El objetivo de este blog es compartir con ustedes información, ideas y desafíos en estos días donde la política y la cultura parecen ser algo añejo de un universo lejano y ajeno. Pero hoy, cuando la virtualidad nos da un sinfín de herramientas para generar redes, encender debates e imaginar mundos, es cuando cada página es, en el fondo, una pequeña revolución. Aquí comparto la mía con ustedes-
martes, 8 de noviembre de 2011
Intervención Coloquio "La crisis actual del sistema educacional en Chile en perspectiva comparada"
Estimados, ponga a su disposición el texto central de mi intervención en el coloquio realizado el día de ayer sobre la actual crisis del sistema educacional chileno organizado por la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile, donde tuve la oportunidad de debatir con el Rector de la Universidad Diego Portales, profesor Carlos Peña, el Sociólogo y académico de la Universidad, Manuel Antonio Garretón, y la académica del departamento de estudio pedagógicos de la Universidad, Leonora Reyes.
Un abrazo
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Muy buenos días.
Entiendo que mi rol, como dirigente universitario, en un coloquio de estas características, no es presentar un discurso abstracto ni descriptivo sobre el pasado y presente de la Educación Pública, sino tratar de abordar el actual momento que estamos viviendo en el país desde una perspectiva política y hacer el esfuerzo por esbozar cuales son las motivos y las proyecciones del actual movimiento que está sacudiendo la falsa normalidad que imperó en nuestro país durante tanto tiempo.
Pero para hacer esto, es necesario hacer un pequeño paneo histórico con el objetivo de tratar de explicar por qué hemos llegado a la crisis en que nos encontramos hoy, en particular desde la perspectiva de la evolución de la Educación Pública, y así de paso, hacerse cargo del tema por el cual hemos sido convocados a esta mesa.
En primer lugar, creo que es importante romper con el mito que pregona que el actual sistema de Educación Superior responde a una política de continuidad que se remonta desde mediados del siglo XIX. Porque si bien es cierto que el sistema chileno ha sido históricamente de provisión mixta (pública privada), la gran diferencia que existe entre sus bases históricas y el presente, es que éste tenía en sus orígenes y durante su desarrollo, una hegemonía pública que irradiaba a todo el sistema.
Y en algún momento hubo un viraje.
Un viraje que transformó radicalmente el rumbo de la educación chilena, y con ello, la forma de entender el desarrollo del país mismo. No señalo ninguna novedad cuando fijo como época de esta transformación la década de los 80, en particular en el Decreto con Fuerza de Ley N°1 de 1981 que trajo consigo el cercenamiento de las Universidades Estatales y la liberalización en la creación de nuevos Centros de Educación Superior desde una lógica de emprendimiento privado. Esta reforma, no está demás decirlo, sólo era posible (al igual que tantas otras de la época) en un contexto autoritario y donde no era posible la deliberación pública.
¿Que fue lo que cambió con esta reforma? ¿Qué perdimos?
En concreto, lo que se perdió, fue la posibilidad de control democrático de la educación. Porque de ahi en adelante, la manera predominante, de manera ascendente, que tiene la sociedad para incidir en el proceso educativo, es mediante el mercado. ¿Qué significa en concreto esto? Que frente a proyectos como el de Alicia Romo, Rectora de la Universidad Gabriela Mistral (“Ay Lucila, por qué te Engabrielaron”), la sociedad no tiene nada que decir. Entonces tenemos que frente a una Universidad que prohibe la formación de Centros de Estudiantes y Federaciones porque a su dueña le molesta la idea de “representación”, donde el ingreso de homosexuales no está permitido porque su dueña los encuentra “raros”, salvo claro, que “no tengan pretensiones”, donde la carrera de Medicina está descartada porque a su dueña no le gusta la sangre, y donde la mujeres no pueden usar faldas cortas ni los hombres pelo largo por una extraña mezcla de estética y moral (por cierto esto no lo etoy inventando sino que son declaraciones textuales de la Rectora el día Sábado en el Mercurio).
¿Como es esto posible?
Ella se escuda en su derecho de propiedad, que hoy por hoy, tiene una clara preeminencia sobre la dimensión pública de la Educación.
Pero este caso es solo la muestra de un exceso, y lo que nos importa aquí es la esencia del problema.
En definitiva, después de 1981, y bajo el amparo de la Constitución del 80, se comienza a instalar en Chile una hegemonía privada de la matrícula, y la educación pasa a ser concebida con un bien de carácter privado de rentabilización, asimismo, privada. Se va perdiendo paulatinamente el fin social de la educación.
Este hecho ha quedado patente en el actual debate sobre la gratuidad, y bien vale explorar el origen de los argumentos que de manera tan vehemente se oponen a ella. Y para ello me voy a permitir una cita:
“Los niveles superiores de Educación – técnica y profesional – representan un beneficio directo y notorio para los que la obtienen, de modo que no se justifica en absoluto la gratuidad de este tipo de educación; de hechom ni siquiera se justifica el subsidio parcial que hoy reciben, pues él accede principalmente a los grupos de mayor poder económico. El cobrar el real valor de la educación superior a los educando tendría grandes ventajas...”
Sospecho que hay varios que adivinan de donde proviene esta frase. Sospecho también que muchos de los que nos gobernaron durante 20 años no lo saben o quizás preferirían no saberlo. Y es que esta cita corresponde al primer párrafo del capítulo sobre educación del famoso “Ladrillo”, de Sergio de Castro, que sienta las bases de la política pública de la dictadura militar.
Esta idea ha sido defendida, guste o no por la Concertación, que pese a ser crítica de sus excesos y su medios, al final del día terminó siendo colaboradora con los fines de la dictadura, está de acuerdo con sus fines. Ejemplos claros de esto, sólo en el ámbito de la educación (porque podríamos extendernos ampliamente sobre este punto en diferentes ámbitos), son la tolerancia y complacencia con el lucro en las Universidades en los últimos 30 años, el financiamiento compartido establecido en 1993 por el entonces ministro de Educación, Jorge Arrate, la desregulación del sistema privado, etc.
Es legítimo que la Concertación pueda tener un acuerdo con la Derecha en cuanto a modelos de Estado, sin embargo lo que hay quí es un acuerdo sobre un modelo neoliberal del Estado.
Ahora bien, me gustaría hacer una pequeña pero importante prevención. He dicho en esta intervención que el que la política pública respecto a educación que tenemos hoy sea parte de una continuidad histórica es un mito, y que en la década de los 80 hay un quiebre radical con el sistema anterior. Sin embargo esto no implica que yo pretenda aquí hacer una defensa de la vieja Educación Pública del siglo XX, y aquí quiero discrepar con lo planteado sobre este punto por el profesor Bernardo Subercaseaux. Porque ésta sin duda también tenía sus defectos, principalmente en términos de cobertura y elitización y entrar a defenderla desde una perspectiva nostálgica de que “el tiempo pasado siempre fue mejor”, implicaría un desarme respecto al presente.
En definitiva, y llevándolo a un término más concreto, los estudiantes que nos hemos movilizado los últimos años en la Universidad de Chile, después del ciclo de movilización de los 90 que tuvo como ejes la democratización interna y el financiamiento, no lo hemos hecho por una defensa corporativa de la Universidad de Chile por la Universidad de Chile. Defendemos a la Universidad de Chile, y en definitiva a la Educación Pública, porque creemos que es el espacio desde donde forjar la creatividad social, y desde ahí pensar y dialogar sobre un modelo de desarrollo nacional en virtud del interés común, proceso que hoy está exclusivamente entregado a centros de pensamiento unilaterales que no tienen ningún tipo de control democrático.
Ya no basta la apelación a la tradición y a la historia para argumentar a favor de la Educación Pública. Como una vez me dijiera un profesor a propósito del conflicto de Derecho el año 2009, “la tradición no consiste en ocupar el viejo sombrero del abuelo, sino en comprarse uno nuevo, como alguna vez hizo el abuelo”.
Nos hacemos parte y nos sentimos herederos del espíritu de la Universidad de Chile expresado en su discurso fundamente, el que sin embargo jamás llegó a realizarse de manera íntegra. Es un proyecto por completar. Por eso no somos nostálgicos pero si respestuosos de nuestra historia. Lo mismo se aplica para la UTE, y en general para el proyecto de Universidad Nacinal, integrador y modernizador.
¿Cómo realizar este proyecto hoy? ¿Cómo plantear en las actuales condiciones la vieja idea de Andrés Bello?
Para definir qué queremos ahora es necesario explicar el carácter social del conflicto actual. Tratar de realizar un genealogía del malestar, de donde viene. Y aquí otra prevención, nosotros, los estudiantes, queremos que no sea solo un malestar, porque no solo estamos indignados (esto no es una pataleta), sini que queremos encauzar la impotencia de haber estado pateando piedras durante 30 años, a una fuerza constructiva.
En 1er lugar, para tratar de desentrañar el origen del malestar, un primer elemento a considerar es que Chile ha tenido un crecimiento sostenido manteniendo patrones estructurales de desigualdad.
La gran clase media ve en primera fila el espectáculo de la concentración del ingreso. Hubo una gran fiesta a la que no nos han invitado. Y esto lo tiene clarísimo los sectores más lúcidos de la clase política y el empresariado (Longueira, Foxley, Lamarca).
A toda esta gente le han prometido que la educación es la herramienta para combatir la desigualdad. Sin embargo a poco andar, esta misma gente, nosotros, nos hemos dado cuenta que hemos sido víctimas de una gran mentira, o al menos de una verdad a medias.
Este nuevo descontento, este nuevo malestar, no puede ser mostrado como irracional. Tiene una profunda justificación en las promesas incumplidas.
¿Pero por qué ahora?
Porque durante años a los sectores que hoy se movilizan se les impedió la expresión política. Este descontento ha tenido muy difícil la tarea de expresarse.
La transición se ha cerrado muchas veces (Mesa de diálogo, Lagos, Reforma Constitucional, Bachelet). Dependiendo del punto de vista que se mire, cualquiera de estas hipótesis puede ser cierta. Pero yo creo quelo que definitivamente caracterizó a la transición, su esencia, es la exclusión de la política de las grandes mayorías. El “no estoy ni ahi” de los 90' fue parte de un proceso de desarticulación intencional del tejido social. Antes del 2006, las generaciones jóvenes, o más bien, la mayoría de Chile, no tenía una posición sobre las instituciones. Sonaba bien el “dejemos que las instituciones funcionen” de Lagos, que escondía tras ella una imagen de la estructura político-insitucional que era absolutamente ajena a la voluntad de los ciudadanos. Era ajena a la política, por que la política era ajena a la gente.
La Concertación se había encargado profundizar el modelo instaurado a sangre por la dictadura, mientras administraba con una hábil muñeca los incipientes estallidos sociales que de a poco comenzaron a evidenciar las contradicciones del sistema.
Después del 2006 nuestra generación dejó de creer en las instituciones políticas clásicas. Porque fuimos ingenuos, y entregamos la movilización más grande que había existido desde el retorno a la “Democracia” a la “clase política”, que sin dudarlo selló su acuerdo bajo sus viejas prácticas, a espaldas del mundo social un pacto educacional que fue el prototipo del gatopardismo. Cambiar algo para que todo siga igual. Eso fue la LGE.
Producto de esta desarticulación intencionada, al movimiento le va a ser muy difícil construir conducciones racionales. Y ese es precisamente el problema que tenemos ahora, la falta de conducción.
¿En qué estamos ahora?
Absortos en un conflicto interno, que es el rogocijo del Gobierno. Hemos quedado off-side y sin iniciativa. Hay que retomar la discusión de fondo.
Y para esto, es necesario construir una una política propia que dote de racionalidad a este movimiento, lo que es tarea no sólo de los propios estudiantes, sino de todos los sectores que hoy están disconforme con el actual sistema.
En definitiva, y para ir finalizando, llegamos para quedarnos, no solo para irrumpir estacionariamente con un descontento inorgánico. Porque entendemos que lo que hoy estamos pidiendo, lo que queremos construir, no se logra de la noche a la mañana. Tenemos que pasar de la lucha gremial a la lucha política. No hay salida a este conflicto por parte de los estudiantes, hay una transformación de su carácter. Y eso implica, en términos de Gramsci, pasar de la lógica de guerra de posiciones a una guerra de trincheras.
Como decía un lienzo en un liceo tomado, vamos lento, porque vamos lejos.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Intervención Plenaria Senado Universitario 03-11-2011
jueves, 8 de septiembre de 2011
Mail al Senado por el desalojo de los Campus Clínicos
Un abrazo
Estimados miembros del Senado, me parece urgente poner sobre la mesa un tema que ha salido a la palestra el día de ayer, que es la orden del Ministerio de Salud de desalojar los campus clínicos que actualmente ocupa la Universidad en el Servicio de Salud Metropolitano Oriente (Hospital Salvador, Luis Tisné, del Tórax e Instituto de Neurocirugía), para dar paso a procesos de licitación al mejor postor.
- Denuncia de la expulsión de los campus clínicos de Medicina Oriente
- Destacar la labor que la Universidad realiza en estos espacios (quizás incluyendo una mirada autocrítica señalando que se está trabajando en reforzar el rol social de estas intervenciones)
- Vincular esta decisión con las actuales movilizaciones, en el sentido de que este hecho importa en la práctica una mercantilización del área de la salud vinculada a la educación, y que demuestra la nula voluntad del gobierno de fortalecer la educación pública en base a criterios de carácter rentista.
- Entregar pleno apoyo institucional a la Facultad de Medicina y decir que este agravio es a toda la Universidad por lo que es la Universidad entera la que se movilizará para revertir la medida.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Informativo sobre Claustros triestamentales
Un abrazo!
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- Comunicaciones: El Claustro cuenta con una dirección de correo claustro@uchile.cl y una de página web (en construcción) www.debateuniversitario.uchile.cl. El correo permite enviar preguntas y documentos a la CESU y la página contendrá noticias, documentos, temas y las propuestas enviadas por las comisiones.
- Fechas: Se espera que la constitución de las comisiones de unidades locales (Departamentos, Escuelas, Centros, etc.) y de Facultad/Instituto y Campus se encuentren constituidas a esta fecha. Se solicita a dichas comisiones informar los miembros que la integran a la CESU mediante el correo del claustro. Dado el estado de avance en la constitución de los claustros se modifica la fecha de entrega de documentos. Las comisiones de claustro de las unidades locales (Departamentos, Escuelas, Centros, etc.) deberán entregar a sus respectivas comisiones de Facultad/Instituto el documento con propuestas el día 16 de Septiembre. A su vez, la comisiones de Facultad/Instituto y de Campus deberán entregar los documentos respectivos a la CESU el 30 de Septiembre. En esta fecha concluye la primera etapa del Claustro Triestamental, las etapas posteriores serán definidas por el Senado Universitario y comunicadas oportunamente.
- Proceso de discusión: La estructura jerárquica del claustro organizada en cuatro niveles (Local, Facultad/Instituto, Campus) pretende el desarrollo ordenado e informado de la discusión. Las propuestas de los claustros locales serán enviados al claustro de Facultad/Instituto, quienes definirán aquellos de interés transversal para ser presentados en los niveles superiores, i.e. Campus y Universidad; los temas de nivel Facultad serán tratados al interior de esas unidades. A su vez, las propuestas que lleguen a nivel se Campus con carácter transversal se presentarán de igual forma al nivel Universitario. Se espera que la discusión fluya en el claustro tanto entre niveles como horizontalmente entre Campus y Facultades/Institutos, mediante el uso de la página web y participando en eventos a nivel de la Universidad que se convocarán para estos efectos.
- Documentos: Los documentos contendrán las propuestas y análisis de temas emanados de las comisiones. El formato de las propuestas y análisis será el siguiente: i) Identificación de comisión que la emite; ii) Tema de la según clasificación general; iii) Texto que resume la propuesta concreta o las conclusiones del análisis; iv) Fundamentación. Cada comisión deberá nombrar encargados de la redacción de las propuestas, procurando mantener una adecuada representación de los estamentos; en todo caso es la comisión la que suscribe el documento final y la redacción de las propuestas que se entreguen.
- Temas: Los temas que se refieren a educación se clasifican en: 1) Institucionalidad, 2) Financiamiento, 3) Calidad, 4) Acceso y Equidad, 5) Fiscalización y Lucro. Otros temas que se planteen serán clasificados posteriormente.
lunes, 22 de agosto de 2011
Nuevo llamado a Claustros Triestamentales del Senado Universitario
El que de estos claustros surja una posición política que sea un aporte al actual movimiento y no un documento de carácter abstracto y academicista depende exclusivamente de la fuerza que nosotros mismos le pongamos. Por eso el llamado es a participar con mucha convicción de que está en nuestras manos cambiar de raíz el sistema educacional de este país, teniendo presente también que esta lucha no es solo por la educación, sino que lo que está en juego hoy es el carácter mismo de la democracia que queremos construir para Chile.
Es en instancias como estas es donde se expresa materialmente el concepto de ciudadanía.
Ante la relevancia de la movilización nacional y debido a la especial importancia de la educación para la Universidad de Chile, consignada en su Estatuto, el Senado Universitario ha acordado invitar a la comunidad universitaria a un Claustro Triestamental, sin fecha previa de término, centrado en el tema de educación en general y de la educación superior en particular.
viernes, 5 de agosto de 2011
Declaración Pública del Senado Universitario sobre la represión y el derecho a disentir

jueves, 4 de agosto de 2011
Correo al Rector Víctor Pérez y al Senado Universitario
Un abrazo!
Estimados miembros del Senado, y Estimado Rector,
lunes, 11 de julio de 2011
Senado Universitario invita a la comunidad a debatir propuestas de educación en claustros triestamentales

El Senado Universitario, como órgano representativo de toda la comunidad de la Universidad de Chile, ha acordado invitar a todos los miembros de la Universidad a la realización de claustros triestamentales por campus durante la semana del 11 a 15 de julio para debatir sobre los temas de educación actualmente en discusión pública, coincidiendo así con el llamado realizado por la FECh con los mismos objetivos.
Se plantean como puntos centrales a ser debatidos:
- Demandas de los actores movilizados, puntos de convergencia y plataforma común de acción
- Evaluación de agenda educacional del Gobierno y posición de la Universidad
- Proyecciones del movimiento
Los claustros triestamentales por campus se organizarán y desarrollarán de acuerdo a las condiciones particulares de cada campus, pero se recomienda que elaboren una breve pauta de acuerdos y nombren a un representante que pueda presentarlos en la reunión general de claustro triestamental que se desarrollará el miércoles 20 de julio en un local amplio de la Universidad que se señalará oportunamente.
Senado Universitario
Bases para una propuesta de institucionalidad del Sistema Universitario

Estimados, desde el año pasado, en la comisión de Educación del Senado Universitario, venimos trabajando en una propuesta de reforma al sistema de educación superior en Chile. Después de mucho debate logramos que la plenaria del Senado aprobara de manera unánime el documento que aquí les presento.
En este documento se presenta una propuesta que pretende contribuir a la necesaria reflexión del país con miras a modificar el actual sistema Universitario. Identifica las universidades, su contribución a la sociedad y una renovada relación que el Estado debe establecer con ellas, de modo de cumplir con su tarea de garantizar estudios del más alto nivel, creación y transmisión de conocimiento con niveles de calidad acorde con las necesidades de la sociedad actual y futura. La propuesta se entiende con sentido integral, de modo que una lectura parcial con énfasis particulares resulta ilegítima. Se abordan los temas de institucionalidad, instrumentos de política, fiscalización, acreditación, lucro y acceso al sistema universitario.
Los ejes principales que conforman la propuesta son:
- Distinguir dentro del sistema vigente tres tipos de universidades: Estatales y Privadas, y entre estas con y sin Aporte Estatal.
- Distinguir entre las actuales universidades Estatales complejas y docentes; Privadas con Aporte Estatal complejas con orientación pública y Privadas sin Aporte Estatal docentes y complejas.
- Definir el grupo de Universidades Privadas con Aporte Estatal asumiendo que deben integrarlo solo universidades complejas elegidas por méritos de al menos dos décadas de investigación y creación.
- Crear la Superintendencia de Educación Superior encargada de fiscalizar el sistema de universidades.
- Modificar la Ley de Acreditación pasando a ser obligatoria para toda universidad y se crean cuatro niveles de acreditación.
- Terminar con el lucro en educación superior, exigiendo que las universidades cuenten con infraestructura propia.
- Ordenar los instrumentos de financiamiento estatal en cuatro categorías distinguibles por sus objetivos:
- Aporte Basal para universidades Estatales, con capítulos de docencia y extensión para todas, y un capítulo de investigación y creación para las complejas.
- Aporte Fiscal Indirecto de Equidad para el Acceso Equitativo (AFI-AE), en reemplazo del actual AFI, para los estudiantes más destacados de cada colegio con aporte fiscal que ingresan a cualquier universidad acreditada y de acuerdo con sus condiciones socioeconómicas.
- Aporte Fiscal Directo para Investigación y Creación, que reemplaza el actual AFD, para universidades Privadas con Aporte Estatal.
- Fondos concursables institucionales e individuales, para impulsar tareas específicas, y a los que puede competir toda institución acreditada o investigadores que cumplan los requisitos específicos.
jueves, 7 de abril de 2011
Constitución Comisión Proyecto de Desarrollo Institucional

Les cuento que en el Senado Universitario hemos creado la Comisión PDI con el objetivo de actualizar el Proyecto de Desarrollo Institucional a los nuevos desafíos que debe abordar nuestra Universidad de cara al futuro y prestando especial atención a su función pública. Los dejo con esta noticia y además el link para ver el actual PDI...
Saludos!
Proyecto de Desarrollo Institucional Universidad de Chile http://www.uchile.cl/?_nfpb=true&_pageLabel=conUrl&url=30784
Durante una intensa jornada en la que sesionó casi la totalidad de las comisiones de trabajo del órgano normativo, el día jueves 24 de marzo se constituyó la Comisión de Proyecto de Desarrollo Institucional (PDI), que será la encargada de actualizar el documento, además de proponer nuevos y mejores indicadores que permiten evaluar la materialización del mismo.
Como presidente de la Comisión fue elegido el Senador José Miguel Piquer, del estamento académico, mientras que como secretario se nombró al Senador Martín Pérez, del estamento de estudiantes.
En la Comisión PDI, participan también los Senadores Christel Hanne, Francisco Martínez, Izkia Siches, Laura Olave, Gabriel Boric, Cecilia Albala , Leonor Armanet, Rodrigo Baño y José Manuel Morales.
Paralelamente, sesionaron las Comisiones de Estructura y Unidades Académicas, Docencia, Estamentos y Participación, Asuntos Internos y Presupuesto y Gestión.
Relevancia del Proyecto de Desarrollo Institucional
El PDI es la carta de navegación de la Universidad de Chile que, desde su aprobación el 17 de agosto de 2006 por el Senado Universitario, orienta las formas de avanzar en el cumplimiento de sus desafíos. Establece, entre otros aspectos, la visión de futuro de nuestra casa de estudios, el escenario externo en que ésta se inserta y sus objetivos estratégicos. Plantea, además, una propuesta de acciones que permitirán llevar a la práctica estas metas.
Su permanente revisión y actualización corresponde al Senado Universitario, ya que como indica el artículo 24 del Estatuto de la Universidad de Chile, corresponde al órgano normativo de la Universidad establecer las políticas y estrategias de desarrollo institucional, así como los objetivos y metas que conduzcan al cumplimiento de aquellas.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Asistencia y Actas de las Plenarias del Senado Universitario

Estimados, para quienes quieran revisar la asistencia a las sesiones plenarias de los miembros del Senado, lo pueden hacer en el siguiente link (deben bajar el archivo en formato pdf):
martes, 9 de noviembre de 2010
¿Qué es una Universidad Pública?

Estimados, les dejo un artículo que busca, en estos tiempos de confusión y arremetida neoliberal en materia de Educación Superior, definir los elementos esenciales que definen a las Universidades Pública. Fue escrito por el Profesor Rodrigo Baño, académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y miembro del Senado Universitario.
Un abrazo
No es raro que disputas ideológicas deriven hacia una disputa por la significación de las palabras. Es lo que pareciera estar ocurriendo respecto del significado de la expresión universidad pública. Mediante el fácil expediente de desvirtuar el contenido que ha tenido en nuestra sociedad el término público, transformándolo en la simplicidad de ser de acceso al público, tal como es público un cine o un restorán, se puede plantear que todas las universidades son públicas, lo que las hace iguales y comparable unas con otras. En nombre de la igualdad, no tendría sentido reclamar tratos diferentes para los iguales.
Para los que sabemos lo que es una universidad pública en todas partes del mundo, puede parecer innecesario definirla, sin embargo, la persistencia mediática del discurso destructor de lo público poco a poco ha ido arrinconándonos, al punto de que ahora meramente hacemos referencia a la propiedad estatal de la Universidad y tratamos de evitar enredarnos con las confusiones de lo público que se han estado instalando.
Una Universidad pública es una universidad que no tiene un dueño con intereses ni concepciones religiosas, doctrinas o ideologías particulares. La universidad pública es la universidad que es de todos; es estatal porque el Estado es la expresión de la voluntad del todo nacional. Es en esta perspectiva que desarrolla sus funciones fundamentales de docencia, investigación-creación y extensión: Una Universidad pública es una institución de educación superior que existe para cumplir con el derecho ciudadano a la educación en todos sus niveles, de acuerdo a los conocimientos y la formación ciudadana que la sociedad define como necesarios; una universidad pública desarrolla la investigación que la nación necesita para aumentar sus conocimientos y enfrentar sus problemas; una universidad pública esta comprometida a entregar a toda la comunidad del país el producto de su trabajo, extendiendo sus estudios y creaciones más allá de los límites de sus dependencias. Su pluralismo es una consecuencia necesaria del hecho de ser una universidad de todos. De aquí también deriva la transparencia de su gestión y las normas que rigen su convivencia interna.
La Universidad de Chile se define como una universidad pública. El problema de su confusión con universidades privadas deriva del hecho de que ha sido despojada cada vez más de su carácter público. Forzada al autofinanciamiento, ha tenido que optar por vender en el mercado su docencia, con lo cual no aparece respondiendo al derecho a la educación de los ciudadanos, sino como un oferente ante la demanda de estudios con poder de compra, sea al contado, con crédito o con subsidio estatal. Sus investigaciones se financian con proyectos que instituciones externas definen como prioritarios o directamente con venta de estudios de interés privado. Su extensión se limita cada vez más por falta de recursos y tiene que recurrir al interesado aporte privado y a vender sus producciones.
Es difícil determinar cuánto de público le queda a la Universidad de Chile, más allá del hecho de que sus académicos y funcionarios son considerados empleados públicos y que la Contraloría la considera un servicio público en términos de fiscalización. Anecdóticamente, ni siquiera sus espacios son espacios públicos donde pueda transitar la ciudadanía sin comprobar que pertenece a la corporación mediante la documentación adecuada. En cuanto aporte estatal a su financiamiento, éste no sólo es exiguo (aproximadamente 14% de su presupuesto), sino que se le otorga como universidad “tradicional” tal como a las privadas de ese carácter agrupadas en el CRUCH.
Las actuales demandas de las universidades estatales, de no estar sometida a los controles propios de los servicios públicos y de poder endeudarse por períodos más largos, de ser acogidas limitarán aún más el carácter público de tales universidades. Sólo quedaría eliminar la condición de empleados públicos de sus funcionarios, lo cual en buena medida ya se logra a través del recurso de comprar servicios académicos y administrativos mediante contrato de honorarios, lo que les permite bajar costos y ser más competitivas en el mercado. En cuanto al aporte que le hace el Estado como “tradicional”, todo parece indicar que se le tratará de reducir aún más en la perspectiva de su eliminación.
En la actualidad el elemento distintivo y diferenciador de nuestra universidad pública pareciera ser el espíritu que aún anima, quiero creer que mayoritariamente, a sus académicos, funcionarios y estudiantes. Un espíritu que confusamente se expresa en términos de sentido público, pluralismo, democracia interna y otros, que dan cuenta de la pretensión de orientarse y definirse con prescindencia de doctrinas religiosas o políticas y ejercer sus funciones sin someterse a los intereses del mercado. Un sentir que es una universidad de todos y para todos los ciudadanos, aunque esa voluntad del todo que es el Estado se niegue a sostenerla.
No es fácil en las condiciones de privatización a que ha sido empujada la universidad pública reclamar por un aporte estatal sin que surjan denuncias de privilegio injustificado. Cosa distinta sería intentar seriamente recuperar y potenciar su carácter de universidad realmente pública, que obtenga del Estado el aporte que como tal le corresponde y que en todos los países se le otorga para que efectivamente pueda funcionar como universidad pública. Es posible que ante las actuales autoridades políticas del país nada se obtenga con una u otra estrategia, como nada o casi nada se obtuvo de las autoridades anteriores, pero la orientación a ser una universidad propiamente pública tiene proyecciones que el conformismo y privatización no tienen. Por cierto que en cualquier alternativa la Universidad de Chile puede mantener y aumentar su excelencia académica, porque eso es independiente de su carácter público o privado. Como suele suceder, si se quiere algo es conveniente aclarar qué es ese algo que se quiere.
Rodrigo Baño
jueves, 14 de octubre de 2010
Tabla Plenaria del 14-10-2010
Saludos!
martes, 5 de octubre de 2010
Desafíos del Senado Universitario





