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martes, 30 de junio de 2020

Se fue Efraín Barquero (1931 - 2020)

Odio
(1954)

A veces mi corazón se llena de odio
y mis labios se tuercen en una mueca horrible,
y mis ojos enrojecen como si me rodeara
la extensión devastada de una tierra yerma.

Entonces mi frente se ensombrece
como una interminable bandada de cuervos,
y ya no puedo desear sino tumbarme
como un pantano a maldecir el agua.

A veces el odio se me pega en cualquier casa,
al doblar una esquina, al dejar un asiento, 
y ya no puedo apartar su telaraña
como si el viento la tejiera incansable
y el sol la segregara como una inmensa araña.

Yo no se por qué esta sarna inmunda
me persigue a veces los sueños,
cuando los pongo en la palma de la tierra
o los deslizo por un rostro limpio.

Yo no se por qué esta niebla hedionda
nos aparta a cada uno de nosotros,
cuando en los brazos tenemos la parte del sol
que nos dieron para traer al mundo.

Yo no se por qué esta negra espina
reemplaza en mi corazón a una caricia,
y en mi dolor reemplaza a una promesa.

viernes, 6 de julio de 2018

Gabriela

Estaba revisando viejos libros de mi abuelita y me encontré con "Lagar" de Gabriel Mistral, regalado por quien parece haber sido un amante, según deduzco de la dedicatoria a pluma de Febrero de un lejano 1955. En él, el poema que abre el libro es "La otra", hermoso y desgarrador, aunque también con una esperanza algo oculta, que me pareció bonito compartir.




La otra

Una en mí maté: 
yo no la amaba. 

Era la flor llameando 
del cactus de montaña; 
era aridez y fuego; 
nunca se refrescaba. 

Piedra y cielo tenía 
a pies y a espadas 
y no bajaba nunca 
a buscar «ojos de agua». 

Donde hacía su siesta, 
las hierbas se enroscaban 
de aliento de su boca 
y brasa de su cara. 

En rápidas resinas 
se endurecía su habla, 
por no caer en linda 
presa soltada. 

Doblarse no sabía 
la planta de montaña, 
y al costado de ella, 
yo me doblaba... 

La dejé que muriese, 
robándole mi entraña. 
Se acabó como el águila 
que no es alimentada. 

Sosegó el aletazo, 
se dobló, lacia, 
y me cayó a la mano 
su pavesa acabada... 

Por ella todavía 
me gimen sus hermanas, 
y las gredas de fuego 
al pasar me desgarran. 

Cruzando yo les digo: 
Buscad por las quebradas 
y haced con las arcillas 
otra águila abrasada. 

Si no podéis, entonces, 
¡ay!, olvidadla. 
Yo la maté. ¡Vosotras 
también matadla!




















sábado, 23 de septiembre de 2017

Economía y poesía

Hace unas semanas Ricardo Lagos dijo que "la tarea número uno de Chile es crecer, todo lo demás es música".
Siempre me ha impresionado cómo en política, donde los economistas parecieran ser los nuevos sacerdotes, la literatura, la música, y las artes en general son profundamente miradas en menos.
Creo que sería interesante que a quienes postulamos a cargos de representación los periodistas además de preguntarnos de economía (que sin duda es importante), nos preguntaran de poesía.
Onda "en nuestro gobierno creceremos al 7%, bajaremos el IVA por ser profundamente regresivo, crearemos un impuesto a los súper ricos, diversificaremos nuestra matriz energética, apostaremos por una descentralización que implique autonomía para las regiones, crearemos más becas para escritores, músicos y pintores jóvenes, construiremos espacios libres para autogestión artística en regiones, mi poema favorito es "después de todo" de Teillier, mi disco de cabecera el "Ænema" de Tool aunque últimamente estoy escuchando mucho el "The world won't listen" de los Smiths y no puedo dejar de cantar "Esas mañanas" de Jorge González".


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Después de todo
nos volveremos a encontrar.
El verano tenderá sus manteles en el suelo
para que dispongamos nuestras provisiones
y tú seguirás bella
como la canción El Vino de Mediodía
que el loco tocaba en la leñera.
Después de todo
hay tantas y tantas tierras.
Yo no me impaciento.
tenemos todos los años del mundo para recorrerlas
hasta que de nuevo estemos juntos
y tú me contarás
que una vez me conociste
en un pequeño planeta que yo no recuerdo
un planeta llamado Tierra
y vas a hablarme
de casas visitadas por la luna;
billetes de apuesta a los hipódromos,
nuestras iniciales dibujadas con tiza blanca
en un muro en demolición.
Equivoquémonos todo lo que queramos.
La tierra del desamor no existe
ante el gesto tuyo de mostrar las magnolias
de una plaza de barrio,
tu cabeza en mi hombro,
la clara música nocturna de tu cuerpo.
Un gesto rehace todo:
cuando la casa se incendia
su vida sigue entera
en la hoja chamuscada de un cuaderno,
el alfil sobreviviente del ajedrez.
En otro lugar, lejos de esta tierra y de su tiempo
espero tu rostro
donde se reúnen todos los rostros que he amado,
y comenzaremos a ser otra vez los desconocidos
que hace años se miraban y miraban
sin atreverse a decir que iban a amarse.

domingo, 23 de julio de 2017

Ojalá siempre esté lloviendo...

Este extracto del "Canto del macho anciano" me representa. Y aunque me queda grande el título de coordinador de la angustia del universo, si anhelo la plaza de provincia, discuto con los pájaros, y quiero que siempre esté lloviendo.

"...Comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo,
el suicida que apostó su destino a la baraja de la expresionalidad
y lo ganó perdiendo el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros,
el vagabundaje y la retreta apolillada en los extramuros.
Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo siempre y el vendaval desenfrenado que yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!"

martes, 4 de julio de 2017

PREGUNTAS A LA HORA DEL TÉ

(Nicanor Parra)

Este señor desvaído parece
Una figura de un museo de cera; 
Mira a través de los visillos rotos: 
Qué vale más, ¿el oro o la belleza?, 
¿Vale más el arroyo que se mueve 
O la chépica fija a la ribera?
A lo lejos se oye una campana
Que abre una herida más, o que la cierra: 
¿Es más real el agua de la fuente 
O la muchacha que se mira en ella? 
No se sabe, la gente se lo pasa 
Construyendo castillos en la arena. 
¿Es superior el vaso transparente 
A la mano del hombre que lo crea? 
Se respira una atmósfera cansada 
De ceniza, de humo, de tristeza:
Lo que se vio una vez ya no se vuelve
A ver igual, dicen las hojas secas.
Hora del té, tostadas, margarina.
Todo envuelto en una especie de niebla.




martes, 22 de abril de 2014

Viajar

Hace poco comencé a leer "Tierra del Fuego", una selección de cuentos de Francisco Coloane. Al comenzar el primero de los cuentos me sorprendí como sin darme cuenta, me había transportado mágicamente a los parajes de la Isla grande. Sus pampas, sus vientos y por sobre todo, su estremecedora soledad.

Si andan con ganas de salir de donde viven, aunque sea en un viaje imaginario, les recomiendo que se adentren en estos cuentos que Coloane escribe con maestría desde donde comienza el mundo.

martes, 18 de marzo de 2014

Rosa Blanca

(José Martí)


Cultivo una rosa blanca
en junio como enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.

viernes, 21 de febrero de 2014

La hombría me la enseñó la noche

Estimad@s, les dejo este poema/manifiesto de Pedro Lemebel tan lúcido y atingente en estos días.

Es deber de todos y cada uno de nosotros combatir desde lo cotidiano el machismo cavernario que impera naturalizado en nuestra sociedad.

Un abrazo!




MANIFIESTO
(hablo por mi diferencia )
Pedro Lemebel


  No soy Passolini pidiendo explicaciones
  No soy Ginsberg expulsado de Cuba
  No soy un marica disfrazado de poeta
  No necesito disfraz
  Aquí está mi cara
  Hablo por mi diferencia
  Defiendo lo que soy
  Y no soy tan raro
  Me apesta la injusticia
  Y sospecho de esta cueca democrática
  Pero no me hable del proletariado
  Porque ser pobre y maricón es peor
  Hay que ser ácido para soportarlo
  Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
  Es un padre que te odia
  Porque al hijo se le dobla la patita
  Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
  Envejecidas de limpieza
  Acunándote de enfermo
  Por malas costumbres
  Por mala suerte
  Como la dictadura
  Peor que la dictadura
  Porque la dictadura pasa
  Y viene la democracia
  Y detrasito el socialismo
  ¿Y entonces?
  ¿Qué harán con nosotros compañero?
  ¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
  con destino a un sidario cubano?
  Nos meterán en algún tren de ninguna parte
  Como el barco del General Ibañez
  Donde aprendimos a nadar
  Pero ninguno llegó a la costa
  Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
  Por eso las casas de caramba
  Le brindaron una lágrima negra
  A los colizas comidos por las jaibas
  Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
  no recuerda
  Por eso compañero le pregunto
  ¿Existe aún el tren siberiano
  de la propaganda reaccionaria?
  Ese tren que pasa por sus pupilas
  Cuando mi voz se pone demasiado dulce
  ¿Y usted?
  ¿Qué hará con ese recuerdo de niños
  Pajeandonos y otras cosas
  En las vacaciones de Cartagena?
  ¿El futuro será en blanco y negro?
  ¿El tiempo en noche y día laboral
  sin ambigüedades?
  ¿No habrá un maricón en alguna esquina
  desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
  ¿Van a dejarnos bordar de pájaros
  las banderas de la patria libre?
  El fusil se lo dejo a usted
  Que tiene la sangre fría
  Y no es miedo
  El miedo se me fue pasando
  De atajar cuchillos
  En los sótanos sexuales donde anduve
  Y no se sienta agredido
  Si le hablo de estas cosas
  Y le miro el bulto
  No soy hipócrita
  ¿Acaso las tetas de una mujer
  no lo hacen bajar la vista?
  ¿No cree usted
  que solos en la sierra
  algo se nos iba a ocurrir?
  Aunque después me odie
  Por corromper su moral revolucionaria
  ¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
  Y no hablo de meterlo y sacarlo
  Y sacarlo y meterlo solamente
  Hablo de ternura compañero
  Usted no sabe
  Cómo cuesta encontrar el amor
  En estas condiciones
  Usted no sabe
  Qué es cargar con esta lepra
  La gente guarda las distancias
  La gente comprende y dice :
  Es marica pero escribe bien
  Es marica pero es buen amigo
  Super-buena onda
  Yo acepto al mundo
  Sin pedirle esa buena onda
  Pero igual se ríen
  Tengo cicatrices de risas en la espalda
  Usted cree que pienso con el poto
  Y que al primer parrilazo de la CNI
  lo iba a soltar todo
  No sabe que la hombría
  Nunca la aprendí en los cuarteles
  Mi hombría me la enseño la noche
  Detrás de un poste
  Esa hombría de la que usted se jacta
  Se la metieron en el regimiento
  Un milico asesino
  De esos que aún están en el poder
  Mi hombría no la recibí del partido
  Porque me rechazaron con risitas
  Muchas veces
  Mi hombría la aprendí participando
  En la dura de esos años
  Y se rieron de mi voz amariconada
  Gritando: Y va a caer, y va a caer
  Y aunque usted grita como hombre
  No ha conseguido que se vaya
  Mi hombría fue la mordaza
  No fue ir al estadio
  Y agarrarme a combos por el Colo Colo
  El fútbol es otra homosexualidad tapada
  Como el box, la política y el vino
  Mi hombría fue morderme las burlas
  Comer rabia para no matar a todo el mundo
  Mi hombría es aceptarme diferente
  Ser cobarde es mucho más duro
  Yo no pongo la otra mejilla
  Pongo el culo compañero
  Y esa es mi venganza
  Mi hombría espera paciente
  Que los machos se hagan viejos
  Porque a esta altura del partido
  La izquierda tranza su culo lacio
  En el parlamento
  Mi hombría fue difícil
  Por eso a este tren no me subo
  Sin saber dónde va
  Yo no voy a cambiar por el marxismo
  Que me rechazó tantas veces
  No necesito cambiar
  Soy más subersvo que usted
  No voy a cambiar solamente
  Porque los pobres y los ricos
  A otro perro con ese hueso
  Tampoco porque el capitalismo es injusto
  En Nueva York los maricas se besan en la calle
  Pero esa parte se la dejo a usted
  Que tanto le interesa
  Que la revolución no se pudra del todo
  A usted le doy este mensaje
  Y no es por mí
  Yo estoy viejo
  Y su utopía es para las generaciones futuras
  Hay tantos niños que van a nacer
  Con una alita rota
  Y yo quiero que vuelen compañero
  Que su revolución
  les dé un pedazo de cielo rojo
  Para que puedan volar.

martes, 17 de diciembre de 2013

Eramos los Elegidos del Sol (Vicente Huidobro)

Éramos los elegidos del sol
y no nos dimos cuenta
fuimos los elegidos de la más alta estrella
y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
el agua nos amaba
las selvas eran nuestras
el éxtasis era nuestro espacio propio
tu mirada era el universo frente a frente
tu belleza era el sonido del amanecer
la primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
una muerte antes de tiempo
el alma que no sabe en qué sitio se encuentra
el invierno en los huesos sin un relámpago
y todo esto por que tú no supiste lo que es la eternidad
ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
en su trono de águila herida de infinito.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Feliz día profes!!

Para los profes de mi país, este poemazo de Gabriela Mistral como regalo en su día.

LA ORACIÓN DE LA MAESTRA

¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé.
Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía para cuando mis labios no canten más.
Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada hora por él.
Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos,
Hazme fuerte aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida. ¡Amigo, acompáñame!, ¡sosténme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más cabal y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo.
Yo sólo buscaré en tu mirada las aprobaciones.
Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana.
Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis menudos dolores.
Aligérame la mano en el castigo y suavízame más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando! Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda.
Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más oro que las columnas y el oro de las escuelas ricas.
¡Y, por fin, recuérdame, desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos de costado a costado!

sábado, 7 de septiembre de 2013

Venus en el pudridero (Eduardo Anguita)

A la criatura angélica que me precede
no por génesis sino por finalidad.

¿Escucháis madurar los duraznos a la hora del estío,
a la venida del sol, mientras un príncipe danza
en víspera de su coronación?
Yo pienso en el gusano.

¿Oís podrirse los duraznos en el granero,
al atardecer, mientras las fechas del reino
caen de los tronos
y el viento las amontona, las dispersa y olvida?
Yo pienso en el gusano.

Si veis montar el agua de la noria,
con un niño fijamente asomado al brocal
frente a frente al abuelo,
y se siente el bese de los amantes como una hoja seca
que el pie del tiempo aplasta crepitando:
¿los amantes están muertos? No preguntéis con torpeza.
Pensad en el gusano.

Al borde del pozo, gusano y amante,
los dos punteros del reloj.
El agua está vacía y la amada es un torrente de mil rostros
despeñados.
Ambos sedientos, un sol varonil frente al otro sol, también varonil,
pero llorando y sombrío:
el de la aurora y el atardecer, íntimamente enemigos
y cuán quebrantados.

Llegan carretas rebosantes de frutas maduras,
se despiden los ancianos,
las raíces quedan en acecho al sol de la espera,
se acumulan los hechos.

Niño, niño mío, nómbrame sin pestañear,
en un segundo,
las dinastías reinantes -siglos, siglos-,
los monarcas desgajados.
Abuelo, abuelo, nómbrame siglos sin pestañear, en un instante,
antes que el ruiseñor concluya la nota de su silbo.

¿Quién osa alzar el Tarot vertiginoso?
Todas las fechas están prontas, o marchitas, como nunca nacidas.
Niño y anciano, en este instante tenéis la misma edad:
sólo un instante:
¿no habéis empezado?, ¿habéis terminado?
¡A qué pensar en el gusano!

El rey que tomó la ciudad
y con ella hizo una argamasa de sangre,
dejó el horror, dejó el escarnio;
las vírgenes violadas están vivas, las viudas maldicen.
El rey murió. Un muerto es el culpable.

El diabólico motorista que en carruaje veloz
cruzó la calle sin razón aparente,
a un chico dejó inválido, a una novia le quebró la columna.
El motorista ha muerto.
A él se debe este mundo.

Maravillas y desdichas:
cuanto nos es dado es obra de muertos;
cómo pedirles cuenta, todo trayecto es corto.

Muertos poderosos que nos legaron herencias
imposibles de revivir, imposibles de evitar.
¡A muertos, a muertos se debe este mundo!

Tiempo furioso, memoria feroz.
Esa fuerza desprendida del látigo, que sigue ondulando
cuando la mano que lo maneja ya está hecha polvo,
el latigazo aún azota con destreza terrible y melancólica.

¿Podemos comprender que la amada,
apenas pronunciadas las palabras del amor,
cambie, desaparezca, se destituya?
¡Y todavía sientes el calor de su beso
y su boca ha expirado?

A un muerto, a un muerto se debe este mundo.

(De modo semejante, el Rosal misterioso,
centro ígneo de radio cero, palpita en reposo en el corazón del
jardín,
y de él fluyen los rayos, los pétalos, la extensión de los prados,
salió al día, y extendiendo los brazos su amor emana
en forma de apóstoles, de mártires, de amantes de todo orden,
y hasta de esas señoras que reparten la piedad y son tanto más agrias
para que la moneda se vea más dulce y no les pertenece.
El amor, el aroma y los actos fortuitos,
más existentes que sus autores, gemas en silencio,
que no se quieren invisibles, y si se quieren así, al fin y al cabo,
como sentirse llamados a vivir sólo un instante
y servir para mucho, mucho tiempo).

No lamentes la ausencia de la semilla,
ama grandemente el fruto dado.
La semilla debe morir. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Celeste hija de la tierra (Enrique Lihn)


No es lo mismo estar solo que estar solo
en una habitación de la que acabas de salir
como el tiempo: pausada, fugaz, continuamente
en busca de mi ausencia, porque entonces
empiezo a comprender que soy un muerto
y es la palabra, espejo del silencio
y la noche, el fruto del día, su adorable secreto revelado por fin.

Tendría que empezar a ser de nuevo
para aceptar el mundo como si no fuese
solamente lo único que conservo de ti,
tendría que olvidarme
como se olvida lo más negro de un sueño,
soplar en mi conciencia hasta apagar mi imagen,
cerrar los ojos frente a los espejos,
deshacerme y hacerme, soñar siempre con otro,
morirme de mí mismo
para no recordarte a cada instante
como el ciego recuerda la luz y el condenado a muerte
la vida, toda ella, en un abrir y cerrar de ojos,
porque estás más adentro de mí que yo mismo
o existo porque existes
o yo no sé quién soy desde que sé quien eres.

No es lo mismo estar solo que estar sin ti, conmigo
con lo que permanece de mí si tú me dejas:
alguien, no, quizás algo: el aspecto de un hombre, su retrato
que el viento de otro mundo dispersa en el espacio
lleno de tu fantasma desgarrador y dulce.

Monstruo mío, amor mío,
dondequiera que estés, con quienquiera que yazgas
abre por un instante los ojos en mi nombre
e, iluminada por tu despertar,
dime, como si yo fuese la noche,
qué debo hacer para volver a odiarte,
para no amar el odio que te tengo.

Es inútil
buscar a tu enemigo en el infierno
suyo y de esta ciudad, allí donde la música agoniza
larga, ruidosamente en el silencio
y beber en su vaso para verte
con su mirada azul, roja de odio,
el vino que refleja su secreta agonía,
la que en su corazón en ruinas danza
a la luz de una luna tan desnuda como ella
con la misma afrentosa lascivia de la luna
que no se muestra al sol, pero acepta su fuego,
esa virgen tatuada
por los siete pecados capitales
no eres tú o eres otra;
alguien, quizá yo mismo, entonces toca
mi frente y me despierto como el fuego en la noche,
en toda mi pureza,
con tu nombre verídico en los labios.

martes, 25 de junio de 2013

La guerrilla interior


Estimad@s, comparto con ustedes una reflexión del pintor chileno Roberto Matta sobre la revolución más difícil de las revoluciones... la interior. 
Gracias a Fito Arecheta por descubrir este fragmento.


La guerrilla interior, Roberto Matta

En mi opinión, uno de los temas más importantes que propone el temario del Congreso, es el que se refiere al Desarro­llo Integral del Hombre. Permítase me ex­poner mi criterio respecto a este punto, y muy especialmente en relación con uno de sus aspectos esenciales: el desarrollo de la imaginación creadora, de una inteli­gencia que pueda servirse de la imagina­ción poética, de la imaginación subversi­va, de la imaginación erótica incluso.

Entiendo que así como la Revolución es una empresa colectiva en el plano social, es también un proceso que debe verificarse en el interior de cada individuo. Para los intelectuales y artistas, para todos los hombres, considero que esta revolución personal es enteramente necesaria. Muy especialmente si ese intelectual, si ese artista, si ese hombre, es consciente de pertenecer a un mundo que se encuentra en la compleja etapa de la construcción de una nueva organización social, en la cual la Formación Integral tiene una importancia de primer orden.

En mi opinión, no se trata sólo de estar con la revolución, sino de ser revoluciona­rio. Y ser revolucionario implica, claro es­tá, ser libre, o luchar consecuentemente por alcanzar la libertad. Así como los pueblos se liberan mediante la lucha con­tra la opresión política y económica, los individuos sólo pueden liberarse mediante la lucha contra sus tiranos interiores: la hipocresía y el miedo. Los prejuicios, los intereses creados, la falsa auto crítica, las ideas convencionales y esquemáticas, forman el ejército invisible. (a menudo mercenario) contra el cual las guerrillas interiores habrán de emprender la lucha por la libertad creadora. Mientras más conciencia, más luz. Mientras más luz, más conciencia.

Para que de hecho se produzca una revo­lución en la cultura, debe producirse unarevelación, deben ponerse en evidencia todas las posibilidades del hombre. Tener un alto sentido de la responsabilidad, no quiere decir practicar la auto censura siste­máticamente. En el campo de la imagina­ción, se precisa ser tan aguerrido como en el campo de batalla. Los constructores de un mundo nuevo, tanto en el plano social como en los planos cultural, intelectual, artístico, se caracterizan por la generosidad, por la entrega al trabajo, pero tam­bién por la osadía, por la capacidad para asumir, con el coraje suficiente, los ries­gos que supone todo acto creador y reno­vador, toda revolución verdadera.

Y no es este un problema que interese so­lamente al poeta. Yo creo que todo hom­bre verdadero es un poeta, que un hom­bre integral tendría que ser un poeta, por­que poesía quiere decir aferrar más reali­dad, toda la realidad, Al fin y al cabo, un intelectual, un artista, sólo se diferencia de los otros por ser capaz de vivir con más intensidad su experiencia del mundo, no solamente en los hechos, sino también en la imaginación. Estimular la imaginación creadora del pueblo, crear las condicio­nes para que todos tengan acceso a la cul­tura verdadera (más que a la acumulación de conocimientos, a la interpretación, a la apreciación de esos conocimientos en pro­fundidad) será la meta de un proceso revolucionario verdaderamente fecundo en el campo cultural. Un hombre forjado de ese modo será un hombre integral, es decir, un poeta, aun cuando su oficio no sea, específicamente, escribir poemas.

El arte no es un lujo, es una necesidad, y así como en el terreno social la Revolu­ción se enfrenta a problemas nuevos y en­cuentra nuevas vías para resolverlos, en el terreno de la creación artística y el traba­jo intelectual una imaginación realmente creadora se propondrá también la solu­ción de una problemática siempre renovada, y encontrará los medios de investiga­ción y expresión que resulten adecuados para resolverla.

El arte es el deseo de lo que no existe, ya la vez la herramienta para realizar ese de­seo.

Yo espero que este Congreso no cumpla sólo con la innegable necesidad del acopio de información y el intercambio de opi­niones que a nosotros, intelectuales y artistas, nos son tan caros, Espero más aún: que se ponga en discusión hasta qué punto del triunfo de nuestras guerrillas in­teriores dependerá que nuestra gestión sea fecunda y que un hombre integral, un poeta, un hombre nuevo, pueda convertir­se en realidad.

La Habana. Congreso de la Cultura. 1968.

martes, 14 de mayo de 2013

Nunca salí del Horroroso Chile


Nunca salí del horroroso Chile
mis viajes que no son imaginarios
tardíos sí -momentos de un momento-
no me desarraigaron del eriazo
remoto y presuntuoso
Nunca salí del habla que el Liceo Alemán
me infligió en sus dos patios como en un regimiento
mordiendo en ella el polvo de un exilio imposible
Otras lenguas me inspiran un sagrado rencor:
el miedo de perder con la lengua materna
toda la realidad. Nunca salí de nada.

sábado, 27 de abril de 2013

Los letrados

 (Gonzalo Rojas)

Lo prostituyen todo
con su ánimo gastado en circunloquios.
Lo explican todo. Monologan
como máquinas llenas de aceite.
Lo manchan todo con su baba metafísica.

Yo los quisiera ver en los mares del sur
una noche de viento real, con la cabeza
vaciada en frío, oliendo
la soledad del mundo,
sin luna,
sin explicación posible,
fumando en el terror del desamparo.

jueves, 21 de febrero de 2013

Hacia una sociedad sin clases

"... Había vivido en una comunidad donde la esperanza era más común que la apatía o el cinismo, donde la palabra "camarada" significaba camaradería y no, como en la mayoría de los países, farsante. Había aspirado el aire de la igualdad. Se muy bien que ahora está de moda negar que el socialismo tenga algo que ver con la igualdad. En todos los países del mundo, una enorme tribu de escritorzuelos de partido y astutos profesores se afanan por "demostrar" que el socialismo no significa nada más que un capitalismo de Estado planificado, que no elimina el lucro como motivación. Por fortuna, también existe una visión del socialismo completamente diferente. Lo que lleva a los hombres hacia el socialismo, y los mueve a arriesgar su vida por él, la "mística" del socialismo, es la idea de la igualdad; para la gran mayoría, socialismo significa una sociedad sin clases o carece de todo sentido"

George Orwell en su "Homenaje a Cataluña", recordándonos lo esencial. Ser socialista, es intrínsicamente, luchar por una sociedad sin clases. 


Para allá vamos, aunque el camino sea largo...

domingo, 17 de febrero de 2013

Lo efímero de lo grueso

Acabo de terminar de leer el libro "La guerrilla literaria en Chile" de Faride Zerán, que cuenta de manera muy bien documentada y tremendamente entretenida, la historia de la lucha poética (y a veces más allá de las palabras), entre tres grandes de la poesía chilena: Vicente Huidobro, Pablo De Rokha y Pablo Neruda. 

En uno de sus capítulos da cuenta de las diferencias estéticas que enfrentan a mediados de la década del 20 a De Rokha con Huidobro. Es en ese contexto en que se publica esta carta (extractos) de Huidobro en respuesta a una crítica que le hiciera el toro salvaje en la revista Dínamo. Es, desde mi punto de vista, una respuesta magistral, que aplica a mucho más que a la poesía, y, por qué no decirlo, a muchos le vendría bien como consejo en estos días.

 “Fuera del título que me parece algo futurista, a la italiana, su revista es simpática y hará mucho bien. Me parece ver en su grupo una tendencia a lo grandioso, al drama horrendo, a lo tormentoso y desbocado de terrores, y ello, créame Ud., es infantil, es hinchazón hispánica y resta fuerza verdadera a toda obra. La verdadera fuerza no se ve, pues no consiste en emplear palabras formidables, sino en dominar y manejar el cosmos con la sonrisa en los labios.
 Yo nunca he cantado poemas melancólicos y no podrían citarse en mi obra una docena de poemas con ese elemento que es quizás lo que más detesto. Por otra parte, en mi poesía no hay problemas, pues yo no creo que exista ningún problema.
Créame amigo, por la vieja amistad que nos une, que algún día que nos veamos, se lo probaré con libros en la mano: el europeo no es sutil, en cambios Uds.,  si son sutiles porque la grandilocuencia es trampa verbal, es engaño de sonoridades, y es sutileza dar el aspecto de una cosa y no la cosa.
… Dice usted en el artículo que me envía, “duradera es la obra delgada de Huidobro”, y yo creo justamente que si ella es duradera, es porque está hecha sin pretensión, sin aspiraciones trascendentales, sin creerse gigantesca, sino el libre juego de los sesos de un individuo que se aburre y quiere no aburrirse.
Lamento no poder decir lo mismo de las obras gruesas, ellas son perecederas. Al correr de los años se desinflan. Así como los globos de los niños, que al día siguiente de comprados, amanecen en el suelo como pájaro muerto.
…Matemos una vez por todas ese énfasis hispánico, esa falsa poesía gruesa, de tumores de humo, herencia de Herrera y de Quintana, que aunque tapicemos de modernidad, no pierde, por ello, todo su peso muerto”

jueves, 14 de febrero de 2013

El amor y la revolución

Estimad@s, en este día lleno de ofertas tramposas, tramas marqueteras urdidas con la embriaguez de las multinacionales y avalanchas publicitarias de barro sucio, también podemos rescatar en la historia, la que conocemos y las nuestras, pequeñas escenas que retratan el amor en su esencia más simple y sincera. 

Hace un par de semanas, estaba revisando una antología de Gramsci y me encontré con una de las tantas cartas que escribe a su amada (Julia Schucht), donde se pregunta cómo es posible vincularse a una causa colectiva sin haber amado antes. Esa es para nosotros hoy, una pregunta sumamente pertinente.

Les copio aquí la carta en cuestión.


CARTA A JULIA SCHUCHT
[Viena, 6-III-1924; 2000 II; 32-35]

Mia carissima:

Querría besarte los ojos para secar las lágrimas que me parece ver en ellos y sentir yo en los labios, como otras veces que por maldad te he hecho llorar. Nos dañamos, nos atormentamos el uno al otro, porque estamos lejos uno de otro, y no podemos vivir así. Pero tú te desesperas demasiado. ¿Por qué? Tantas veces me has prometido que serías fuerte, y yo te he creído, y creo todavía que eres fuerte, más de lo que te crees: a menudo eres más fuerte que yo, pero yo estoy acostumbrado a la vida solitaria, que he vivido desde la infancia, a esconder mis estados de ánimo tras una máscara de dureza o una sonrisa irónica, y ésa es toda la diferencia. Eso me ha hecho daño durante mucho tiempo: durante mucho tiempo mis relaciones con los demás fueron enormemente complicadas, una multiplicación o división por siete de todos los sentimientos reales para evitar que los demás entendieran lo que yo sentía realmente. ¿Qué es lo que me ha salvado de convertirme en un pingo almidonado? El instinto de la rebelión, que desde el primer momento se dirigió contra los ricos porque yo, que había conseguido diez en todas las materias de la escuela elemental, no podía seguir estudiando, mientras que sí podían hacerlo el hijo del carnicero, el del farmacéutico, el del negociante en tejidos. Luego se extendió a todos los ricos que oprimían a los campesinos de Cerdeña, y yo pensaba entonces que había que luchar por la independencia nacional de la región. "¡Al mar los continentales!" ¡Cuántas veces he repetido esas palabras! Luego conocí la clase obrera de una ciudad industrial, y comprendí lo que realmente significaban las cosas de Marx que había leído antes por curiosidad intelectual. Así me he apasionado por la vida a través de la lucha de la clase obrera. Pero cuántas veces me he preguntado si era posible ligarse a una masa cuando nunca se había querido a nadie, ni siquiera a la familia, si era posible amar a una colectividad cuando no se había amado profundamente a criaturas humanas individuales. ¿No iba a tener eso un reflejo en mi vida de militante, no iba a esterilizar y reducir a puro hecho intelectual, a puro cálculo matemático, mi cualidad revolucionaria? He pensado mucho en todo eso, y he vuelto a pensarlo estos días porque he pensado mucho en ti, que has entrado en mi vida y me has abierto el amor, me has dado lo que me había faltado siempre y me hacía a menudo malo y torvo. Te quiero tanto, Julca, que no me doy cuenta de que te hago daño a veces, porque yo mismo estoy insensible.

Te he escrito, te he dicho que vinieras, porque en tus cartas había visto como una indicación de que tú misma querías venir. También yo he pensado en tu familia: pero, ¿no puedes venir por unos meses? ¿Incluso por un período determinado te parece imposible o difícil dejar a la familia? Qué bueno sería otro paréntesis de vida en común, en la alegría cotidiana, de cada hora, de cada minuto, de quererse y de estar cerca. Me parece ya sentirte la mejilla junto a la mía, y que la mano te acaricia la cabeza y te dice que te quiero aunque calle la boca.

Me ha dado un vahído al leer tu carta. Ya sabes por qué. Pero tu indicación es vaga, y yo me consumo, porque querría abrazarte y sentir también yo una nueva vida que une las nuestras todavía más de lo que ya lo están, querido amor.

Recibo ahora muchas cartas de los camaradas italianos. Quieren que les dé fe, entusiasmo, voluntad, fuerza. Creen que yo soy una fuente inextinguible, que yo me encuentro en una situación tal que todos esos dones no pueden faltarme, sino que los tengo en cantidad suficiente para hacer de ellos una amplia distribución. Y ellos están en Italia, en el foco encendido de la lucha, y están desmoralizados y desorientados. A veces me da angustia. He recibido una carta de una camarada rusa que vive en Roma, trabajó con Rosa Luxemburg y con Liebknecht, se salvó del asesinato por casualidad o por un inaudito esfuerzo de voluntad, y, sin embargo, me escribe también descorazonada y desilusionada. Y eso que ella no es italiana y no puede tener la justificación del temperamento. Me piden demasiado, esperan demasiado de mí, y eso me impresiona de un modo siniestro. La situación del partido ha empeorado mucho en estos últimos meses. Bordiga se ha retirado a su Aventino, y su actitud había ya paralizado todo el mecanismo de la vida común de los camaradas. He conseguido llegar a tiempo para arrancar a alguno de esa situación; pero ¿bastará? Nunca se me va de la memoria el recuerdo de una escena ocurrida en Turín durante la ocupación de las fábricas. El Comité Militar estaba discutiendo la necesidad, que tal vez se presentara al día siguiente, de una salida de los obreros armados desde la fábrica. Parecían todos borrachos, y como si fueran a llegar a las manos unos contra otros, porque la responsabilidad los aplastaba, los destrozaba hasta la médula. Se levantó uno --uno que tenía a las espaldas cinco años de guerra en aviación, y había visto la muerte cien veces--: se tambaleó y estuvo a punto de caerse. Con un enorme esfuerzo nervioso intervine, les hice gracia con alguna broma y los volví a llevar a la normalidad y al trabajo útil. Pero hoy no sabría ya hacerlo. En nuestro partido no hay ya casi más que jóvenes, y la reacción, en vez de consolidarlo, ha desgastado los nervios y las voluntades. Yo mismo, ¿por qué he estado enfermo tanto tiempo, y por qué me encuentro aún flojo? También a mí la vida, que siempre he sentido colgada de un hilo, se me ha roto de repente al llegar a Moscú, precisamente cuando estaba en seguridad y podía estar tranquilo. Hoy necesitaría ser sumamente fuerte; pero ¿cómo podría, si me faltas tú que eres tanta parte de mí? Ven, Julca, ven, aunque sea por poco tiempo, aunque sólo sea para que pueda sentirte otra vez cerca de mí y conseguir un impulso para el trabajo más intenso que el que he podido conseguir hasta ahora. Te beso los ojos mucho rato, para darte fuerza, para disipar todos los nubarrones, para que seas fuerte, fuerte como puedes serlo, como debes serlo, compañera mía.

Gramsci.

Te mando mi dirección "perfeccionada":

Floriangasse, 5 A, Tür 20, Stock III.

Querría una foto tuya más reciente, de estos días. Tengo miedo de olvidarte, de no conservar de ti más que la impresión que me quedó de la última noche, cuando te dejé, cuando estaba tan nervioso y tan antipático porque no sabía qué decirte. Me habías prometido otra fotografía. Mándamela y anúnciame con ella que tú también vendrás.

¿Has corregido las notas de Riazánov? [57] ¿Puedes mandármelas? ¿Has encontrado el librito de Kerienzev sobre la organización? ¿Podrías hacerme algún extracto de las mejores páginas escritas por la muerte de Lenin? Ya ves que te creo fuerte, puesto que te pido que trabajes para mí.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Homenaje a Parra

Conocí a Nicanor Parra gracias a un profesor de Literatura en el Colegio, Óscar Barrientos Bradasic, y gracias a mi padre, que a temprana edad me regalo el famoso libro "Poemas y Anti Poemas"... ahí conocí este texto, uno de los poemas más hermosos que he leído.


Un Cervantes merecido, antes del olvido...





























































































               Es Olvido


Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.



De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)