valores fundantes.

Usted Rector ha encarnado en esta movilización parte del ethos de la institucionalidad republicana que el gobierno parece haber extraviado, y si bien podemos mantener diferencias en ciertos puntos, es indudable que ha jugado un rol importante en el actual conflicto. Pero toda la legitimidad que tiene ante los ojos de la ciudadanía no puede quedarse encerrada en una torre de marfil. 

Es por lo anterior, que creo que es imperativo que hoy nos acompañe en la marcha de las 18:30 hrs. La marcha no está autorizada, y seguramente seremos duramente reprimidos por carabineros, sin embargo el valor que tiene el hecho de que el Rector de la Universidad de Chile se manifieste en un momento como este, creo que está por encima de los chorros de agua y gases lacrimógenos que hoy habrá que soportar. Como lo expresaba anteriormente, hoy no está en juego sólo el tipo de educación que queremos para nuestro país, sino el concepto mismo de democracia que queremos construir.

Espero, con toda humildad, que estas palabras tengan una buena recepción.

Saludos cordiales y preocupados.

Gabriel Boric Font

lunes, 18 de julio de 2011

Premios Nacionales de Periodismo citan a conferencia ante la criminalización de los medios a las movilizaciones por la educación pública



Un llamado de alerta y preocupación a la ciudadanía y la prensa nacional por el tratamiento que han mantenido los medios de comunicación ante la movilización estudiantil y ciudadana por la educación pública realizarán los dos Premios Nacionales de Periodismo, Faride Zerán y  Juan Pablo Cárdenas, junto al programa de Libertad de Expresión de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. También se encontrará el vicepresidente de la FECh, Francisco Figueroa.

La conferencia de prensa será mañana martes 19 de julio de 2011 a las 12:00 en el salón Eloisa Díaz (segundo piso) de la Casa central de la Universidad de Chile ubicada en  Av. Libertador Bernardo O´higgins 1058, Santiago.

Cárdenas, director de la radio Universoidad de Chile y Premio Nacional, señaló que “los jóvenes en estas semanas de protesta han demostrado enorme claridad en sus planteamientos y solidez en sus organizaciones. Mucho les ha servido estrechar relación a través de internet, medio  que ya compite con la televisión y está demostrando que la dictadura comunicacional tiene sus días contados, gracias a las redes ciberespaciales, el periodismo electrónico y la radiodifusión."

En tanto, Zerán acusa que “en este país se desarrolla un periodismo que se caracteriza por el excesivo protagonismo de sus fuentes oficiales, por el escaso sentido público acerca de la importancia de su rol fiscalizador y un excesivo uso del estereotipo y la negación o criminalización de la que hoy son objeto las coberturas ciudadanas, como la que hoy se manifiesta a favor de la educación pública”.

martes, 9 de noviembre de 2010

¿Qué es una Universidad Pública?



Estimados, les dejo un artículo que busca, en estos tiempos de confusión y arremetida neoliberal en materia de Educación Superior, definir los elementos esenciales que definen a las Universidades Pública. Fue escrito por el Profesor Rodrigo Baño, académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y miembro del Senado Universitario.
Un abrazo


No es raro que disputas ideológicas deriven hacia una disputa por la significación de las palabras. Es lo que pareciera estar ocurriendo respecto del significado de la expresión universidad pública. Mediante el fácil expediente de desvirtuar el contenido que ha tenido en nuestra sociedad el término público, transformándolo en la simplicidad de ser de acceso al público, tal como es público un cine o un restorán, se puede plantear que todas las universidades son públicas, lo que las hace iguales y comparable unas con otras. En nombre de la igualdad, no tendría sentido reclamar tratos diferentes para los iguales.
Para los que sabemos lo que es una universidad pública en todas partes del mundo, puede parecer innecesario definirla, sin embargo, la persistencia mediática del discurso destructor de lo público poco a poco ha ido arrinconándonos, al punto de que ahora meramente hacemos referencia a la propiedad estatal de la Universidad y tratamos de evitar enredarnos con las confusiones de lo público que se han estado instalando.
Una Universidad pública es una universidad que no tiene un dueño con intereses ni concepciones religiosas, doctrinas o ideologías particulares. La universidad pública es la universidad que es de todos; es estatal porque el Estado es la expresión de la voluntad del todo nacional. Es en esta perspectiva que desarrolla sus funciones fundamentales de docencia, investigación-creación y extensión: Una Universidad pública es una institución de educación superior que existe para cumplir con el derecho ciudadano a la educación en todos sus niveles, de acuerdo a los conocimientos y la formación ciudadana que la sociedad define como necesarios; una universidad pública desarrolla la investigación que la nación necesita para aumentar sus conocimientos y enfrentar sus problemas; una universidad pública esta comprometida a entregar a toda la comunidad del país el producto de su trabajo, extendiendo sus estudios y creaciones más allá de los límites de sus dependencias. Su pluralismo es una consecuencia necesaria del hecho de ser una universidad de todos. De aquí también deriva la transparencia de su gestión y las normas que rigen su convivencia interna.
La Universidad de Chile se define como una universidad pública. El problema de su confusión con universidades privadas deriva del hecho de que ha sido despojada cada vez más de su carácter público. Forzada al autofinanciamiento, ha tenido que optar por vender en el mercado su docencia, con lo cual no aparece respondiendo al derecho a la educación de los ciudadanos, sino como un oferente ante la demanda de estudios con poder de compra, sea al contado, con crédito o con subsidio estatal. Sus investigaciones se financian con proyectos que instituciones externas definen como prioritarios o directamente con venta de estudios de interés privado. Su extensión se limita cada vez más por falta de recursos y tiene que recurrir al interesado aporte privado y a vender sus producciones.
Es difícil determinar cuánto de público le queda a la Universidad de Chile, más allá del hecho de que sus académicos y funcionarios son considerados empleados públicos y que la Contraloría la considera un servicio público en términos de fiscalización. Anecdóticamente, ni siquiera sus espacios son espacios públicos donde pueda transitar la ciudadanía sin comprobar que pertenece a la corporación mediante la documentación adecuada. En cuanto aporte estatal a su financiamiento, éste no sólo es exiguo (aproximadamente 14% de su presupuesto), sino que se le otorga como universidad “tradicional” tal como a las privadas de ese carácter agrupadas en el CRUCH.
Las actuales demandas de las universidades estatales, de no estar sometida a los controles propios de los servicios públicos y de poder endeudarse por períodos más largos, de ser acogidas limitarán aún más el carácter público de tales universidades. Sólo quedaría eliminar la condición de empleados públicos de sus funcionarios, lo cual en buena medida ya se logra a través del recurso de comprar servicios académicos y administrativos mediante contrato de honorarios, lo que les permite bajar costos y ser más competitivas en el mercado. En cuanto al aporte que le hace el Estado como “tradicional”, todo parece indicar que se le tratará de reducir aún más en la perspectiva de su eliminación.
En la actualidad el elemento distintivo y diferenciador de nuestra universidad pública pareciera ser el espíritu que aún anima, quiero creer que mayoritariamente, a sus académicos, funcionarios y estudiantes. Un espíritu que confusamente se expresa en términos de sentido público, pluralismo, democracia interna y otros, que dan cuenta de la pretensión de orientarse y definirse con prescindencia de doctrinas religiosas o políticas y ejercer sus funciones sin someterse a los intereses del mercado. Un sentir que es una universidad de todos y para todos los ciudadanos, aunque esa voluntad del todo que es el Estado se niegue a sostenerla.
No es fácil en las condiciones de privatización a que ha sido empujada la universidad pública reclamar por un aporte estatal sin que surjan denuncias de privilegio injustificado. Cosa distinta sería intentar seriamente recuperar y potenciar su carácter de universidad realmente pública, que obtenga del Estado el aporte que como tal le corresponde y que en todos los países se le otorga para que efectivamente pueda funcionar como universidad pública. Es posible que ante las actuales autoridades políticas del país nada se obtenga con una u otra estrategia, como nada o casi nada se obtuvo de las autoridades anteriores, pero la orientación a ser una universidad propiamente pública tiene proyecciones que el conformismo y privatización no tienen. Por cierto que en cualquier alternativa la Universidad de Chile puede mantener y aumentar su excelencia académica, porque eso es independiente de su carácter público o privado. Como suele suceder, si se quiere algo es conveniente aclarar qué es ese algo que se quiere.
Rodrigo Baño

jueves, 28 de octubre de 2010

Chile necesita sus Universidades Estatales



Durante los últimos meses mucho se ha especulado respecto de cuál será la política oficial del Gobierno en materia de Educación Superior. Si bien éste aún no ha presentado de forma explícita una propuesta sobre el asunto, no se puede desconocer que existen señales preocupantes respecto del destino de la Educación Universitaria Estatal en el país.

Entre otras, cabe mencionar las declaraciones a la prensa hechas en junio por el jefe de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación, en cuanto a que el Gobierno impulsaría una serie de reformas a la Educación Superior que no reconocen las diferencias entre las universidades estatales, las del Consejo de Rectores y las privadas no tradicionales, lo que provocó el rechazo del Rector de nuestra Universidad. Coincidentemente, se anuncia un fondo de mejoramiento institucional que extiende los convenios de desempeño para universidades estatales a todas las universidades acreditadas. Además, se nombran representantes del Gobierno en las universidades Estatales que en su mayoría son personas que han defendido opciones privatizadoras en el ámbito de la educación. Por su parte, el actual proyecto de presupuesto nacional presentado por el Gobierno constituye una implementación de facto de esta tendencia.

El Senado Universitario, órgano triestamental y representativo de la comunidad de la Universidad de Chile, en acuerdo unánime, considera que estas señales conforman una amenaza para las universidades estatales. Mediante planteamientos que sostienen que las universidades serían todas iguales, se desconoce la función que necesariamente cumplen las universidades estatales y de la cual tanto se ha beneficiado y debe seguir beneficiándose nuestra nación. Tal política debilita nuestras instituciones en su rol de servicio público que las diferencias del resto, ya que, al instalar una competencia por el financiamiento guiada por criterios de mercado, se termina por inhibir la función que les es propia. En definitiva, se refuerza la idea de minimizar la responsabilidad del Estado mediante una privatización, en la práctica, de todo el sistema universitario chileno.

Resulta preocupante constatar que cambios fundamentales se pretendan instalar mediante instrumentos de financiamiento, sin mediar discusión alguna con los actores involucrados. Este camino condujo al desastroso estado actual de la educación básica y media, justamente como resultado de políticas educacionales que se impusieron sin participación ni debate.

Llamamos a las autoridades a que, en esta oportunidad, cualquier reforma resulte de una deliberación pública. En forma especial exigimos que se reconozca explícitamente el rol que le corresponde a las universidades estatales. Finalmente, convocamos a los miembros de la comunidad universitaria chilena a hacerse parte de este debate que sentará las bases para el desarrollo futuro de nuestra nación.